La discontinuidad de Mohorovičić, conocida de forma abreviada como Moho, es una zona de cambio situada en el interior de la Tierra. Marca el límite entre la corteza terrestre, la capa más externa, y el manto superior. Aunque no puede observarse directamente desde la superficie, los científicos la han estudiado gracias al comportamiento de las ondas sísmicas. Comprenderla ayuda a explicar cómo está organizada la Tierra y por qué los terremotos permiten conocer el interior de nuestro planeta.

¿Qué es exactamente la discontinuidad de Mohorovičić?
La discontinuidad de Mohorovičić no es una grieta ni un espacio vacío. Es una frontera geológica en la que cambia de manera notable la composición de las rocas y, como consecuencia, aumenta la velocidad de propagación de las ondas sísmicas. Por encima se encuentra la corteza; por debajo comienza el manto, formado por materiales más densos y ricos en minerales como el olivino y el piroxeno.
El nombre procede de Andrija Mohorovičić, un científico croata que en 1909 analizó un terremoto ocurrido cerca de la actual Croacia. Observó que algunas ondas sísmicas llegaban a las estaciones de medición antes de lo esperado. Dedujo que esas ondas se habían desviado y acelerado al encontrar una capa profunda con propiedades diferentes. Así identificó, indirectamente, el límite que hoy lleva su apellido.
¿A qué profundidad se encuentra el Moho?
La profundidad de esta discontinuidad no es igual en todo el planeta. Depende del tipo de corteza y de la región geológica. En general, el Moho está más cerca de la superficie bajo los océanos y mucho más profundo bajo los continentes, especialmente debajo de las grandes cordilleras.
Estas son algunas referencias aproximadas:
- Bajo la corteza oceánica: suele encontrarse entre 5 y 10 kilómetros de profundidad.
- Bajo la corteza continental: normalmente aparece entre 30 y 40 kilómetros, aunque puede superar los 60 kilómetros bajo montañas muy elevadas.
- En zonas tectónicamente activas: su profundidad puede variar y presentar una estructura más compleja debido a la deformación de las placas.
¿Cómo se descubrió y cómo se estudia?
El Moho se detecta principalmente mediante sismología, la ciencia que estudia los terremotos y las vibraciones del planeta. Cuando ocurre un terremoto o se produce una explosión controlada para fines científicos, las ondas viajan por el interior terrestre. Al atravesar materiales distintos, pueden cambiar su velocidad, reflejarse o desviarse.
Los investigadores utilizan estaciones sismográficas distribuidas por diferentes lugares. Al comparar el momento en que llegan las ondas y la ruta que han seguido, elaboran modelos de las capas internas. Las ondas P, que comprimen y expanden el material, pueden atravesar sólidos y líquidos; las ondas S, que producen un movimiento transversal, solo viajan por sólidos. Aunque el Moho no siempre aparece como una línea perfectamente definida, el cambio rápido en la velocidad sísmica permite localizarlo.
También se emplean métodos de reflexión y refracción sísmica, mediciones de gravedad y estudios de rocas profundas. En algunos lugares, fragmentos del manto llegan a la superficie mediante procesos volcánicos, pero son casos excepcionales: la mayor parte de la información sobre el Moho procede de métodos indirectos.
¿Qué relación tiene con las placas tectónicas?
La discontinuidad de Mohorovičić forma parte de la estructura que se encuentra debajo de las placas tectónicas. Sin embargo, no debe confundirse con la litosfera ni con la astenosfera. El Moho separa corteza y manto; la litosfera incluye la corteza y la parte rígida superior del manto; la astenosfera es una zona más caliente y deformable situada debajo de parte de la litosfera.
Estudiar la profundidad y la forma del Moho permite conocer mejor cómo se han formado los continentes y las montañas. Por ejemplo, las cordilleras suelen tener una especie de “raíz” profunda: bajo ellas, la corteza se engrosa y el Moho desciende. Este fenómeno se relaciona con el equilibrio de la corteza sobre el manto, llamado isostasia.
En las zonas donde una placa oceánica se introduce bajo otra, la corteza puede deformarse y el límite entre corteza y manto puede presentar variaciones. Por eso, los mapas del Moho ayudan a interpretar la evolución de las placas y la actividad sísmica.
- Una corteza más gruesa suele asociarse con continentes y grandes cadenas montañosas.
- Una corteza más delgada caracteriza, en general, a los fondos oceánicos.
- El Moho no es el lugar donde se originan todos los terremotos: la mayoría ocurren dentro de la corteza o en otras zonas de las placas.
¿Por qué es importante conocer esta frontera?
Aunque el Moho está demasiado profundo para ser alcanzado fácilmente mediante perforaciones, su estudio ofrece una “ventana” hacia el interior de la Tierra. Permite calcular el grosor de la corteza, comparar continentes y océanos y reconstruir procesos como la formación de montañas, la expansión del fondo oceánico y la separación de los continentes.
Una idea clave es que el Moho no es una capa independiente, sino un límite entre dos grandes regiones con distinta composición y densidad. Su descubrimiento demostró que las ondas sísmicas pueden revelar estructuras invisibles y convirtió a los terremotos en una herramienta fundamental para investigar nuestro planeta. Por eso, cuando se estudia la estructura interna de la Tierra, la discontinuidad de Mohorovičić aparece como una de las fronteras más importantes entre la superficie que habitamos y el manto profundo.

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