Las sondas Voyager son dos naves espaciales robóticas de la NASA que cambiaron nuestra manera de conocer el sistema solar. Voyager 1 y Voyager 2 fueron lanzadas en 1977 para estudiar los planetas gigantes, pero su viaje fue mucho más lejos de lo previsto. Gracias a ellas obtuvimos imágenes y datos únicos de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, y también aprendimos cómo es el espacio situado más allá de la influencia principal del Sol.

 
Infografia sobre ¿Qué son las sondas Voyager?

¿Qué son exactamente las sondas Voyager?

Una sonda espacial es una nave sin tripulación diseñada para explorar lugares lejanos y enviar información a la Tierra. En el caso de las Voyager, su misión consistía en acercarse a varios planetas, observarlos con instrumentos científicos y transmitir los resultados mediante antenas de radio.

Voyager 1 y Voyager 2 no son satélites que giran alrededor de la Tierra. Son naves de exploración que viajan por el espacio siguiendo trayectorias calculadas con mucha precisión. Aunque fueron construidas para una misión planetaria, su resistencia permitió que continuaran funcionando durante décadas.

  • Voyager 1 fue lanzada el 5 de septiembre de 1977 y visitó Júpiter y Saturno.
  • Voyager 2 despegó el 20 de agosto de 1977 y sobrevoló Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.
  • Ambas aprovechan la energía gravitatoria de los planetas para cambiar de velocidad y dirección.

¿Cómo pudieron visitar tantos planetas?

Las Voyager aprovecharon una disposición poco habitual de los planetas gigantes. Sus trayectorias permitieron utilizar la asistencia gravitatoria: al pasar cerca de un planeta, la gravedad de este modifica el movimiento de la nave y puede impulsarla hacia el siguiente destino. Es parecido a utilizar una curva para cambiar de rumbo, aunque ocurre a velocidades enormes y requiere cálculos muy exactos.

Este método permitió que Voyager 2 realizara una ruta extraordinaria por los cuatro planetas gigantes. Voyager 1 siguió una trayectoria más rápida hacia Saturno y después se dirigió hacia las regiones exteriores del sistema solar. Las naves no aterrizaron en esos mundos: realizaron sobrevuelos y estudiaron sus atmósferas, anillos, campos magnéticos y lunas.

  • En Júpiter observaron tormentas, anillos débiles y volcanes activos en la luna Ío.
  • En Saturno estudiaron sus anillos y descubrieron detalles de varias lunas.
  • Voyager 2 fue la única nave que visitó de cerca Urano y Neptuno.

¿Qué partes y herramientas llevan a bordo?

Una Voyager combina estructuras mecánicas, equipos científicos y sistemas que le permiten comunicarse con la Tierra. Su elemento más visible es la antena parabólica de alta ganancia, que apunta hacia nuestro planeta para enviar datos a través de ondas de radio. Como la señal debe recorrer miles de millones de kilómetros, llega muy débil y necesita grandes antenas terrestres para ser recibida.

También cuenta con cámaras, sensores y detectores para estudiar la luz, las partículas y los campos magnéticos. La energía procede de tres generadores termoeléctricos de radioisótopos, que producen electricidad a partir del calor de materiales radiactivos. Esa energía disminuye lentamente con el tiempo, por lo que los controladores han tenido que apagar algunos instrumentos para mantener activos los sistemas esenciales.

Entre sus herramientas se encuentran cámaras de imagen, magnetómetros, detectores de partículas y sensores para analizar el plasma. Cada instrumento responde preguntas diferentes sobre el entorno espacial que atraviesa la sonda.

¿Dónde están ahora las sondas Voyager?

Después de completar sus encuentros con los planetas, las dos naves continuaron alejándose del Sol. Voyager 1 cruzó la heliopausa en 2012 y Voyager 2 lo hizo en 2018. La heliopausa es el límite donde el viento solar, formado por partículas emitidas por el Sol, deja de dominar frente al medio interestelar.

Por eso se dice que ambas exploran el espacio interestelar, aunque todavía forman parte del sistema solar en un sentido amplio, porque siguen bajo la influencia gravitatoria del Sol. Sus señales tardan muchas horas en llegar a la Tierra y los equipos científicos deben trabajar con una cantidad de energía cada vez menor. Aun así, los ingenieros continúan recibiendo datos y enviando instrucciones cuidadosamente seleccionadas.

¿Por qué son tan importantes las Voyager?

Las Voyager ampliaron enormemente el conocimiento del sistema solar. Antes de sus viajes, muchas características de los planetas exteriores eran solo hipótesis. Sus observaciones revelaron paisajes inesperados, actividad geológica en lunas heladas y una gran variedad de anillos y atmósferas. También ayudaron a comprender mejor la frontera entre la región dominada por el Sol y el espacio interestelar.

Cada nave lleva además el Disco de Oro, una colección de sonidos, imágenes y saludos de la Tierra destinada a representar la diversidad de nuestro planeta. No es un mensaje pensado para una comunicación inmediata, sino una especie de cápsula simbólica de la humanidad.

La historia de las Voyager demuestra que una misión científica puede superar su objetivo inicial. Fueron creadas para estudiar planetas, pero terminaron convirtiéndose en los objetos humanos que más se han alejado de la Tierra. Su viaje enseña que la exploración espacial requiere paciencia, cooperación, energía y curiosidad para hacer preguntas que tardan décadas en responderse.