Cuando ocurre un terremoto, no todas las personas lo viven de la misma manera. En una ciudad cercana al epicentro pueden caer objetos y aparecer grietas, mientras que en otra zona más alejada apenas se percibe un movimiento. La escala de Mercalli sirve para describir precisamente esos efectos: qué sienten las personas y qué daños se observan en edificios, calles y paisajes. Por eso es una herramienta muy útil para comprender la intensidad de un sismo y sus consecuencias en un lugar concreto.

 
Infografia sobre ¿Qué es la escala de Mercalli?

¿Qué es exactamente la escala de Mercalli?

La escala de Mercalli es una clasificación que mide la intensidad de un terremoto según sus efectos visibles y las reacciones de la población. No indica directamente cuánta energía liberó el sismo, sino cómo se manifestó en una determinada zona.

La versión más utilizada actualmente es la escala de Mercalli Modificada, conocida como MM. Tiene doce grados, escritos con números romanos desde I hasta XII. El grado I corresponde a un movimiento que casi nadie percibe, mientras que el XII representa una destrucción muy extrema y alteraciones importantes del terreno.

Su nombre procede del geólogo y sacerdote italiano Giuseppe Mercalli, quien desarrolló una primera versión a comienzos del siglo XX. Con el tiempo, la escala se adaptó para tener en cuenta nuevos tipos de construcciones y conocimientos sobre los terremotos.

  • I-III: movimiento imperceptible o débil, detectado por pocas personas o por instrumentos.
  • IV-VI: el sismo se nota claramente; pueden moverse objetos y aparecer daños leves.
  • VII-IX: se producen daños importantes en edificios, carreteras y estructuras vulnerables.
  • X-XII: destrucción generalizada, cambios en el terreno y efectos excepcionales.

¿Cómo se determina el grado de Mercalli?

Después de un terremoto, especialistas reúnen información mediante observaciones de campo, informes de protección civil, testimonios y cuestionarios dirigidos a la población. También revisan el estado de edificios, puentes, carreteras, tuberías y otros elementos. Con todos esos datos elaboran un mapa de intensidades.

La escala utiliza señales concretas. Por ejemplo, se analiza si las personas estaban quietas o en movimiento cuando sintieron el temblor, si los muebles se desplazaron, si cayeron objetos de las estanterías o si se rompieron ventanas. En grados altos se estudian daños estructurales, derrumbes, deslizamientos de tierra y cambios en ríos o terrenos.

La intensidad no es necesariamente igual en toda la región afectada. Un mismo terremoto puede tener grado VI en una localidad y grado IV en otra. El tipo de suelo, la distancia al epicentro, la profundidad del sismo y la calidad de las construcciones influyen mucho en los efectos observados.

  • Se recopilan testimonios y cuestionarios de las personas afectadas.
  • Se inspeccionan daños en construcciones, infraestructuras y elementos naturales.
  • Se comparan las evidencias con las descripciones oficiales de los doce grados.
  • Se dibujan mapas que muestran cómo varió la intensidad de un lugar a otro.

¿Mercalli y Richter miden lo mismo?

No. La escala de Mercalli mide la intensidad, es decir, los efectos del terremoto en un sitio específico. En cambio, la magnitud mide la energía liberada en el origen del sismo. Para comunicar la magnitud se utilizan actualmente métodos como la escala de magnitud de momento, aunque muchas personas todavía dicen de forma general escala de Richter.

Un terremoto puede tener una magnitud determinada, pero distintas intensidades en diferentes lugares. Si una ciudad está cerca del epicentro y sus edificios son frágiles, probablemente registrará una intensidad mayor que otra ciudad más alejada o construida con normas sismorresistentes.

Una forma sencilla de recordarlo es esta: la magnitud describe el terremoto y la intensidad de Mercalli describe sus efectos en cada lugar. Es parecido a diferenciar la potencia de una explosión de los daños que provoca en distintos puntos.

¿Para qué sirve la escala de Mercalli?

La escala ayuda a conocer las zonas más afectadas cuando no existen suficientes instrumentos para medir el sismo. También permite comparar daños históricos, orientar inspecciones de edificios y planificar la respuesta de los servicios de emergencia.

Además, resulta útil en el aula porque relaciona un fenómeno físico con experiencias fáciles de observar: objetos que se caen, paredes que se agrietan o personas que pierden el equilibrio. Sin embargo, los testimonios individuales deben analizarse con cuidado, ya que la percepción puede variar entre una persona y otra.

Los datos de intensidad también sirven para mejorar los mapas de riesgo sísmico. Si una región ha registrado intensidades altas en el pasado, las autoridades pueden revisar las normas de construcción y preparar mejor a la población.

Una escala que describe consecuencias, no predice terremotos

La escala de Mercalli no permite saber cuándo ocurrirá el próximo terremoto ni predice su tamaño. Su función comienza después del evento, cuando se estudian sus consecuencias. Tampoco debe interpretarse como una lista exacta de daños: dos edificios de la misma calle pueden responder de manera diferente por su antigüedad, diseño, mantenimiento o tipo de suelo.

La principal idea que conviene conservar es que Mercalli expresa la experiencia y los efectos del sismo. Por eso un informe puede indicar, por ejemplo, que un terremoto tuvo una intensidad máxima de VII en una zona concreta, aunque en otras áreas se sintiera con menor fuerza. Comprender esta diferencia ayuda a leer noticias sobre terremotos con mayor precisión y a valorar la importancia de construir de forma segura.