Cuando añadimos azúcar al agua y removemos, parece que el azúcar desaparece. Sin embargo, sigue presente, repartida de manera uniforme por todo el líquido. Este ejemplo cotidiano muestra qué es una disolución: una mezcla homogénea formada por varias sustancias. Para comprender cómo se forma y cómo podemos describirla, es fundamental reconocer sus partes y saber qué función cumple cada una.

 
Infografia sobre Partes de una disolución

¿Qué es exactamente una disolución?

Una disolución es una mezcla homogénea, es decir, una combinación en la que no se distinguen a simple vista sus componentes. Sus partículas están distribuidas de forma uniforme, por lo que cualquier pequeña porción de la mezcla tiene una composición semejante.

Aunque muchas disoluciones son líquidas, no todas lo son. El aire es una disolución gaseosa de varios gases, y algunas aleaciones metálicas, como el bronce, son disoluciones sólidas. Lo importante no es el estado físico, sino que las sustancias estén mezcladas de manera uniforme a escala microscópica.

Las dos partes de una disolución

Toda disolución está formada, como mínimo, por un disolvente y uno o varios solutos. Estas partes no tienen la misma función, y reconocerlas permite analizar cualquier ejemplo con mayor facilidad.

El disolvente es la sustancia que disuelve al soluto y suele encontrarse en mayor proporción. En una limonada, el agua actúa como disolvente porque incorpora el azúcar y las sustancias del zumo. En el aire, el nitrógeno es el componente más abundante y se considera el disolvente principal.

El soluto es la sustancia que se disuelve y normalmente aparece en menor cantidad. Puede ser un sólido, un líquido o un gas. El azúcar en el agua, la sal en una sopa y el dióxido de carbono en un refresco son ejemplos de solutos.

Conviene recordar que “mayor proporción” es una regla frecuente, pero no una condición absoluta en todos los casos. Para identificar el disolvente también se tiene en cuenta qué sustancia realiza la acción de disolver y cuál establece el estado físico de la disolución.

Ejemplos para identificar sus componentes

Observar situaciones conocidas ayuda a diferenciar las partes sin aprenderlas de memoria. En cada caso, la primera sustancia indicada es el disolvente y la segunda, el soluto:

  • Agua con sal: el agua es el disolvente y la sal es el soluto.
  • Café con azúcar: el café, cuyo componente principal es el agua, actúa como disolvente; el azúcar es el soluto.
  • Vinagre: el agua suele ser el disolvente y el ácido acético, junto con otras sustancias, forma parte de los solutos.
  • Aire: el nitrógeno es el disolvente principal; el oxígeno, el dióxido de carbono y otros gases son solutos.
  • Latón: el cobre funciona como disolvente y el zinc como soluto, porque ambos forman una mezcla sólida uniforme.

¿Qué ocurre cuando se forma una disolución?

Al mezclar las sustancias, las partículas del soluto se separan y quedan rodeadas por partículas del disolvente. Este proceso se llama disolución. No significa que el soluto desaparezca ni que se transforme en otra sustancia; simplemente queda distribuido en partículas muy pequeñas.

La rapidez con la que se disuelve un soluto depende de varios factores. Agitar favorece el contacto entre las partículas, triturar un sólido aumenta su superficie de contacto y elevar la temperatura suele acelerar la disolución de muchos sólidos. Sin embargo, estos factores no siempre permiten disolver una cantidad ilimitada.

Cuando una disolución ya no puede incorporar más soluto a una temperatura determinada, se dice que está saturada. Si todavía puede disolver más, es una disolución no saturada. Esta diferencia es útil para entender por qué parte de la sal puede quedar en el fondo de un vaso cuando se añade demasiada.

La cantidad de soluto: concentración y diferencias importantes

La concentración indica cuánto soluto hay en una cantidad determinada de disolución o de disolvente. Una limonada con poca azúcar está diluida, mientras que otra con mucha azúcar está más concentrada. Dos vasos pueden tener el mismo disolvente y el mismo soluto, pero distinta concentración.

No hay que confundir una disolución con cualquier mezcla. En una mezcla heterogénea, como agua con arena, sus componentes pueden distinguirse y no están repartidos de forma uniforme. En cambio, en el agua con sal correctamente disuelta, la sal no se observa separada y la composición es homogénea.

Para comprobar si se ha entendido el tema, basta con hacerse tres preguntas: ¿qué sustancia disuelve?, ¿cuál se disuelve? y ¿está la mezcla distribuida uniformemente? Las respuestas permiten localizar el disolvente, el soluto y confirmar si realmente se trata de una disolución.