La tortuga gigante de Galápagos, la tortuga laúd y la tortuga de orejas rojas son ejemplos de tortugas que muestran la diversidad de estos reptiles. Aunque todas tienen caparazón, no viven ni se desplazan de la misma manera: unas caminan por tierra, otras nadan en estanques y algunas recorren los océanos. Conocer especies concretas permite entender cómo se adaptan a su ambiente y por qué no debemos tratarlas a todas como si fueran iguales.

¿Qué tienen en común todas las tortugas?
Las tortugas son reptiles vertebrados: tienen esqueleto interno, respiran mediante pulmones y dependen en gran medida de la temperatura del entorno para regular su actividad. Incluso las especies acuáticas necesitan subir a la superficie para respirar. Además, todas ponen sus huevos fuera del agua.
Su rasgo más reconocible es el caparazón. La parte superior se llama espaldar y la inferior, plastrón. Esta estructura está integrada en el esqueleto y unida a las costillas y a la columna vertebral; por eso, una tortuga no puede salir de ella como si fuera una casa.
No tienen dientes, sino un pico córneo con el que cortan o sujetan el alimento. Otra diferencia curiosa es que no todas esconden la cabeza del mismo modo: algunas doblan el cuello hacia un lado y las marinas no pueden retraerlo dentro del caparazón.
Ejemplos de tortugas terrestres: de Galápagos al Mediterráneo
Las tortugas terrestres presentan patas robustas, con dedos y uñas adaptados para caminar. Su caparazón suele ser más abombado que el de muchas especies acuáticas. Se alimentan principalmente de vegetales, aunque la dieta concreta varía según la especie.
Estos tres ejemplos permiten comparar tamaños y lugares de origen muy distintos:
- Tortugas gigantes de Galápagos: son un grupo de especies propias de ese archipiélago ecuatoriano. Algunas superan los 200 kilogramos y pueden vivir más de cien años. Comen hierbas, hojas, frutos y cactus.
- Tortuga mediterránea: habita zonas del sur de Europa. Es mucho más pequeña y utiliza matorrales y otros refugios para protegerse del calor intenso. En épocas frías puede pasar por un periodo de inactividad llamado brumación.
- Tortuga de patas rojas: vive en regiones tropicales de Sudamérica. Destaca por las escamas rojizas o anaranjadas de sus extremidades. Además de vegetales y frutos, puede consumir hongos y pequeños animales.
Tortugas de agua dulce que viven en ríos y estanques
Las tortugas de agua dulce ocupan ríos, lagunas, lagos y humedales. Muchas tienen membranas entre los dedos que facilitan la natación. Es frecuente verlas sobre troncos o piedras tomando el sol, una conducta que les ayuda a regular su temperatura.
La tortuga de orejas rojas se reconoce por la mancha rojiza situada detrás de cada ojo. Es originaria de partes de Estados Unidos y México. Su venta como mascota y su posterior liberación han favorecido que se convierta en invasora en distintos lugares, donde puede competir con especies nativas.
El galápago europeo presenta pequeños puntos amarillos sobre un fondo oscuro y vive en humedales de distintas regiones de Europa y áreas próximas. Otro ejemplo es la matamata, una tortuga sudamericana de cabeza aplanada y aspecto parecido a hojas sumergidas. Captura peces mediante una rápida apertura de la boca que genera succión.
Ejemplos de tortugas marinas y sus alimentos
Las tortugas marinas tienen extremidades transformadas en aletas. Pasan casi toda su vida en el mar, pero las hembras adultas salen a playas para poner los huevos. Sus dietas muestran que compartir un hábitat no significa comer lo mismo.
- Tortuga verde: los adultos se alimentan principalmente de pastos marinos y algas, aunque su dieta cambia durante el desarrollo.
- Tortuga boba: posee una cabeza grande y mandíbulas fuertes que le permiten triturar presas como cangrejos y moluscos.
- Tortuga carey: tiene un pico estrecho y curvado; en muchos arrecifes se alimenta sobre todo de esponjas.
- Tortuga laúd: es la tortuga de mayor tamaño actual. Come principalmente medusas y tiene un caparazón flexible, sin las placas córneas típicas de otras especies marinas.
¿Por qué es importante proteger a las tortugas?
Las tortugas cumplen funciones ecológicas diversas: algunas dispersan semillas, otras consumen animales acuáticos y otras ayudan a mantener los pastos marinos. La pérdida de hábitat, la captura accidental y el comercio ilegal amenazan a numerosas especies.
Para cuidarlas, debemos observarlas sin molestarlas, evitar dejar residuos y nunca liberar mascotas en la naturaleza. Si encontramos una herida, lo adecuado es avisar a las autoridades ambientales o a un centro de recuperación de fauna.

Deja tu comentario