Cuando decimos que algo es una casa grande, podemos expresar esa idea de otra manera: casona. Esta palabra contiene un aumentativo, es decir, una forma que añade a un sustantivo o a un adjetivo la idea de mayor tamaño, intensidad o importancia. Los aumentativos aparecen con frecuencia en las conversaciones, los cuentos y las descripciones, y aprender a reconocerlos ayuda a comprender mejor cómo se forman y cambian las palabras.

 
Infografia sobre ¿Qué es un aumentativo?

¿Qué es exactamente un aumentativo?

Un aumentativo es una palabra derivada que expresa que algo es más grande, más intenso o más llamativo de lo habitual. Normalmente se forma añadiendo un sufijo al final de una palabra. Por ejemplo, de perro obtenemos perrazo, y de golpe, golpazo.

Sin embargo, el aumentativo no siempre se refiere al tamaño real. También puede comunicar admiración, fuerza, abundancia o sorpresa. Si alguien dice que ha preparado una comidaza, probablemente no quiere decir que el plato sea enorme, sino que está muy rico o que ha quedado especialmente bien. Por eso, el significado depende también de la situación y de la intención de quien habla.

  • casa → casona
  • libro → libraco
  • amigo → amigazo
  • calor → calorazo

¿Cómo se forma un aumentativo?

La manera más habitual de crear un aumentativo consiste en añadir un sufijo aumentativo a la raíz o base de la palabra. La raíz conserva el significado principal, mientras que el sufijo aporta la idea de grandeza o intensidad. Así, en cochazo, coche indica el objeto y -azo añade un matiz especial.

Los sufijos pueden provocar pequeños cambios ortográficos para que la palabra se pronuncie correctamente. Además, no todas las palabras aceptan cualquier terminación y algunas formas se han incorporado tanto al idioma que ya las usamos como palabras normales. Conviene observar cada ejemplo y tener en cuenta el contexto.

  • -ón o -ona: sillón, mujerona, caserón
  • -azo o -aza: manaza, golpazo, notición
  • -ote o -ota: grandote, animalote, palabrota
  • -udo o -uda: cabezudo, barbudo, nariguda

¿Todos los aumentativos significan algo positivo?

No. Un aumentativo puede tener un sentido positivo, negativo o simplemente descriptivo. La palabra problemón indica un problema muy grande y difícil, mientras que fiestón suele expresar que la fiesta ha sido muy divertida. En cambio, pueblucho puede sonar despectivo, aunque su terminación no siempre funcione como un aumentativo claro en todos los contextos.

También existen aumentativos con un tono afectuoso o amistoso. Al llamar grandullón a alguien, la persona que habla puede estar destacando su tamaño sin intención de insultar. La entonación, la relación entre los hablantes y la situación ayudan a interpretar el mensaje. Por eso, no basta con fijarse únicamente en el sufijo.

  • Positivo: ¡Qué casaza tan bonita!
  • Intensidad: Hoy hace un calorazo.
  • Despectivo: Ese libraco es aburridísimo.
  • Afectuoso: Mi abuelote siempre cuenta historias.

¿En qué se diferencia de un diminutivo y de un superlativo?

El aumentativo y el diminutivo son recursos opuestos en muchos casos. El aumentativo suele expresar mayor tamaño o intensidad: perrazo. El diminutivo, en cambio, puede indicar tamaño pequeño, cariño o suavidad: perrito. No obstante, un diminutivo no siempre significa que algo sea pequeño; decir un momentito también puede ser una manera amable de pedir paciencia.

El superlativo se parece al aumentativo porque también expresa intensidad, pero no se forma exactamente igual. En grandísimo, el sufijo -ísimo indica un grado muy elevado del adjetivo grande. En casona, -ona crea una palabra nueva con sentido aumentativo. Compararlos permite entender que el idioma tiene diferentes mecanismos para intensificar una idea.

  • Aumentativo: casa → casona
  • Diminutivo: casa → casita
  • Superlativo: grande → grandísimo
  • Una misma palabra puede cambiar de matiz según el sufijo y el contexto.

¿Cómo reconocer un aumentativo en una oración?

Para identificarlo, primero hay que buscar una palabra que parezca formada a partir de otra y preguntarse qué matiz añade. Después conviene comprobar si expresa tamaño, intensidad, abundancia, admiración o rechazo. Por último, hay que leer la oración completa, porque una misma terminación puede tener otros significados y no todas las palabras acabadas en -ón, -azo u -ote son aumentativos.

Por ejemplo, en la oración El atleta dio un saltazo y superó la valla, saltazo procede de salto y señala un salto grande o muy llamativo. En El camión transporta cajas, camión no es un aumentativo de cama: aunque termine en -ón, su origen y su significado son diferentes. Esta comprobación evita confundir una terminación con un aumentativo.

  • 1. Localiza la palabra que parece derivada.
  • 2. Busca la palabra de la que procede.
  • 3. Explica qué idea añade el sufijo.
  • 4. Comprueba el sentido que tiene dentro de la oración.