Cuando miramos el cielo nocturno y vemos una mancha brillante con una larga cola, probablemente estamos observando un cometa. Pero, ¿qué es un cometa exactamente? Es un cuerpo celeste formado principalmente por hielo, polvo y rocas que gira alrededor del Sol. A medida que se acerca a nuestra estrella, el calor transforma parte de sus hielos en gas y crea una envoltura luminosa y, en ocasiones, una cola visible desde la Tierra. Estudiar los cometas permite conocer mejor cómo se formó el sistema solar y qué materiales existían hace miles de millones de años.

 
Infografia sobre ¿Qué es un cometa?

¿De qué está hecho un cometa?

La parte sólida y central de un cometa se llama núcleo. Tiene un tamaño que puede ir desde unos pocos cientos de metros hasta varias decenas de kilómetros. Su superficie suele ser oscura porque está cubierta de polvo y sustancias orgánicas, aunque en su interior conserva hielos de agua, dióxido de carbono y otros gases congelados.

Cuando el cometa está lejos del Sol, parece una roca helada y apenas puede observarse. Sin embargo, al acercarse, el calor solar provoca que los hielos pasen directamente de estado sólido a gas. Este proceso, llamado sublimación, libera polvo y forma las partes más llamativas del cometa.

  • Núcleo: mezcla sólida de hielo, polvo y fragmentos rocosos.
  • Coma: nube de gas y polvo que rodea el núcleo cuando el cometa se calienta.
  • Cola: corriente de gas ionizado y polvo que se extiende por el espacio.

¿Por qué los cometas tienen cola?

La cola no acompaña siempre al cometa. Se forma sobre todo cuando este se acerca al Sol y aumenta la temperatura de su superficie. La coma crece y las partículas liberadas son empujadas por la radiación solar y el viento solar.

En realidad, muchos cometas tienen dos colas principales. La cola de polvo suele ser ancha y curva, mientras que la cola iónica es más recta y apunta directamente en dirección opuesta al Sol. Por eso, la cola no siempre queda detrás del cometa siguiendo su trayectoria: su orientación depende de la acción del Sol.

  • La cola de polvo refleja la luz solar y puede verse con un tono blanquecino.
  • La cola iónica está formada por partículas con carga eléctrica y suele tener un aspecto azulado.
  • Aunque parezca enorme, la cola contiene material muy disperso y no es una nube compacta.

¿De dónde vienen y qué tipos existen?

Los cometas proceden de regiones muy frías y lejanas del sistema solar, donde el hielo puede conservarse durante miles de millones de años. Muchos se originan en el cinturón de Kuiper, más allá de la órbita de Neptuno. Otros vienen de la nube de Oort, una zona mucho más distante que rodearía al sistema solar.

La gravedad de los planetas o el paso de una estrella puede alterar la órbita de un cometa y enviarlo hacia las proximidades del Sol. Según el tiempo que tardan en completar una vuelta, se suelen clasificar de esta manera:

  • Cometas de periodo corto: tardan menos de doscientos años en regresar, como el cometa Halley.
  • Cometas de periodo largo: pueden tardar miles o incluso millones de años en volver a acercarse al Sol.
  • Cometas no periódicos: quizá solo pasen una vez por la región interior del sistema solar antes de alejarse.

Ejemplos famosos que han observado las personas

El cometa Halley es uno de los más conocidos. Se puede ver desde la Tierra aproximadamente cada 75 o 76 años y su última aparición fue en 1986. Su próximo regreso está previsto para 2061. Su nombre recuerda al astrónomo Edmond Halley, quien calculó que varias apariciones históricas correspondían al mismo objeto.

Otros cometas, como Hale-Bopp y NEOWISE, llamaron la atención porque desarrollaron colas muy brillantes. Las misiones espaciales también han estudiado estos cuerpos de cerca. La sonda Rosetta, por ejemplo, orbitó el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko y permitió analizar su superficie y sus gases.

Observar un cometa requiere cielos oscuros y, en algunos casos, prismáticos o telescopios. No todos son visibles a simple vista, ya que su brillo depende del tamaño, la distancia y la cantidad de material que liberan.

¿Por qué son importantes para la ciencia?

Los cometas actúan como una especie de cápsula del tiempo. Sus materiales se formaron en las primeras etapas del sistema solar y han cambiado menos que las rocas de la Tierra. Al analizarlos, los científicos pueden investigar cómo se organizaron los planetas y qué sustancias estaban presentes en aquel periodo.

También se estudia si los impactos de cometas pudieron aportar parte del agua y de las moléculas necesarias para la vida en la Tierra. Esta posibilidad todavía se investiga y no significa que los cometas sean responsables por sí solos del origen de la vida. Lo que sí sabemos es que son objetos naturales fascinantes, diferentes de los asteroides porque contienen mucho más hielo y pueden crear una coma y una cola al acercarse al Sol.