La Tierra no está quieta en el espacio. Además de girar sobre sí misma, realiza un recorrido continuo alrededor del Sol llamado movimiento de traslación. Este desplazamiento explica cuánto dura un año y, junto con la inclinación del eje terrestre, produce las estaciones. Comprenderlo ayuda a relacionar fenómenos del cielo con cambios que observamos en la vida cotidiana, como la duración de los días, las variaciones de temperatura y la aparición de distintos paisajes a lo largo del año.

 
Infografia sobre Movimiento de traslación de la Tierra

¿En qué consiste el movimiento de traslación?

El movimiento de traslación es el desplazamiento que realiza la Tierra alrededor del Sol siguiendo una trayectoria llamada órbita. Aunque a veces se representa como un círculo perfecto, en realidad su forma es ligeramente elíptica, parecida a un círculo un poco alargado. El Sol no se encuentra exactamente en el centro de esa elipse, sino cerca de uno de sus focos.

La Tierra recorre esta órbita a una velocidad aproximada de 29,8 kilómetros por segundo. Para completar una vuelta necesita unos 365 días y casi 6 horas. Por esa razón, cada cuatro años se añade normalmente un día al mes de febrero en el llamado año bisiesto, aunque existen algunas excepciones en los años terminados en dos ceros.

  • La órbita terrestre es ligeramente elíptica.
  • El recorrido completo dura aproximadamente 365 días y 6 horas.
  • La Tierra se mueve alrededor del Sol en sentido contrario a las agujas del reloj vista desde el polo norte.
  • La distancia media entre la Tierra y el Sol es de unos 150 millones de kilómetros.

¿Por qué se producen las estaciones del año?

Las estaciones no se deben principalmente a que la Tierra esté mucho más cerca o más lejos del Sol. La causa fundamental es la inclinación del eje terrestre, que forma un ángulo aproximado de 23,5 grados respecto a la dirección perpendicular al plano de su órbita. Mientras la Tierra avanza alrededor del Sol, esa inclinación mantiene casi la misma orientación.

Cuando un hemisferio queda inclinado hacia el Sol, recibe los rayos solares de manera más directa y durante más horas. Entonces es verano en esa mitad del planeta. Al mismo tiempo, el hemisferio contrario recibe luz más inclinada y tiene días más cortos, por lo que allí es invierno. Seis meses después, la situación se invierte.

  • Primavera: aumentan las horas de luz y las temperaturas suelen ser moderadas.
  • Verano: los rayos llegan más directamente y los días son más largos.
  • Otoño: disminuyen progresivamente las horas de luz y suele bajar la temperatura.
  • Invierno: los rayos llegan más inclinados y los días son más cortos.

¿Qué relación tiene con la duración del año?

El año que usamos en los calendarios se basa en el tiempo que tarda la Tierra en completar una órbita. Sin embargo, el recorrido real no dura exactamente 365 días, sino aproximadamente 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos. Si se ignorara esa diferencia, las fechas del calendario se irían desplazando lentamente respecto a las estaciones.

Para corregirlo, se agrega un día cada cuatro años. Ese día extra permite que el calendario siga sincronizado con el movimiento de traslación y con los cambios estacionales. No todos los años divisibles entre cuatro son bisiestos: los años de cambio de siglo solo lo son si también pueden dividirse entre 400.

Consecuencias que podemos observar en la vida diaria

La traslación, combinada con la inclinación del eje terrestre, influye en numerosos fenómenos naturales. No provoca por sí sola el día y la noche, porque estos dependen de la rotación, pero sí modifica la cantidad de iluminación que recibe cada región durante el año.

En las zonas cercanas a los polos, los cambios son especialmente llamativos. Durante parte del verano puede haber luz solar durante casi todo el día, mientras que en invierno pueden suceder periodos muy largos de oscuridad. En las regiones tropicales, las variaciones de temperatura entre estaciones suelen ser menores, aunque también existen cambios en las lluvias y en la posición aparente del Sol.

  • Cambian la duración del día y de la noche según la época y el lugar.
  • Se modifican la altura aparente del Sol y la intensidad de la luz solar.
  • Se producen solsticios, que marcan los momentos de mayor diferencia entre el día y la noche.
  • Se producen equinoccios, cuando el día y la noche tienen una duración parecida en gran parte del planeta.

Traslación y rotación: dos movimientos distintos

Es frecuente confundir estos movimientos, pero cumplen funciones diferentes. La rotación es el giro de la Tierra sobre su propio eje y dura aproximadamente 24 horas; gracias a ella se suceden el día y la noche. La traslación es el recorrido alrededor del Sol y dura cerca de un año; junto con la inclinación del eje, explica las estaciones.

Ambos movimientos ocurren al mismo tiempo. Mientras nuestro planeta gira sobre sí mismo, también avanza por su órbita a gran velocidad. Esta combinación demuestra que la Tierra está en movimiento constante, aunque las personas no lo percibamos directamente porque nos desplazamos junto con ella.

Una forma sencilla de comprobarlo en clase es usar una lámpara como representación del Sol y una esfera inclinada como Tierra. Al mover la esfera alrededor de la lámpara sin cambiar la orientación de su eje, se puede observar cómo cada hemisferio recibe distinta cantidad de luz durante el recorrido.