Un tsunami es una serie de olas de gran longitud que se produce cuando una gran cantidad de agua marina se desplaza de forma repentina. Aunque muchas personas imaginan una única ola gigante, en realidad un tsunami está formado por varias ondas que pueden llegar a la costa durante horas. Para comprenderlo, conviene observar sus partes y las etapas que atraviesa: desde el lugar donde nace hasta la zona de inundación. Cada elemento explica por qué estas olas pueden viajar muy rápido en el océano y crecer al acercarse a tierra.

 
Infografia sobre Partes de un tsunami

¿Dónde comienza un tsunami? El foco y la zona de origen

La primera parte es el foco o hipocentro, el punto del interior de la Tierra donde ocurre el movimiento que desplaza el fondo marino. En muchos casos, ese movimiento se debe a un terremoto submarino provocado por el choque de placas tectónicas. Si el fondo se eleva o se hunde bruscamente, también empuja o tira de la columna de agua que tiene encima.

La zona del fondo oceánico que cambia de posición se conoce como área de desplazamiento. Cuanto mayor sea la superficie afectada y más vertical resulte el movimiento, más energía puede recibir el agua. Los deslizamientos submarinos, las erupciones volcánicas y, con mucha menos frecuencia, el impacto de un meteorito también pueden originar un tsunami. No todos los terremotos producen uno: normalmente deben ser fuertes, poco profundos y capaces de deformar el fondo marino.

Las ondas que se desplazan por el océano

Tras el desplazamiento inicial, la energía se reparte en forma de ondas que avanzan en varias direcciones. En mar abierto, un tsunami puede tener una longitud de onda de decenas o cientos de kilómetros, es decir, una distancia enorme entre una cresta y la siguiente. Por eso los barcos suelen notar una subida y una bajada muy suaves, aunque la onda transporte una gran cantidad de energía.

Cada onda presenta partes reconocibles: la cresta es la zona más alta y el valle o seno es la parte más baja. También se mide su altura, llamada amplitud, desde el nivel medio del mar hasta la cresta o el valle. La distancia entre dos crestas consecutivas es la longitud de onda, mientras que el tiempo que tarda en pasar una onda completa recibe el nombre de período. En conjunto, estas medidas ayudan a describir el comportamiento del tsunami.

En aguas profundas, las ondas pueden desplazarse a velocidades cercanas a las de un avión comercial, pero con una altura relativamente pequeña. Esa combinación explica por qué son difíciles de detectar visualmente desde alta mar.

  • Cresta: punto más elevado de la onda.
  • Valle: punto más bajo entre dos crestas.
  • Longitud de onda: distancia entre dos crestas sucesivas.
  • Período: tiempo que transcurre entre el paso de una cresta y la siguiente.

¿Qué ocurre cuando el tsunami se acerca a la costa?

Al llegar a aguas menos profundas, la base de la onda comienza a rozar el fondo marino. La onda pierde velocidad, pero su energía se concentra en una masa de agua más comprimida. Este proceso se llama refracción y amplificación costera, y hace que la altura de la ola aumente. La forma de la costa, la profundidad del mar, las bahías y los arrecifes pueden cambiar mucho su dirección y su tamaño.

A veces el mar se retira de manera repentina antes de que llegue la primera cresta. Esta retirada se llama recesión del mar y ocurre cuando llega primero el valle de la onda. Es una señal natural de peligro: si el agua se aleja de forma inusual, no hay que acercarse a observar, sino desplazarse inmediatamente hacia un lugar elevado. En otras ocasiones, el primer signo es una subida rápida del nivel del mar y no se produce ninguna retirada visible.

Run-up, inundación y alcance del agua

La parte del tsunami que penetra tierra adentro se relaciona con el run-up, la altura máxima que alcanza el agua sobre el nivel habitual del mar al subir por la costa. No debe confundirse solo con la altura de una ola: también influyen la pendiente del terreno, la vegetación, las construcciones y la forma de las calles o los ríos.

Cuando el agua supera la línea de costa, comienza la inundación. El alcance horizontal indica hasta dónde llega el agua tierra adentro. Después puede producirse el retroceso, cuando el agua vuelve hacia el mar con gran fuerza y arrastra objetos, vehículos y escombros. La primera ola no siempre es la más grande; por eso, tras una alerta, es necesario permanecer en una zona segura hasta que las autoridades indiquen que el peligro terminó.

Para recordar esta secuencia, puede resumirse así:

  • Origen: un terremoto, deslizamiento u otro fenómeno desplaza el fondo marino.
  • Propagación: las ondas recorren el océano a gran velocidad.
  • Amplificación: al disminuir la profundidad, aumenta la altura de la onda.
  • Inundación y retroceso: el agua entra en tierra y después puede regresar con fuerza.

¿Un tsunami es siempre una ola gigante?

No. Una de las ideas más importantes es que un tsunami suele ser una serie de olas, no una sola pared de agua. Algunas llegan como una cresta visible, mientras que otras se comportan como una subida rápida y extensa del nivel del mar. El tamaño depende de la energía inicial, la distancia al origen y las características de cada costa.

Los tsunamis locales pueden alcanzar una costa cercana pocos minutos después del terremoto, dejando muy poco tiempo para recibir una alerta oficial. En cambio, los tsunamis lejanos pueden cruzar un océano y tardar varias horas, lo que permite emitir avisos. Comprender sus partes ayuda a interpretar señales como un temblor fuerte, una retirada anormal del mar o un ruido inusual procedente del océano. Ante cualquiera de ellas, la decisión más segura es alejarse de la costa, subir a una zona elevada y seguir las indicaciones de emergencia.