El magma es una mezcla muy caliente de roca fundida, cristales minerales y gases que se encuentra bajo la superficie terrestre. Cuando asciende y sale por un volcán, recibe el nombre de lava. No todos los magmas son iguales: cambian en su composición, temperatura, cantidad de sílice y facilidad para moverse. Por eso algunos producen coladas fluidas y otros generan erupciones explosivas. Conocer los tipos de magma ayuda a comprender cómo se forman los volcanes y por qué sus erupciones pueden ser tan diferentes.

 
Infografia sobre Tipos de magma

¿En qué se diferencian los tipos de magma?

La clasificación más utilizada en la escuela se basa en la cantidad de sílice que contiene el magma. La sílice es un componente de muchos minerales y, cuando está presente en gran proporción, hace que el material sea más espeso y se desplace con dificultad.

También influyen la temperatura, la cantidad de gases disueltos y los minerales que empiezan a cristalizar mientras el magma se enfría. Por eso dos magmas con temperaturas parecidas pueden comportarse de manera muy distinta. En general, cuanta más sílice tiene un magma, mayor es su viscosidad y más difícil resulta que los gases escapen.

  • Magma máfico o basáltico: contiene poca sílice, es muy caliente y fluido.
  • Magma intermedio o andesítico: presenta características entre los magmas basálticos y los félsicos.
  • Magma félsico o riolítico: tiene mucha sílice, es más frío y viscoso.
  • Magma ultramáfico: posee una cantidad muy baja de sílice y es poco común en la Tierra actual.

Magma basáltico: caliente y muy fluido

El magma basáltico, también llamado máfico, suele contener entre un 45 % y un 52 % de sílice. Se forma con frecuencia en zonas donde las rocas del manto se funden parcialmente, como las dorsales oceánicas, los puntos calientes y algunas regiones de subducción. Su temperatura puede superar los 1.000 °C.

Como es poco viscoso, puede recorrer grandes distancias antes de solidificarse. Las erupciones de Hawái son un ejemplo conocido: la lava basáltica suele formar coladas largas y relativamente tranquilas, aunque también puede producir fuentes de lava y gases volcánicos. Al enfriarse, origina rocas como el basalto, muy abundante en el fondo de los océanos.

  • Ejemplos de rocas formadas: basalto y gabro.
  • Volcanes relacionados: muchos volcanes en escudo y volcanes submarinos.
  • Riesgo habitual: coladas que avanzan lentamente, pero pueden cubrir carreteras, viviendas y cultivos.

Magma intermedio: el origen de muchas erupciones volcánicas

El magma intermedio contiene aproximadamente entre un 52 % y un 63 % de sílice. Su temperatura y viscosidad ocupan una posición intermedia entre las de los magmas basálticos y félsicos. Un ejemplo habitual es el magma andesítico, relacionado con muchos volcanes situados en los límites donde una placa tectónica se hunde bajo otra.

Este magma puede acumularse en cámaras subterráneas y retener una cantidad considerable de gases. Si la presión aumenta, puede provocar erupciones explosivas, columnas de ceniza y flujos piroclásticos. Cuando se solidifica en el interior de la corteza forma diorita; en la superficie, su roca equivalente es la andesita. Los volcanes de los Andes dieron nombre a esta roca, aunque también aparece en otras regiones del planeta.

Magma félsico: espeso, rico en sílice y con gran poder explosivo

El magma félsico, también llamado riolítico, contiene normalmente más de un 63 % de sílice. Suele originarse cuando la corteza continental se funde parcialmente o cuando un magma basáltico aporta calor y transforma rocas de la corteza. Como es muy viscoso, se mueve lentamente y puede formar domos de lava.

Su espesor dificulta la salida de los gases. Por eso la presión puede acumularse hasta producir explosiones violentas, con cenizas, fragmentos de roca y nubes ardientes. Al enfriarse, este magma forma rocas como la riolita y el granito. Algunas grandes calderas volcánicas se relacionan con enormes erupciones de magmas ricos en sílice.

  • La riolita es el equivalente volcánico del granito.
  • Los domos se forman cuando la lava viscosa se amontona cerca de la abertura volcánica.
  • Una erupción explosiva no depende solo de la sílice: también influyen el agua, los gases y la presión interna.

¿Cómo cambia un magma antes de convertirse en lava?

El magma no permanece siempre con la misma composición. Puede modificarse mientras asciende o permanece almacenado en una cámara magmática. Estos cambios explican por qué un mismo volcán puede producir materiales diferentes durante su historia.

Entre los procesos más importantes se encuentran la cristalización fraccionada, la mezcla de dos magmas y la incorporación de rocas de la corteza. Cuando algunos minerales se solidifican y se separan del líquido restante, la composición del magma cambia. También puede entrar magma nuevo en una cámara y mezclarse con el que ya estaba allí.

Observar la composición de las rocas volcánicas permite a los científicos reconstruir estos procesos y estimar cómo podría comportarse un volcán. En resumen, los tipos de magma no son solo nombres: ayudan a relacionar la composición del interior terrestre con la temperatura, la viscosidad, el tipo de lava y la intensidad de las erupciones.