En un jardín, una oruga come una hoja y un pájaro se alimenta de esa oruga. Esta escena cotidiana muestra una cadena alimenticia: una secuencia de seres vivos en la que unos sirven de alimento a otros. También llamada cadena trófica, permite comprender cómo pasan la materia y la energía entre los organismos de un ecosistema. No se trata solo de descubrir quién se come a quién, sino de entender por qué las especies dependen unas de otras.

 
Infografia sobre ¿Qué es una cadena alimenticia?

¿Qué representa una cadena alimenticia y cómo se lee?

Una cadena alimenticia representa un recorrido de alimentación. Cada organismo ocupa una posición según cómo obtiene su alimento. Por ejemplo, una planta fabrica sustancias nutritivas, un saltamontes come la planta y una rana captura al saltamontes.

Para dibujar ese recorrido se utilizan flechas: hierba → saltamontes → rana → culebra. La flecha señala hacia el organismo que recibe el alimento y, con él, materia y energía. Por eso va desde la hierba hasta el saltamontes, no al revés.

Estas cadenas son modelos simplificados. En la naturaleza, una rana puede comer diferentes insectos y ser alimento de varios depredadores. Aun así, seguir una sola ruta ayuda a entender las relaciones alimentarias.

Productores, consumidores y descomponedores: ¿qué hace cada uno?

Las posiciones de una cadena se llaman niveles tróficos. Para distinguirlos, conviene preguntar de dónde obtiene cada ser vivo la materia y la energía que necesita.

  • Productores: fabrican materia orgánica a partir de sustancias inorgánicas. Las plantas y las algas utilizan la energía solar mediante la fotosíntesis y constituyen la base de muchas cadenas.
  • Consumidores primarios: se alimentan de productores. Son herbívoros, como los conejos, las orugas y muchos pequeños animales acuáticos.
  • Consumidores secundarios y terciarios: comen otros consumidores. Una rana que come insectos herbívoros es consumidora secundaria; una culebra que se come esa rana puede ser terciaria.
  • Descomponedores: principalmente hongos y bacterias, transforman restos y desechos orgánicos y liberan nutrientes que pueden volver a aprovechar los productores.

Ejemplos de cadenas alimenticias terrestres y acuáticas

Las cadenas alimenticias existen tanto en tierra como en el agua. Cambian los protagonistas, pero se mantiene la transferencia de alimento entre organismos. Estos ejemplos muestran dos recorridos posibles:

  • En una pradera: hierba → saltamontes → rana → culebra. La hierba es productora y los demás organismos son consumidores de distintos niveles.
  • En el mar: fitoplancton → zooplancton herbívoro → sardina → atún. El fitoplancton incluye organismos microscópicos que realizan fotosíntesis; el zooplancton reúne pequeños organismos animales que viven suspendidos en el agua.

¿Qué ocurre con la energía y los nutrientes?

En la mayoría de los ecosistemas, la energía entra a través de la luz solar. Los productores captan parte de ella y la almacenan en sustancias orgánicas. Cuando un consumidor se alimenta, incorpora una parte de esa energía.

Sin embargo, no toda la energía pasa al siguiente nivel. Los organismos emplean gran parte en mantenerse vivos, crecer y reproducirse, y mucha termina disipándose como calor. Además, no todo el organismo es comido ni todo lo ingerido se asimila. Por eso, los niveles superiores suelen disponer de menos energía.

La materia sigue otro camino: los nutrientes se reciclan. Los descomponedores actúan sobre restos de todos los niveles, no únicamente al final de la cadena. Devuelven nutrientes al suelo o al agua, donde pueden ser aprovechados de nuevo. La energía fluye; la materia circula.

¿En qué se diferencia una cadena de una red alimenticia?

Una cadena muestra una sola ruta, mientras que una red alimenticia conecta muchas rutas del mismo ecosistema. Un ratón puede comer semillas e insectos y, a su vez, ser capturado por una lechuza o un zorro. Los omnívoros pueden ocupar distintos niveles según lo que coman.

Estas conexiones explican por qué un cambio puede afectar a varias especies. Si disminuyen mucho los insectos de una zona, algunas aves tendrán menos alimento. Si desaparece un depredador, ciertas presas podrían aumentar y consumir más plantas, aunque el resultado depende de las demás relaciones del ecosistema.

Comprender las cadenas alimenticias ayuda a valorar la biodiversidad. Proteger hábitats y reducir la contaminación favorece no solo a una especie, sino también a los organismos de los que depende y a aquellos que dependen de ella.