La lava es el material rocoso fundido que sale a la superficie durante una erupción volcánica. Aunque suele imaginarse como un río rojo y brillante, existen distintos tipos de lava, con apariencias, temperaturas y formas de desplazamiento muy diferentes. Su comportamiento depende sobre todo de la composición química, la temperatura, la cantidad de gases y la velocidad con la que se enfría. Conocer estos tipos ayuda a entender por qué algunos volcanes producen coladas largas y fluidas, mientras otros forman montículos, bloques o estructuras submarinas.

 
Infografia sobre Tipos de lava

¿Qué diferencia hay entre el magma y la lava?

El magma es una mezcla de roca fundida, cristales y gases que permanece bajo la superficie terrestre. Cuando asciende y sale por un cráter, una grieta o una fisura, recibe el nombre de lava. Al entrar en contacto con el aire o el agua, comienza a perder calor y a solidificarse hasta convertirse en roca volcánica.

La temperatura de una colada puede superar los 1.000 °C, aunque varía según su composición. La lava muy caliente suele ser más líquida y avanzar con facilidad. En cambio, cuando contiene más sílice o se enfría, se vuelve espesa, se mueve lentamente y puede acumularse cerca del volcán.

  • Magma: material fundido que está bajo tierra.
  • Lava: magma que ha alcanzado la superficie.
  • Roca volcánica: resultado de la solidificación de la lava.

Tipos de lava según su composición

Una forma importante de clasificar la lava consiste en observar la cantidad de sílice que contiene. La sílice hace que el material sea más viscoso, es decir, más difícil de mover. Por eso, la composición influye tanto en la forma de la colada como en el tipo de erupción.

La lava basáltica tiene poca sílice, alcanza temperaturas elevadas y es bastante fluida. Puede recorrer grandes distancias antes de enfriarse. La lava andesítica presenta una viscosidad intermedia y suele formar coladas más cortas y gruesas. La lava riolítica, rica en sílice, es muy espesa; avanza lentamente y puede retener muchos gases, lo que favorece erupciones explosivas.

Estas diferencias no significan que toda lava basáltica sea completamente igual. La cantidad de cristales, gases y agua también modifica su comportamiento. Por eso los científicos estudian cada volcán y cada erupción de manera particular.

  • Basáltica: fluida, caliente y capaz de recorrer largas distancias.
  • Andesítica: de viscosidad intermedia y coladas más compactas.
  • Riolítica: muy viscosa, lenta y con tendencia a formar domos.

Lava pahoehoe, lava aa y lava de bloques

En las coladas basálticas se utilizan nombres hawaianos para describir la textura de la superficie. La lava pahoehoe es relativamente fluida y forma una corteza lisa, ondulada o parecida a una cuerda. Su interior puede continuar desplazándose bajo esa cubierta, como si fuera un túnel caliente.

La lava aa es más áspera y fragmentada. Al enfriarse, su superficie se rompe en numerosos trozos angulosos que dificultan el paso. A veces una misma colada comienza como pahoehoe y se transforma en aa si pierde temperatura, aumenta su velocidad o cambia el terreno.

La lava de bloques es aún más viscosa. Forma grandes fragmentos de roca con superficies irregulares y suele relacionarse con lavas andesíticas o riolíticas. En lugar de extenderse rápidamente, puede acumularse y construir domos volcánicos.

  • Pahoehoe: superficie lisa, ondulada o con aspecto de cuerda.
  • Aa: superficie rugosa, rota y formada por fragmentos afilados.
  • De bloques: coladas espesas con grandes piezas angulosas.

¿Qué es la lava almohadillada?

La lava almohadillada aparece cuando la lava entra en contacto con el agua, sobre todo en el fondo del océano. El exterior se enfría casi de inmediato y crea una corteza, mientras el material caliente continúa saliendo por dentro. Así se forman masas redondeadas que recuerdan a almohadas apiladas.

Este tipo de lava es frecuente en las dorsales oceánicas, donde las placas tectónicas se separan y asciende magma desde el interior terrestre. También puede formarse cuando una erupción submarina ocurre cerca de una isla o de una costa. Aunque no siempre sea visible directamente, constituye una parte muy importante de la corteza oceánica.

La rápida interacción con el agua puede producir vapor y cambios bruscos de temperatura. Sin embargo, la corteza endurecida también ayuda a contener el interior caliente y permite que la colada siga creciendo durante un tiempo.

¿Cómo se forman las coladas y qué efectos producen?

Una colada de lava se inicia cuando el material sale por una abertura y desciende siguiendo la pendiente del terreno. Su recorrido depende de la viscosidad, el volumen expulsado, la inclinación del paisaje y la presencia de obstáculos. Las lavas fluidas pueden rodear pequeñas elevaciones, ocupar valles y crear tubos volcánicos cuando la superficie se solidifica antes que el interior.

La lava puede destruir viviendas, caminos, cultivos y bosques, pero normalmente avanza con suficiente lentitud para que las personas reciban avisos y evacúen. Sus principales peligros incluyen el calor extremo, los gases, los incendios y los desprendimientos de bloques. También puede modificar costas y crear nuevas superficies terrestres.

Con el paso del tiempo, la lava solidificada se convierte en un registro de la actividad volcánica. Sus capas permiten reconstruir erupciones antiguas y ayudan a los especialistas a comprender cómo crecen los volcanes. Una idea clave es que no existe un único tipo de lava: su forma y su comportamiento dependen de una combinación de composición, temperatura, gases y entorno.