Makemake es uno de los cuerpos más llamativos del sistema solar exterior. Se encuentra mucho más allá de Neptuno, en una región fría y distante llamada cinturón de Kuiper. Aunque a veces se habla de él como un planeta lejano, su clasificación oficial es la de planeta enano. Conocer las características de Makemake permite entender mejor cómo se formaron los objetos helados que orbitan en las zonas más externas del sistema solar y por qué no todos los mundos grandes reciben la categoría de planeta.

 
Infografia sobre Características de Makemake

¿Qué es Makemake y dónde se encuentra?

Makemake es un objeto transneptuniano, es decir, un cuerpo que gira alrededor del Sol más allá de la órbita de Neptuno. Forma parte del cinturón de Kuiper, una extensa zona llena de restos helados y rocosos que quedaron después de la formación de los planetas.

Fue descubierto en 2005 por un equipo de astrónomos del observatorio del monte Palomar, en California. Durante un tiempo recibió la designación provisional 2005 FY9. En 2008, la Unión Astronómica Internacional lo reconoció como planeta enano y le dio el nombre de Makemake, inspirado en una divinidad creadora de la tradición de la isla de Rapa Nui, también conocida como Isla de Pascua.

  • Está situado, en promedio, a unas 45 unidades astronómicas del Sol. Una unidad astronómica equivale a la distancia media entre la Tierra y el Sol.
  • La luz solar tarda varias horas en llegar hasta esa región tan alejada.
  • Su órbita alrededor del Sol dura aproximadamente 308 años terrestres.

¿Por qué Makemake es un planeta enano?

La clasificación de Makemake no depende solo de su tamaño. Para ser considerado planeta, un cuerpo debe orbitar el Sol, tener suficiente masa para adquirir una forma casi redonda y haber limpiado su vecindad orbital de otros objetos importantes. Makemake cumple las dos primeras condiciones, pero comparte su región con muchos cuerpos del cinturón de Kuiper.

Por eso se clasifica como planeta enano, igual que Plutón, Eris, Haumea y Ceres. Esta diferencia ayuda a comprender que la categoría no es un insulto ni indica que el objeto sea poco interesante: describe su posición y su relación con otros cuerpos de su entorno.

Su forma es aproximadamente esférica debido a la gravedad, aunque no es una esfera perfecta. La enorme distancia impide observarlo con el mismo detalle que a los planetas visitados por naves espaciales.

  • No es una estrella porque no produce luz mediante reacciones nucleares.
  • No es un cometa típico, aunque contiene hielos y se encuentra en una región donde existen muchos cometas.
  • Su tamaño es menor que el de Plutón, pero es uno de los objetos más grandes conocidos del cinturón de Kuiper.

Tamaño, superficie y temperatura de Makemake

Makemake tiene un diámetro aproximado de 1.430 kilómetros. Es bastante menor que la Tierra, cuyo diámetro supera los 12.700 kilómetros, y también es algo más pequeño que Plutón. Aun así, refleja mucha luz y es uno de los objetos más brillantes del cinturón de Kuiper vistos desde la Tierra.

Su superficie presenta un tono rojizo o pardo, relacionado con materiales orgánicos complejos que se forman cuando la radiación solar transforma el hielo. En ella predominan hielos de metano y, en menor cantidad, etano y nitrógeno. Estos compuestos se mantienen congelados porque la temperatura es extremadamente baja.

Las estimaciones sitúan la temperatura superficial cerca de los -240 °C, aunque puede variar según la zona y la distancia al Sol. Makemake no tiene una atmósfera densa y permanente como la terrestre. En algunos momentos de su órbita, parte de sus hielos podría evaporarse de forma limitada, pero las observaciones indican que no posee una envoltura gaseosa global importante.

  • El metano congelado contribuye a que su superficie sea muy reflectante.
  • La radiación ultravioleta puede transformar los hielos y crear sustancias de color rojizo.
  • El frío extremo hace que el agua, el nitrógeno y otros compuestos se comporten como sólidos.

Movimiento, rotación y luna conocida

Makemake tarda siglos en completar una vuelta alrededor del Sol, pero gira sobre sí mismo con mucha más rapidez. Su día dura aproximadamente 22 horas y media. La órbita es alargada y está inclinada respecto al plano en el que se mueven la mayoría de los planetas, una característica común entre varios objetos del cinturón de Kuiper.

En 2016 se confirmó la existencia de una pequeña luna, identificada provisionalmente como S/2015 (136472) 1 y apodada MK2. Es mucho más oscura que Makemake, por lo que resultó difícil detectarla. Su estudio puede ayudar a calcular con mayor precisión la masa del planeta enano y a investigar cómo se formó su sistema.

La presencia de esta luna también permite comparar a Makemake con Plutón, que posee varias lunas, aunque sus sistemas son muy diferentes. Hasta ahora, ninguna nave espacial ha visitado Makemake directamente, de modo que gran parte de lo que se sabe procede de telescopios y observaciones de ocultaciones estelares.

  • Rotación aproximada: 22,5 horas.
  • Traslación alrededor del Sol: cerca de 308 años.
  • Satélite confirmado: MK2, una luna pequeña y muy oscura.

¿Qué nos enseña Makemake sobre el sistema solar?

Makemake conserva materiales muy antiguos, probablemente similares a los que existían cuando se estaba formando el sistema solar. Por eso funciona como una especie de cápsula del tiempo cósmica. Su composición, su órbita y su luna ofrecen pistas sobre las colisiones y los procesos que modelaron el cinturón de Kuiper.

Estudiarlo también ayuda a mejorar la definición de planeta y a comparar distintos mundos helados. Plutón tiene una atmósfera más activa y una superficie muy variada; Eris es más masivo y está aún más lejos; Haumea destaca por su forma alargada y su rápida rotación. Makemake completa este grupo mostrando que los objetos lejanos pueden ser diversos.

La principal curiosidad educativa es que un mundo tan distante puede detectarse desde la Tierra gracias a su brillo y a la precisión de los telescopios modernos. Cada nueva observación permite conocer mejor la historia del sistema solar y recordar que todavía existen regiones enormes que la ciencia está explorando.