¿Por qué una piedra se hunde en el agua mientras un trozo de madera flota? La respuesta está relacionada con la densidad, una propiedad de la materia que permite comparar cuánta masa hay concentrada en un determinado espacio. Comprender qué es la densidad ayuda a explicar situaciones cotidianas y fenómenos de ciencias naturales, desde el comportamiento de los líquidos hasta la fabricación de barcos. En este artículo veremos cómo se calcula, qué unidades utiliza y cómo interpretar sus resultados.

 
Infografia sobre ¿Qué es la densidad?

¿Qué es la densidad y qué relación tiene con la masa y el volumen?

La densidad es la cantidad de masa que contiene un cuerpo en un volumen determinado. Dicho de forma sencilla, indica qué tan concentrada está la materia. Dos objetos pueden ocupar el mismo espacio, pero tener masas diferentes; en ese caso, el objeto con mayor masa tendrá también mayor densidad.

La fórmula de la densidad es d = m ÷ V. La letra d representa la densidad, m corresponde a la masa y V al volumen. Por ejemplo, si un objeto tiene una masa de 200 gramos y ocupa 50 centímetros cúbicos, su densidad es de 4 gramos por centímetro cúbico.

La densidad es una propiedad característica, porque normalmente permite identificar o diferenciar materiales. Un bloque de hierro y otro de aluminio del mismo tamaño no pesan igual: el hierro es más denso que el aluminio.

¿Cómo se mide la densidad?

Para calcular la densidad primero es necesario conocer la masa y el volumen. La masa puede medirse con una balanza. El volumen de un objeto regular, como un cubo, se obtiene multiplicando largo por ancho y por alto. En cambio, para un objeto irregular, como una piedra, puede utilizarse el método del desplazamiento del agua.

Las unidades más habituales dependen del tipo de material y del nivel de precisión de la medición:

  • kilogramos por metro cúbico (kg/m³), frecuente en física y en el Sistema Internacional;
  • gramos por centímetro cúbico (g/cm³), muy utilizada para sólidos;
  • gramos por mililitro (g/mL), común al estudiar líquidos;
  • la equivalencia 1 g/cm³ = 1 g/mL, porque un centímetro cúbico y un mililitro tienen el mismo volumen.

¿Por qué algunos objetos flotan y otros se hunden?

Cuando un objeto se coloca en un líquido, su comportamiento depende de la comparación entre ambas densidades. Si la densidad del objeto es menor que la del líquido, el objeto tiende a flotar. Si es mayor, se hunde. Cuando las dos densidades son muy parecidas, puede quedar suspendido dentro del líquido.

El agua tiene una densidad aproximada de 1 g/mL. Por eso, un trozo de corcho, cuya densidad es menor, flota, mientras que una piedra suele hundirse porque su densidad es mayor. El aceite también flota sobre el agua porque tiene una densidad inferior; además, ambos líquidos no se mezclan fácilmente, por lo que forman capas.

Sin embargo, no siempre basta con observar el material. Un barco está construido principalmente con metal, pero puede flotar porque su forma incluye mucho aire. Al considerar el barco completo, la masa queda distribuida en un volumen grande y su densidad media puede ser menor que la del agua.

¿La densidad cambia cuando cambia la temperatura?

En muchos materiales, la densidad puede variar si cambia la temperatura. Cuando una sustancia se calienta, sus partículas suelen separarse y el volumen aumenta. Como la masa permanece prácticamente igual, la densidad disminuye. Al enfriarse, el volumen puede reducirse y la densidad aumentar.

Este efecto se observa especialmente en los gases, que se expanden y contraen con facilidad. También aparece en líquidos y sólidos, aunque normalmente de manera menos evidente. El agua presenta una particularidad importante: alcanza su mayor densidad aproximadamente a 4 °C. Por eso, en un lago muy frío, el hielo puede quedar en la superficie y ayudar a proteger el agua que está debajo.

En ciencias, controlar la temperatura es importante porque una medición de densidad puede cambiar según las condiciones. Por eso, los experimentos deben indicar, cuando sea necesario, a qué temperatura se realizaron.

¿Para qué sirve conocer la densidad?

La densidad tiene aplicaciones en la vida diaria, en los laboratorios y en distintas profesiones. Permite comprobar si un material es auténtico, elegir sustancias para fabricar objetos y predecir cómo se comportarán al mezclarse o entrar en contacto con otros materiales.

Algunas aplicaciones concretas son:

  • identificar metales y otros materiales comparando su densidad con valores conocidos;
  • diseñar barcos, submarinos y chalecos salvavidas que puedan flotar;
  • separar líquidos que tienen distinta densidad, como agua y aceite;
  • analizar la concentración de ciertos productos, como jarabes o soluciones;
  • estudiar la atmósfera, ya que el aire es menos denso en lugares altos.

Una idea clave para recordarla

La densidad no indica simplemente cuánto pesa algo. Un objeto grande puede pesar más que uno pequeño y, aun así, ser menos denso si su masa está repartida en un volumen mucho mayor. La pregunta fundamental es: ¿cuánta masa hay en cada parte del espacio que ocupa?

Recordar la fórmula densidad = masa ÷ volumen y comparar el resultado con la densidad del material de referencia permite comprender la mayoría de los ejemplos. Así, esta propiedad explica por qué flotan los barcos, se separan algunos líquidos y unos objetos resultan más pesados que otros aunque tengan el mismo tamaño.