Las cordilleras son grandes conjuntos de montañas que se extienden a lo largo de cientos o miles de kilómetros. No aparecen de un día para otro: su formación es el resultado de movimientos muy lentos de la corteza terrestre, que pueden durar millones de años. Para entender cómo se forman las cordilleras, hay que observar el comportamiento de las placas tectónicas, las enormes piezas rígidas que se desplazan sobre el manto de la Tierra. Cuando estas placas chocan, una se hunde bajo otra o ambas comprimen el terreno, las rocas se deforman y el relieve comienza a elevarse.

 
Infografia sobre ¿Cómo se forman las cordilleras?

El papel de las placas tectónicas

La superficie sólida de la Tierra está dividida en placas tectónicas. Estas placas se mueven unos pocos centímetros al año, una velocidad parecida a la del crecimiento de las uñas, pero su efecto acumulado es enorme. El movimiento se produce por el calor interno del planeta y por corrientes lentas del manto.

Cuando dos placas se acercan, el suelo situado entre ellas recibe una gran presión. Las capas de roca pueden doblarse, fracturarse y apilarse unas sobre otras. Con el tiempo, este engrosamiento de la corteza provoca que una región se eleve y forme un sistema montañoso. Por eso, la mayoría de las grandes cordilleras se encuentran cerca de los límites entre placas.

  • Las placas pueden separarse, chocar o deslizarse lateralmente.
  • La formación de montañas suele relacionarse con movimientos de acercamiento y compresión.
  • El proceso es muy lento, aunque algunos terremotos producen cambios visibles en poco tiempo.

¿Qué ocurre cuando dos placas chocan?

Existen dos situaciones principales. Si una placa oceánica, que es más densa, choca con una placa continental, normalmente se hunde bajo ella. Este proceso se llama subducción. La placa que desciende libera agua y otros materiales, favoreciendo la formación de magma. Parte de ese magma asciende y puede originar volcanes, mientras la compresión eleva y deforma la corteza.

Si chocan dos placas continentales, ninguna se hunde con facilidad porque ambas son relativamente ligeras. Entonces, las rocas se comprimen, se pliegan y se apilan, como una alfombra empujada contra una pared. Así se levantan grandes cordilleras, a menudo con montañas muy altas y poco vulcanismo.

En ambos casos, la presión genera fallas y terremotos. La elevación puede continuar mientras las placas sigan moviéndose, aunque la erosión actúe al mismo tiempo sobre las montañas.

  • Subducción: una placa se introduce por debajo de otra.
  • Colisión continental: dos masas continentales se comprimen y elevan.
  • Vulcanismo: el magma asciende y construye volcanes en algunas zonas de subducción.

Ejemplos de cordilleras y su origen

Los Andes, en el oeste de América del Sur, se formaron principalmente por la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana. Este proceso continúa y explica la presencia de volcanes, terremotos y montañas que siguen elevándose en ciertas áreas.

El Himalaya se originó por la colisión de la placa India con la placa Euroasiática. Como ambas son continentales, sus rocas se plegaron y engrosaron, dando lugar a las cumbres más altas del planeta, entre ellas el monte Everest. La cordillera todavía cambia lentamente porque el choque no ha terminado.

Los Alpes, en Europa, también nacieron de la convergencia de placas y de la compresión de antiguos sedimentos marinos. Esto demuestra que algunas montañas contienen fósiles y rocas que se formaron en el fondo de mares desaparecidos.

  • Andes: subducción y abundante actividad volcánica.
  • Himalaya: colisión de dos placas continentales.
  • Alpes: compresión de sedimentos y bloques continentales.

La erosión también transforma las montañas

Formar una cordillera no significa que sus montañas permanezcan intactas. La lluvia, el hielo, el viento y los cambios de temperatura desgastan las rocas desde el momento en que el relieve comienza a elevarse. Los ríos excavan valles, los glaciares pulen las laderas y los desprendimientos transportan materiales hacia zonas más bajas.

La relación entre levantamiento y erosión determina el aspecto final de una cordillera. Si el levantamiento es más rápido que el desgaste, pueden conservarse cumbres altas y pendientes pronunciadas. Si la erosión domina durante mucho tiempo, el relieve se vuelve más bajo y redondeado.

Los sedimentos arrancados de las montañas llegan a los ríos, los lagos y los océanos. Por eso, las cordilleras no solo se construyen: también alimentan otros paisajes y modifican continuamente el ciclo de las rocas.

  • El hielo excava valles en forma de U.
  • Los ríos forman cañones y transportan sedimentos.
  • La erosión puede cambiar la forma de una cordillera sin detener el movimiento tectónico.

¿Por qué son importantes las cordilleras?

Las cordilleras influyen en la vida de todo el planeta. Sus cumbres almacenan nieve y hielo, que al fundirse alimentan ríos y proporcionan agua a muchas poblaciones. Además, obligan a las masas de aire a ascender: en una ladera puede llover mucho, mientras que al otro lado se forma una zona más seca, llamada sombra de lluvia.

También albergan ecosistemas variados, desde bosques hasta pastizales de altura, y contienen minerales, suelos fértiles en algunos valles y paisajes de gran valor cultural. Sin embargo, las regiones montañosas pueden sufrir terremotos, erupciones, deslizamientos y dificultades para construir caminos o viviendas.

En resumen, cómo se forman las cordilleras depende sobre todo de la interacción entre placas tectónicas, pero su aspecto y su importancia actual son el resultado conjunto del levantamiento, la erosión, el clima y la vida. Son estructuras dinámicas: aunque parezcan inmóviles, siguen cambiando lentamente.

  • Regulan parte del clima y distribuyen las precipitaciones.
  • Funcionan como reservas naturales de agua dulce.
  • Aportan hábitats, recursos y paisajes, pero también presentan riesgos geológicos.