La Luna y las mareas están relacionadas de una forma muy especial. Cuando observamos que el nivel del mar sube y baja varias veces al día, estamos viendo el resultado de la gravedad lunar, combinada con la influencia del Sol y el movimiento de rotación de la Tierra. Este fenómeno no solo cambia el aspecto de las costas: también influye en los ecosistemas marinos, la navegación y la vida de muchas especies. Comprenderlo ayuda a descubrir cómo los movimientos del espacio afectan a nuestro planeta.

¿Qué son las mareas?
Las mareas son las subidas y bajadas periódicas del nivel del agua en océanos y mares. No deben confundirse con las olas: las olas suelen estar causadas por el viento, mientras que las mareas afectan a grandes extensiones de agua y siguen ciclos bastante regulares.
En muchas costas se producen dos pleamares, o mareas altas, y dos bajamares, o mareas bajas, aproximadamente cada día lunar. Como la Luna tarda cerca de 24 horas y 50 minutos en volver a situarse sobre una misma zona, la hora de las mareas cambia unos minutos de un día a otro.
¿Cómo provoca la Luna las mareas?
La Luna atrae a la Tierra mediante su gravedad. Aunque la Tierra es sólida, los océanos pueden desplazarse con mayor facilidad. El agua situada en el lado de la Tierra más cercano a la Luna es atraída con más fuerza y forma una zona de elevación. Al mismo tiempo, en el lado opuesto aparece otra elevación de agua debido a la diferencia entre la atracción lunar y el movimiento conjunto del sistema Tierra-Luna.
Mientras la Tierra gira, sus costas pasan por esas zonas de agua elevada y por las zonas intermedias. Por eso, en muchos lugares se alternan la marea alta y la marea baja. Sin embargo, la forma de los continentes, la profundidad del fondo marino y la forma de cada bahía pueden modificar mucho el horario y la altura de las mareas.
La Luna es el factor principal, pero el Sol también ejerce gravedad sobre los océanos. Su efecto es menor por estar mucho más lejos, aunque puede reforzar o disminuir la influencia lunar.
Mareas vivas y mareas muertas: ¿qué diferencia hay?
La posición relativa de la Luna, la Tierra y el Sol cambia la intensidad de las mareas. Durante la Luna nueva y la Luna llena, los tres astros están casi alineados. La atracción del Sol y la de la Luna se suman, produciendo mareas vivas: mareas altas más elevadas y mareas bajas más profundas.
En cambio, durante los cuartos creciente y menguante, el Sol y la Luna forman un ángulo aproximado de 90 grados vistos desde la Tierra. Sus fuerzas actúan en direcciones diferentes y las diferencias entre la marea alta y la baja son menores. Estas reciben el nombre de mareas muertas.
Es importante recordar que las fases de la Luna no causan por sí solas las mareas. Lo decisivo es la posición de la Luna y el Sol respecto a la Tierra y la manera en que sus fuerzas gravitatorias se combinan.
¿Por qué no son iguales en todas las costas?
Aunque las mareas siguen la influencia de los astros, cada costa responde de manera distinta. En un océano abierto, el cambio puede ser moderado, mientras que en una bahía estrecha el agua puede concentrarse y alcanzar alturas considerables. También influyen los vientos, la presión atmosférica, las corrientes y la forma del fondo marino.
Algunos lugares tienen mareas casi imperceptibles y otros presentan diferencias de varios metros entre la marea alta y la baja. Por eso, las tablas de mareas son esenciales para pescadores, navegantes, bañistas y equipos de rescate. Estas tablas indican la hora prevista y la altura aproximada del agua, pero una tormenta puede alterar los valores reales.
Para estudiar una costa, los especialistas observan durante mucho tiempo el nivel del mar y combinan esos datos con modelos sobre la posición de la Luna, el Sol y las características del lugar.
¿Qué importancia tienen las mareas para la vida?
Las mareas transforman periódicamente las zonas cercanas al litoral. Cuando el agua se retira, quedan al descubierto rocas, charcas y superficies de barro donde viven cangrejos, moluscos, algas y pequeños peces. Muchos animales están adaptados a resistir tanto la inmersión como varias horas fuera del agua.
También existen ecosistemas muy productivos, como los manglares, los estuarios y las marismas, donde el movimiento de las mareas mezcla agua dulce y salada y transporta nutrientes. Para las personas, las mareas pueden facilitar la navegación en algunos puertos y dificultarla en otros. Además, el movimiento del agua se investiga como posible fuente de energía mareomotriz.
En resumen, la Luna no levanta el mar como si tirara de él con una cuerda. Su gravedad produce movimientos amplios y regulares que, junto con el Sol, la rotación terrestre y la forma de las costas, originan uno de los fenómenos naturales más visibles y sorprendentes de nuestro planeta.

Deja tu comentario