La corteza continental es la parte sólida y superficial de la Tierra que forma los continentes y algunas zonas poco profundas bajo los océanos. Aunque parece una capa inmóvil, en realidad cambia lentamente por la acción de las placas tectónicas, los volcanes, la erosión y otros procesos geológicos. Conocer las características de la corteza continental ayuda a entender por qué existen montañas, grandes llanuras, cordilleras antiguas y regiones con distintos tipos de rocas.

¿Qué es la corteza continental y dónde se encuentra?
La corteza continental es la capa rocosa que se encuentra sobre el manto terrestre y constituye la base de los continentes. No debe confundirse con toda la litosfera: la litosfera incluye la corteza y una parte rígida del manto superior. Ambas forman placas tectónicas que se desplazan muy lentamente.
Su límite inferior se conoce como discontinuidad de Mohorovičić, o Moho. Por debajo de esta frontera comienza el manto, compuesto por materiales más densos. La corteza continental también puede prolongarse bajo el mar en los márgenes continentales, como ocurre en las plataformas continentales.
- Forma los continentes y las plataformas continentales.
- Está cubierta por suelos, sedimentos, montañas, valles y otras formas del relieve.
- Su espesor y composición varían mucho de una región a otra.
Espesor, densidad y composición: las claves de su estructura
Una de las características de la corteza continental más importantes es su gran espesor. Su media se sitúa aproximadamente entre 30 y 40 kilómetros, aunque bajo las grandes cordilleras puede superar los 70 kilómetros. En cambio, bajo muchas llanuras es más delgada. Esta diferencia se relaciona con el equilibrio que mantiene la corteza sobre el manto, parecido al de un bloque que flota en un material más denso.
La corteza continental es menos densa que la corteza oceánica. Está formada principalmente por rocas ricas en sílice y aluminio, por lo que a menudo se describe como una corteza de composición félsica. En ella abundan minerales como el cuarzo y los feldespatos, presentes en rocas como el granito, aunque también existen basaltos, gneises, pizarras, calizas y muchas otras.
- Espesor habitual: cerca de 30 a 40 kilómetros.
- Densidad media aproximada: 2,7 gramos por centímetro cúbico.
- Rocas frecuentes: granito, gneis, esquisto, caliza y arenisca.
- Elementos abundantes: oxígeno, silicio, aluminio, hierro, calcio, sodio, potasio y magnesio.
¿Tiene capas o partes diferentes?
Sí. De manera general, se distinguen una corteza continental superior y una corteza continental inferior. La parte superior suele contener rocas sedimentarias y rocas metamórficas, además de numerosos granitos formados cuando el magma se enfría lentamente dentro de la Tierra. También es la zona más estudiada porque está cerca de la superficie y queda expuesta en montañas, acantilados y excavaciones.
La parte inferior se encuentra sometida a mayor presión y temperatura. Sus rocas suelen ser más densas y pueden incluir materiales metamórficos y restos de antiguos magmas. Sin embargo, estas divisiones no son límites perfectamente iguales en todos los lugares: la corteza continental es heterogénea y su estructura depende de la historia geológica de cada región.
- Corteza superior: más variada y relacionada con sedimentos, granitos y rocas metamórficas.
- Corteza inferior: más profunda, caliente y compactada por la presión.
- El Moho marca el paso de la corteza al manto.
¿Cómo se forma y cómo cambia con el tiempo?
La corteza continental se construye durante millones de años. Una parte se forma cuando asciende magma y se enfría en el interior o en la superficie. Otra se origina mediante la transformación de rocas ya existentes por el calor y la presión. En las zonas donde chocan placas, una placa oceánica puede hundirse bajo otra placa y provocar volcanismo, terremotos y la incorporación de nuevos materiales a los continentes.
A diferencia de la corteza oceánica, la continental puede conservar rocas extremadamente antiguas porque es menos densa y resulta más difícil que se hunda en el manto. Algunas rocas continentales tienen más de 4.000 millones de años. Aun así, la corteza se modifica continuamente por la erosión, la sedimentación, el levantamiento de montañas, los terremotos y la actividad volcánica.
- La tectónica de placas une, fractura y desplaza fragmentos continentales.
- La erosión desgasta las rocas y la sedimentación crea nuevas capas.
- El metamorfismo cambia las rocas sin fundirlas por completo.
- Los volcanes pueden añadir materiales nuevos a la corteza.
Corteza continental y corteza oceánica: ¿en qué se diferencian?
Comparar ambas cortezas permite comprender mejor sus características. La corteza oceánica es más delgada, normalmente de unos 5 a 10 kilómetros, y está compuesta sobre todo por rocas basálticas, más densas y ricas en hierro y magnesio. Además, suele ser joven porque se crea constantemente en las dorsales oceánicas y se recicla cuando se hunde en las zonas de subducción.
La corteza continental, por el contrario, es más gruesa, menos densa y mucho más antigua. Por eso permanece en la superficie durante largos periodos y sostiene los grandes relieves terrestres. Esta diferencia de densidad explica por qué las placas oceánicas pueden hundirse bajo las continentales, originando volcanes, terremotos y cordilleras como los Andes.
- Continental: más gruesa, ligera, antigua y de composición variada.
- Oceánica: más delgada, densa, joven y predominantemente basáltica.
- El choque entre ambas puede producir subducción, volcanismo y formación de montañas.

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