La orogénesis es el conjunto de procesos geológicos que originan y transforman las montañas. No consiste únicamente en levantar grandes relieves: también incluye la deformación, el plegamiento, la fractura y el desplazamiento de las rocas de la corteza terrestre. Aunque una cordillera pueda parecernos inmóvil, su formación puede durar millones de años y estar relacionada con el movimiento continuo de las placas tectónicas.

¿Qué significa exactamente orogénesis?
La palabra orogénesis procede del griego: <em>oros</em>, que significa montaña, y <em>génesis</em>, que significa origen o formación. Por tanto, se refiere al nacimiento de las cordilleras y a los cambios que experimentan durante su evolución.
La mayoría de las montañas se forman en zonas donde las placas tectónicas se acercan, chocan o interactúan. La presión acumulada puede comprimir las rocas, plegarlas, fracturarlas y hacer que algunos bloques asciendan. Al mismo tiempo, la erosión desgasta las partes más elevadas, de modo que una cordillera es el resultado de un largo equilibrio entre levantamiento y desgaste.
- El levantamiento del terreno crea relieves elevados.
- El plegamiento curva capas de rocas que originalmente eran casi horizontales.
- Las fallas rompen las rocas y desplazan unos bloques respecto a otros.
- La erosión modifica la forma de las montañas después de su formación.
¿Cómo se forman las montañas?
El proceso comienza con el movimiento de las placas litosféricas, impulsadas por la dinámica interna de la Tierra. Cuando dos placas continentales chocan, ninguna se hunde con facilidad porque ambas son relativamente ligeras. La corteza se comprime, se engrosa y se eleva, como una alfombra que se arruga al empujarla desde sus extremos.
Otra situación ocurre cuando una placa oceánica, más densa, se introduce por debajo de una placa continental. Este fenómeno se llama subducción. La presión genera terremotos y puede provocar la fusión parcial de materiales del interior terrestre. El magma asciende y alimenta volcanes, mientras la compresión contribuye a formar cordilleras.
La orogénesis no ocurre de manera uniforme. Algunas montañas crecen por empujes continuos y otras se levantan debido a fallas que separan grandes bloques de la corteza. En todos los casos, intervienen fuerzas internas y procesos externos, como el agua, el hielo, el viento y los cambios de temperatura.
Principales tipos de orogénesis
Existen distintas formas de clasificar la formación de montañas, pero una división sencilla relaciona cada tipo con el movimiento de las placas y el aspecto del relieve resultante.
- Orogénesis de colisión: se produce cuando chocan dos placas continentales. Origina grandes cordilleras de pliegues, como el Himalaya, formado por el choque de la India con Eurasia.
- Orogénesis de subducción: aparece cuando una placa oceánica se hunde bajo otra. Puede formar cordilleras volcánicas, como los Andes, junto con fosas oceánicas y numerosos terremotos.
- Orogénesis por fallas: ocurre cuando bloques de la corteza se desplazan verticalmente a lo largo de fracturas. Puede crear sierras y montañas de bloques.
- Orogénesis asociada a dorsales: en algunos límites divergentes, el ascenso de material caliente desde el manto crea relieves submarinos y nueva corteza oceánica.
Ejemplos de cordilleras y su historia
El Himalaya es uno de los ejemplos más conocidos de orogénesis de colisión. La placa india continúa desplazándose hacia el norte y empuja a la placa euroasiática, por lo que la región sigue siendo tectónicamente activa. Allí se encuentra el Everest, aunque la altura de las montañas también cambia por la erosión y los movimientos de la corteza.
Los Andes se extienden por el borde occidental de Sudamérica. Su formación está relacionada con la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana. Por eso presentan elevadas cumbres, volcanes activos y una importante actividad sísmica.
Los Alpes europeos se formaron por la convergencia de placas y la compresión de antiguos sedimentos marinos. Este dato demuestra que algunas rocas que hoy están en las cumbres pudieron depositarse originalmente en el fondo de un mar.
¿Qué consecuencias tiene la orogénesis?
La formación de montañas transforma profundamente el paisaje y afecta a los seres vivos. Las cordilleras actúan como barreras que obligan a las masas de aire a ascender, lo que puede provocar lluvias en una vertiente y ambientes secos en la opuesta. También influyen en la distribución de plantas, animales y población humana.
Además, las montañas almacenan agua en forma de nieve y hielo, alimentan ríos y contienen minerales. Sin embargo, las regiones donde se produce orogénesis suelen presentar terremotos, volcanes y deslizamientos, por lo que también pueden implicar riesgos para las comunidades.
Una idea clave es que una cordillera no se forma de repente. La orogénesis es un proceso lento, pero sus efectos pueden observarse en la actualidad mediante satélites, mediciones de la altura del terreno y el estudio de terremotos. Comprenderla ayuda a interpretar el relieve terrestre y a valorar que la superficie de nuestro planeta está en constante cambio.

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