Cuando una roca permanece expuesta al aire libre, no se mantiene exactamente igual para siempre. La lluvia, los cambios de temperatura, las raíces y hasta algunos seres vivos pueden romperla o transformarla poco a poco. Este conjunto de cambios recibe el nombre de meteorización. Es un proceso natural y lento, pero fundamental para comprender cómo se forman los suelos, cómo cambia el paisaje y de dónde proceden muchos materiales que utilizamos a diario.

 
Infografia sobre ¿Qué es la meteorización?

¿Qué es exactamente la meteorización?

La meteorización es el desgaste y la transformación de las rocas en el mismo lugar donde se encuentran, sin que los fragmentos tengan que ser transportados. Puede afectar a rocas de la superficie terrestre o a aquellas situadas a poca profundidad.

Durante este proceso, una roca puede romperse en trozos más pequeños o cambiar su composición química. Con el paso del tiempo, los fragmentos de roca se mezclan con restos de seres vivos y materia orgánica, y contribuyen a formar el suelo donde crecen las plantas.

  • Ocurre principalmente en la superficie o cerca de ella.
  • Puede dividir una roca sin cambiar sus minerales o alterar los minerales que la forman.
  • Es un proceso gradual, aunque algunos fenómenos pueden acelerarlo.

¿Cuáles son los tipos de meteorización?

No todas las rocas se transforman de la misma manera. Según el tipo de cambio que experimentan, se distinguen tres formas principales de meteorización.

La meteorización física o mecánica rompe la roca en fragmentos más pequeños, pero mantiene su composición. La meteorización química modifica los minerales mediante reacciones con el agua, el oxígeno o sustancias disueltas. Por su parte, la meteorización biológica está causada por la acción de los seres vivos y, en muchos casos, combina efectos físicos y químicos.

  • Física: la roca se quiebra por cambios de temperatura, hielo o presión.
  • Química: los minerales se disuelven, se oxidan o reaccionan con el agua.
  • Biológica: raíces, animales, líquenes y microorganismos alteran la roca.

¿Cómo ocurre y qué factores la aceleran?

La meteorización depende del clima, del tipo de roca y del tiempo durante el que actúan los agentes externos. En lugares fríos, el agua puede entrar en las grietas, congelarse y aumentar de volumen. Al repetirse este ciclo, la presión termina ensanchando las grietas y rompiendo la roca. Este fenómeno se conoce como gelifracción.

En zonas con grandes cambios entre el día y la noche, las rocas se dilatan con el calor y se contraen al enfriarse. La repetición de estos movimientos puede provocar que se separen capas superficiales. En ambientes húmedos, el agua favorece reacciones químicas; además, el oxígeno puede oxidar minerales que contienen hierro.

Las plantas también intervienen. Sus raíces penetran en pequeñas grietas y, al crecer, ejercen presión sobre las paredes de la roca. Los líquenes y microorganismos producen sustancias que ayudan a descomponer algunos minerales. Por eso, el clima cálido y húmedo suele favorecer la meteorización química, mientras que los ambientes fríos pueden intensificar la física.

Ejemplos de meteorización en la naturaleza

Es posible observar este proceso sin necesidad de instrumentos especiales. Una estatua de piedra que pierde detalles, una pared antigua con grietas o una roca redondeada junto a una montaña son ejemplos de materiales afectados por la meteorización.

En las regiones montañosas, el agua congelada puede fragmentar grandes bloques. En los desiertos, las diferencias de temperatura entre el día y la noche debilitan la superficie de las rocas. En los bosques, las raíces pueden abrir grietas y los ácidos naturales producidos por la vegetación pueden alterar sus minerales.

También existe meteorización química cuando el agua de lluvia, que incorpora dióxido de carbono del aire y del suelo, forma una disolución ligeramente ácida. Esta puede disolver lentamente rocas calizas y crear cuevas, galerías y relieves kársticos.

  • Grietas producidas por raíces en aceras, muros o afloramientos rocosos.
  • Rocas fragmentadas por la congelación del agua en zonas de montaña.
  • Disolución de calizas que origina cuevas y formas subterráneas.
  • Oxidación de minerales con hierro, que da a la roca tonos rojizos o anaranjados.

¿Por qué es importante y en qué se diferencia de la erosión?

La meteorización ayuda a crear el suelo, libera minerales que pueden aprovechar las plantas y prepara los materiales que después serán transportados por el agua, el viento, el hielo o la gravedad. También participa en la formación de paisajes y en el ciclo natural de las rocas.

Conviene no confundirla con la erosión. La meteorización rompe o transforma la roca en su lugar; la erosión incluye el arranque y el transporte de esos materiales hacia otra zona. Por ejemplo, cuando una roca se agrieta por el hielo, hay meteorización. Si después un río arrastra sus fragmentos, interviene la erosión.

Aunque suele ser beneficiosa para la formación de suelos y ecosistemas, también puede dañar edificios, monumentos, carreteras y esculturas. Comprenderla permite proteger mejor estos elementos y observar que incluso las rocas más resistentes cambian con el tiempo.