Las montañas son grandes elevaciones naturales del terreno que destacan sobre las zonas cercanas. Aunque todas parecen enormes “arrugas” de la superficie terrestre, no se forman de la misma manera ni tienen el mismo aspecto. Algunas nacen cuando chocan grandes placas tectónicas, otras aparecen por la acumulación de lava y cenizas, y también existen montañas creadas por fracturas de la corteza. Conocer los tipos de montañas ayuda a comprender mejor cómo cambia nuestro planeta y por qué cada paisaje montañoso es diferente.

¿Qué es una montaña y qué partes tiene?
Una montaña es una elevación del relieve que suele presentar pendientes pronunciadas y una altura considerable respecto al terreno que la rodea. No existe una altura universal que permita separar una montaña de una colina, porque esa diferencia puede variar según el país o la clasificación geográfica. Lo importante es su forma, su desnivel y la relación con el paisaje cercano.
En una montaña se pueden distinguir varias partes. La cima o cumbre es la zona más alta; las laderas son sus superficies inclinadas; la base es el área donde comienza la elevación, y los valles son depresiones situadas entre montañas. Algunas cumbres tienen formas redondeadas, mientras que otras son puntiagudas, planas o cubiertas por nieve.
- Cima: punto o zona más elevada.
- Ladera: pendiente que desciende desde la cima.
- Base: parte inferior, conectada con el terreno circundante.
- Valle: espacio bajo situado entre elevaciones.
Montañas plegadas: cuando la corteza se arruga
Las montañas plegadas se forman principalmente cuando dos placas tectónicas chocan. La presión comprime las capas de rocas y hace que se doblen, como si fueran una alfombra empujada desde ambos extremos. Con el paso de millones de años, esos pliegues se elevan y originan grandes cordilleras.
Son uno de los tipos de montañas más abundantes y suelen formar sistemas extensos. Los Alpes, en Europa, y el Himalaya, en Asia, son ejemplos destacados. En el Himalaya se encuentra el Everest, la montaña más alta del planeta sobre el nivel del mar. Estas montañas continúan cambiando porque las placas tectónicas siguen moviéndose lentamente.
- Se originan por la compresión de capas rocosas.
- Pueden formar cordilleras muy extensas.
- A menudo presentan cumbres altas y relieves escarpados.
- Ejemplos: Himalaya, Alpes y Andes.
Montañas de falla o bloques elevados
Las montañas de falla aparecen cuando grandes bloques de la corteza terrestre se rompen y se desplazan a lo largo de fracturas llamadas fallas geológicas. Un bloque puede elevarse mientras otro desciende, creando montañas junto a valles o depresiones. En este caso, las rocas no tienen que doblarse: se separan, se quiebran y cambian de posición.
Sus laderas pueden ser bastante rectas y sus cumbres, más planas que las de muchas montañas plegadas. El movimiento de las fallas también puede provocar terremotos, especialmente cuando la tensión acumulada se libera de forma repentina. La Sierra Nevada de California, en Estados Unidos, es un ejemplo relacionado con este tipo de relieve.
- Se forman por fracturas y desplazamientos de la corteza.
- Pueden aparecer junto a valles hundidos.
- Sus pendientes suelen mostrar desniveles marcados.
- Están vinculadas a zonas con actividad tectónica.
Montañas volcánicas: construidas por lava y cenizas
Una montaña volcánica se forma alrededor de una abertura por la que salen materiales del interior de la Tierra. Durante las erupciones, la lava, las cenizas y las rocas expulsadas se acumulan en capas. Después de muchas erupciones, ese material puede construir un cono o una elevación de gran tamaño.
El aspecto de estas montañas depende del tipo de lava y de la actividad del volcán. Algunas tienen pendientes suaves y anchas, mientras que otras son altas y empinadas. El Teide, en España, el Fuji, en Japón, y el Kilimanjaro, en Tanzania, son ejemplos conocidos. Aunque un volcán parezca inactivo, los científicos estudian sus gases, terremotos y deformaciones para conocer su comportamiento.
- Se construyen con lava, cenizas y fragmentos de roca.
- Pueden tener un cráter o una caldera.
- Algunos volcanes están activos, otros dormidos o apagados.
- Ejemplos: Teide, Fuji y Kilimanjaro.
Otros tipos y por qué son importantes
También existen las montañas de domo, que se producen cuando el magma empuja las rocas hacia arriba, pero no llega a salir a la superficie. Además, algunas elevaciones se forman por la erosión: el agua, el hielo y el viento desgastan las rocas de manera desigual y dejan zonas resistentes sobresaliendo. Por eso, no todas las montañas se explican con un único proceso.
Las montañas cumplen funciones esenciales. Captan agua de la lluvia y la nieve, alimentan ríos, favorecen distintos climas y sirven de hogar a especies adaptadas a la altura. También proporcionan minerales, madera y oportunidades para la agricultura en algunas laderas, aunque sus recursos deben utilizarse con cuidado. La deforestación, la minería sin control y el cambio climático pueden aumentar la erosión y reducir los glaciares.
Una curiosidad es que la altura de una montaña puede medirse desde el nivel del mar o desde su base, y los resultados serán diferentes. Así, una montaña no se define solo por un número: su origen, su forma, sus rocas y el paisaje que la rodea también cuentan. Comparar estos aspectos permite distinguir mejor los distintos tipos de montañas y entender la larga historia geológica de la Tierra.
- Los domos se forman cuando el magma eleva las rocas sin salir completamente.
- La erosión puede esculpir montañas y modificar sus cumbres.
- Las montañas almacenan agua en forma de nieve y hielo.
- Son ecosistemas con gran biodiversidad y cambios de clima según la altura.

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