Al observar una planta, solemos fijarnos en sus hojas, flores o frutos. Sin embargo, bajo el suelo hay un órgano imprescindible: la raíz. Su trabajo consiste en sujetar la planta y absorber el agua y las sales minerales que necesita. Algunas raíces también almacenan nutrientes. Para comprender las partes de una raíz, conviene distinguir sus zonas externas, que intervienen en el crecimiento y la absorción, y los tejidos internos, que transportan sustancias. Aunque a simple vista parezca un hilo alargado, cada región realiza una tarea diferente.

 
Infografia sobre Partes de una raíz

¿Cuáles son las partes externas de una raíz?

En una raíz joven podemos reconocer varias zonas. No están separadas por líneas visibles: son regiones que cambian gradualmente a medida que sus células crecen y maduran. Si seguimos la raíz desde su punta hacia el tallo, encontramos estas partes:

  • Cofia o caliptra: pequeña cubierta que protege el extremo de la raíz mientras avanza entre las partículas del suelo.
  • Zona de división celular: situada detrás de la cofia; contiene el meristemo apical, donde se producen células nuevas.
  • Zona de elongación: región en la que las células recién formadas aumentan de longitud y permiten que la raíz se alargue.
  • Zona de diferenciación o maduración: sus células se especializan. En parte de ella aparecen pelos absorbentes, por lo que también se habla de zona pilífera.
  • Zona de ramificación: región más alejada de la punta, donde pueden observarse raíces laterales que amplían la exploración del suelo.
  • Cuello: zona de unión o transición entre la raíz y el tallo.

¿Cómo crece la raíz sin dañar su punta?

La punta de la raíz debe abrirse paso por un medio que ofrece resistencia. La cofia protege las delicadas células del meristemo y libera sustancias mucilaginosas que facilitan el avance. Además, participa en la percepción de la gravedad, una señal que orienta el crecimiento de muchas raíces hacia abajo.

El alargamiento combina dos procesos. Primero, en la zona de división celular, las células se multiplican. Después, en la zona de elongación, aumentan de tamaño. Por eso, la raíz no crece de manera uniforme en toda su longitud: el crecimiento se concentra cerca del extremo.

Más atrás, las células se especializan en protección, absorción o transporte. Esta organización permite que la raíz siga avanzando mientras las regiones maduras cumplen otras funciones.

Pelos absorbentes y raíces laterales: ¿son lo mismo?

Los pelos absorbentes son prolongaciones diminutas de células de la epidermis. Aumentan mucho la superficie de contacto con el suelo y facilitan la entrada de agua y sales minerales disueltas. No son pequeñas raíces: cada pelo es parte de una sola célula.

Las raíces laterales, en cambio, son órganos completos, formados por numerosos tejidos y con su propia punta de crecimiento. Nacen en tejidos internos de la raíz y atraviesan las capas externas hasta salir.

La diferencia importa al trasplantar. Aunque una raíz parezca intacta, puede haber perdido muchos pelos absorbentes. Manipularla con cuidado y evitar que se seque ayuda a conservar su capacidad de absorción.

¿Qué tejidos hay dentro de una raíz?

Si imaginamos un corte transversal de una raíz joven, veremos tejidos organizados en capas. Desde el exterior hacia el centro, cada uno desempeña una función:

  • Epidermis o rizodermis: recubre la raíz joven y origina los pelos absorbentes.
  • Corteza: permite el paso de agua hacia el interior y puede almacenar sustancias de reserva.
  • Endodermis: regula el paso de agua y sustancias disueltas hacia el cilindro vascular.
  • Periciclo: capa interna a partir de la cual se forman habitualmente las raíces laterales.
  • Xilema y floema: tejidos conductores. El xilema transporta principalmente agua y sales minerales hacia las partes aéreas; el floema distribuye azúcares y otras sustancias orgánicas.

¿Todas las raíces tienen el mismo aspecto?

No. En plantas como el frijol o la judía destaca una raíz principal de la que salen raíces laterales. En otras, como el trigo, aparecen numerosas raíces de tamaño parecido que forman un sistema fasciculado. Son distintas formas de organizar el conjunto de raíces, no nuevas zonas de una raíz individual.

También existen raíces engrosadas, como la de la batata, especializadas en almacenar reservas. Su aspecto cambia, pero mantienen tejidos relacionados con la absorción, el transporte y el crecimiento.

Para observar estas partes, puedes germinar una lenteja sobre papel húmedo. La primera raíz aparece antes que las hojas; después se alarga y puede ramificarse. Una lupa permite apreciar detalles sin arrancarla ni dañarla.