Cuando se habla de herencia, es común pensar que un gen dominante es el “más fuerte” o el que siempre aparece. Sin embargo, esta idea puede llevar a confusiones. Un gen dominante es una versión de un gen, llamada alelo, que puede determinar una característica observable aunque esté acompañado por un alelo diferente. Para entenderlo, hay que conocer cómo recibimos la información genética de nuestros padres y cómo se combinan sus alelos.

 
Infografia sobre ¿Qué es un gen dominante?

¿Qué significa que un gen sea dominante?

Los seres humanos tenemos dos copias de la mayoría de nuestros genes: una procede de la madre y otra del padre. Cada copia puede presentar pequeñas variaciones, llamadas alelos. Cuando dos alelos distintos se encuentran en una misma persona, uno puede expresarse en el organismo y el otro quedar oculto. Al primero se le llama dominante y al segundo, recesivo.

La dominancia no significa que el alelo sea mejor, más importante o más fuerte. Solo describe la relación entre dos alelos cuando influyen en una misma característica. Por ejemplo, si un alelo dominante determina una característica y está junto a un alelo recesivo, normalmente se observa el rasgo asociado al dominante. El alelo recesivo no desaparece: puede transmitirse a los descendientes.

  • Un alelo dominante puede expresarse con una sola copia.
  • Un alelo recesivo suele necesitar dos copias para manifestarse.
  • Dominante y recesivo describen una relación genética, no una valoración de calidad.

¿Cómo se relacionan los alelos con el genotipo y el fenotipo?

El genotipo es la combinación de alelos que tiene una persona para una característica. El fenotipo es el rasgo que podemos observar o medir, como un grupo sanguíneo, una característica de una planta o la presencia de una enfermedad. El fenotipo depende de los genes, pero también puede estar influido por el ambiente y por la interacción entre varios genes.

Si una persona posee dos alelos dominantes, se denomina homocigota dominante. Si tiene un alelo dominante y uno recesivo, es heterocigota. En ambos casos puede aparecer el rasgo dominante. En cambio, una persona homocigota recesiva posee dos alelos recesivos y manifiesta el rasgo asociado a ellos, siempre que se trate de una herencia dominante-recesiva sencilla.

Estas combinaciones suelen representarse con letras: una mayúscula para el alelo dominante, como A, y una minúscula para el recesivo, como a. Así, AA y Aa muestran el rasgo dominante, mientras que aa muestra el recesivo.

¿Cómo se hereda un alelo dominante?

Durante la formación de óvulos y espermatozoides, cada gameto recibe solo una copia de cada gen. En la fecundación, los gametos se unen y vuelven a formar un par de alelos. Por eso, cada progenitor aporta una posibilidad genética para una característica determinada.

Si uno de los progenitores es heterocigoto, Aa, puede transmitir A o a. Si el otro también es Aa, las combinaciones posibles para sus hijos son AA, Aa, Aa y aa. En este ejemplo, existe un 75 % de probabilidad de presentar el rasgo dominante y un 25 % de presentar el recesivo. Estas cifras se refieren a probabilidades para cada embarazo, no a una garantía para una familia completa.

Es importante recordar que la herencia real puede ser más compleja. Muchas características, como la estatura o el color de la piel, dependen de numerosos genes y de factores ambientales, no de un único alelo dominante.

  • AA: dos copias dominantes.
  • Aa: una copia dominante y una recesiva; la persona es portadora del alelo recesivo.
  • aa: dos copias recesivas.

Un ejemplo sencillo: las plantas de guisante

Los experimentos de Gregor Mendel con plantas de guisante ayudaron a explicar las reglas básicas de la herencia. En uno de sus cruces, observó que algunas características, como el color amarillo de las semillas, podían aparecer en la primera generación aunque los descendientes también hubieran recibido información para el color verde.

En un modelo escolar simplificado, podemos llamar Y al alelo dominante para semillas amarillas y y al alelo recesivo para semillas verdes. Una planta Yy tendría semillas amarillas, aunque conservaría el alelo y. Si dos plantas Yy se cruzan, sus descendientes podrían ser YY, Yy o yy. Solo las plantas yy mostrarían semillas verdes.

Este ejemplo es útil para comprender el concepto, pero no debe aplicarse automáticamente a todas las características humanas. La genética actual reconoce diferentes patrones de herencia y una gran variedad de interacciones entre genes.

¿Todos los rasgos visibles son dominantes?

No. Una característica visible no es necesariamente dominante. Además, algunas personas confunden la dominancia completa con otros tipos de relación genética. En la dominancia incompleta, la combinación de dos alelos produce un rasgo intermedio. En la codominancia, los dos alelos se expresan al mismo tiempo, como ocurre con los alelos A y B del sistema sanguíneo AB.

También hay alelos ligados al sexo, genes que interactúan entre sí y características determinadas por muchos genes. Por eso, no es correcto afirmar que una persona “tiene genes dominantes” en general: cada gen puede presentar alelos diferentes y seguir un patrón de herencia particular.

La idea esencial es esta: un gen dominante puede expresarse con una sola copia, pero su efecto depende del gen concreto y de la relación con otros alelos. Comprender esta diferencia ayuda a interpretar mejor los árboles familiares, los cruces genéticos y la diversidad que existe entre las personas.

  • Dominancia completa: un alelo se expresa y el otro queda oculto en el heterocigoto.
  • Dominancia incompleta: aparece una característica intermedia.
  • Codominancia: ambos alelos se manifiestan.