La semilla es una estructura extraordinaria: aunque parece pequeña y sencilla, contiene todo lo necesario para iniciar una nueva planta. En su interior se encuentran el embrión, sustancias de reserva y una cubierta protectora que la ayuda a resistir el frío, la sequedad y otros factores del ambiente. Conocer las partes de la semilla permite entender cómo nace una planta, por qué algunas semillas tienen formas tan diferentes y qué ocurre durante la germinación. En este artículo veremos sus componentes principales, sus funciones y algunos ejemplos fáciles de observar.

 
Infografia sobre Partes de la semilla

¿Qué es una semilla y para qué sirve?

Una semilla es la estructura que se forma después de la fecundación de una planta con flores. En ella se desarrolla un embrión vegetal, es decir, una planta en estado inicial. También contiene alimento almacenado, que el embrión utilizará cuando comience a crecer y todavía no pueda fabricar su propio alimento mediante la fotosíntesis.

La semilla cumple dos funciones esenciales: proteger la nueva planta y ayudar a que se disperse lejos de la planta madre. Puede viajar mediante el viento, el agua, los animales o las personas. Cuando encuentra humedad, oxígeno y una temperatura adecuada, inicia la germinación.

  • Protege al embrión durante un periodo de reposo.
  • Guarda nutrientes para los primeros días de crecimiento.
  • Permite que la especie se reproduzca y se extienda a nuevos lugares.

Las partes externas de la semilla

La parte exterior más visible es la cubierta seminal, también llamada testa. Es una capa resistente que protege la semilla de golpes, microorganismos y pérdida excesiva de agua. Su color, grosor y textura cambian según la especie: puede ser lisa, rugosa, dura, blanda, clara u oscura.

En la superficie también pueden observarse dos pequeñas zonas importantes. El hilio es una cicatriz que señala el lugar donde la semilla estaba unida al fruto o al ovario. El micrópilo es un pequeño orificio que permite la entrada de agua y oxígeno. Durante la germinación, estos elementos ayudan a que la semilla se active y comience a intercambiar sustancias con el exterior.

  • Testa: cubierta protectora externa.
  • Hilio: marca de unión con la planta madre.
  • Micrópilo: pequeño poro relacionado con la entrada de agua y aire.

¿Qué hay en el interior de una semilla?

Al abrir una semilla de frijol, normalmente se observan dos grandes mitades llamadas cotiledones. Estas almacenan sustancias nutritivas, como almidones, proteínas y aceites. En otras plantas, como el maíz, el alimento se encuentra principalmente en un tejido llamado endospermo, que rodea o acompaña al embrión.

El embrión es la parte que dará origen a la nueva planta. Su radícula se convertirá en la raíz principal; la plúmula formará el tallo y las primeras hojas; y el hipocótilo y el epicótilo son zonas que conectan esas estructuras y ayudan a organizar el crecimiento inicial. Aunque estas partes son diminutas, ya contienen el plan básico de la futura planta.

  • Cotiledones: almacenan alimento en muchas semillas.
  • Endospermo: reserva nutritiva frecuente en cereales.
  • Radícula: origina la raíz.
  • Plúmula: origina el tallo y las primeras hojas.

Tipos de semillas según sus cotiledones

Una forma escolar de clasificar las semillas es observar cuántos cotiledones tiene el embrión. Las plantas dicotiledóneas poseen dos cotiledones. Algunos ejemplos son el frijol, la lenteja, el garbanzo, el girasol y el cacahuate. En muchas de ellas, los cotiledones se ven fácilmente al retirar la cubierta.

Las plantas monocotiledóneas tienen un solo cotiledón. Pertenecen a este grupo el maíz, el trigo, el arroz, la cebolla y las palmeras. En sus semillas, como ocurre con el grano de maíz, la mayor parte del alimento suele estar en el endospermo. Esta diferencia no solo se observa en la semilla: también se relaciona con la forma de las hojas, las raíces y las flores de la planta adulta.

  • Dicotiledóneas: tienen dos cotiledones, como el frijol.
  • Monocotiledóneas: tienen un cotiledón, como el maíz.
  • Ambos grupos poseen un embrión protegido y reservas nutritivas.

¿Cómo participan sus partes en la germinación?

La germinación comienza cuando la semilla absorbe agua a través de la cubierta y el micrópilo. Al hidratarse, aumenta de tamaño y la cubierta puede romperse. Primero suele salir la radícula, que crece hacia abajo y forma las primeras raíces. Así, la planta consigue agua y sales minerales del suelo.

Después se desarrolla el tallo y aparecen las primeras hojas. Durante esta etapa, el embrión utiliza las reservas de los cotiledones o del endospermo. Cuando las hojas comienzan a realizar fotosíntesis, la planta produce su propio alimento y depende cada vez menos de la semilla. Por eso, cada parte cumple una función concreta: la cubierta protege, las reservas alimentan y el embrión origina la nueva planta.

Para observar este proceso en casa se puede colocar un frijol entre algodón húmedo y un recipiente transparente. En pocos días se distinguen la cubierta abierta, la raíz inicial y el pequeño tallo. Es una manera sencilla de comprobar que, dentro de una semilla aparentemente quieta, existe una planta lista para comenzar su desarrollo.