Cuando queremos decir que alguien o algo destaca por encima de los demás, usamos expresiones como muy alto, altísimo o el más alto de la clase. Estas formas pertenecen al grado superlativo, una manera de expresar una cualidad en su nivel más intenso o elevado. Comprenderlo ayuda a describir personas, animales, objetos y situaciones con mayor precisión, además de mejorar la expresión oral y escrita.

¿Qué es el grado superlativo?
El grado superlativo es la forma del adjetivo que indica que una cualidad aparece en su máxima intensidad. Por ejemplo, en la oración El Everest es altísimo, el adjetivo altísimo señala que su altura es extraordinaria. En Lucía es la alumna más ordenada del grupo, más ordenada indica que Lucía ocupa el nivel superior entre varias personas comparadas.
El adjetivo es la palabra que expresa una cualidad, como rápido, amable, pequeño o inteligente. Al utilizarlo en grado superlativo, no solo describimos esa cualidad, sino que mostramos que alcanza un nivel muy alto o que sobresale frente a otros elementos. Por eso, el superlativo suele transmitir intensidad o <strong superioridad dentro de un grupo</strong>.
Los dos tipos de superlativo
Existen dos formas principales de construir el grado superlativo: el absoluto y el relativo. La diferencia está en si se compara o no el elemento con otros.
El superlativo absoluto expresa una cualidad en grado muy elevado, pero no establece una comparación directa. Podemos formarlo con el adverbio muy o mediante terminaciones como -ísimo o -ísima: muy frío, fríísimo, muy amable y amabilísimo. También son posibles expresiones como extremadamente difícil o sumamente importante.
El superlativo relativo sí compara un elemento con los demás miembros de un grupo. Se forma normalmente con el artículo el, la, los o las, seguido de más o menos y un adjetivo: el más veloz del equipo, la menos ruidosa de la clase.
- Superlativo absoluto: El examen fue dificilísimo.
- Superlativo relativo: Marta es la más responsable de sus compañeras.
- Superlativo absoluto: El cachorro está muy cansado.
- Superlativo relativo: Este es el camino menos peligroso de la zona.
¿Cómo se forma correctamente?
La forma más sencilla es colocar muy delante del adjetivo: muy grande, muy claro o muy interesante. También podemos añadir el sufijo -ísimo o -ísima, que debe concordar en género y número con el sustantivo: alto, altísimo; rápida, rapidísima; amables, amabilísimos.
Algunos adjetivos cambian su escritura al recibir este sufijo. Por ejemplo, rico se convierte en riquísimo y poco en poquísimo. En otros casos, se modifica la palabra completa o se utiliza una forma culta: bueno da lugar a bonísimo u óptimo, y malo puede convertirse en malísimo o pésimo. Estas variantes conviven en el uso, aunque algunas son más frecuentes en contextos formales.
Para construir un superlativo relativo, hay que incluir el grupo de referencia cuando sea necesario: el edificio más antiguo de la ciudad. Sin esa información, la frase puede quedar incompleta o cambiar de significado.
Superlativo, comparativo y positivo: no son lo mismo
Los adjetivos pueden aparecer en tres grados. El grado positivo presenta una cualidad sin intensificarla: El lago es profundo. El grado comparativo relaciona dos elementos: El lago es más profundo que el río. El grado superlativo lleva la cualidad a su nivel máximo: El lago es profundísimo o El lago es el más profundo de la región.
Una confusión habitual consiste en pensar que cualquier palabra acompañada por más es superlativa. Sin embargo, más alto que expresa una comparación entre dos elementos y pertenece al grado comparativo. En cambio, el más alto del grupo es superlativo relativo porque destaca a un elemento frente a todos los demás.
También conviene evitar combinaciones innecesarias como muy altísimo o más mejor. Lo adecuado es decir muy alto o altísimo, y mejor, porque mejor ya funciona como una forma comparativa irregular de bueno.
Adjetivos irregulares y ejemplos para practicar
Para practicar, busca un adjetivo en grado positivo y transfórmalo primero en absoluto y después en relativo. Por ejemplo: limpio, muy limpio o limpísimo, y el más limpio del salón. Después, revisa si existe concordancia entre el adjetivo y el sustantivo: las calles más tranquilas, no las calles más tranquilo. Así comprenderás que el grado superlativo no solo intensifica una cualidad, sino que también debe respetar las reglas de género, número y sentido de la oración.
- bueno: mejor en comparativo y óptimo en superlativo
- malo: peor en comparativo y pésimo en superlativo
- grande: mayor en comparativo y máximo en superlativo
- pequeño: menor en comparativo y mínimo en superlativo
- alto: superior en ciertos contextos y supremo como forma culta
- bajo: inferior en ciertos contextos e ínfimo como forma culta

Deja tu comentario