Los ciempiés y los milpiés son los ejemplos de miriápodos más conocidos, pero no son los únicos. Bajo las hojas caídas, entre la madera en descomposición y dentro del suelo viven otros representantes diminutos de este grupo. Todos son artrópodos: animales invertebrados con una cubierta externa resistente y apéndices articulados. Aunque su abundancia de patas llama la atención, también resultan interesantes por sus formas de alimentarse, defenderse y participar en los ecosistemas.

¿Qué animales son miriápodos y cómo reconocerlos?
Los miriápodos tienen el cuerpo dividido en cabeza y tronco alargado, compuesto por numerosos segmentos. En la cabeza presentan un par de antenas, que les ayudan a explorar el entorno. Sus patas se distribuyen a lo largo del tronco, a diferencia de los insectos, cuyas seis patas se encuentran en el tórax.
La mayoría vive en ambientes terrestres y busca refugios húmedos, porque puede perder agua con facilidad. Es frecuente encontrarlos debajo de piedras, cortezas o macetas. El grupo comprende cuatro grandes clases: quilópodos, diplópodos, sínfilos y paurópodos. Sus diferencias no dependen únicamente del número de patas: también cambian su tamaño, alimentación y comportamiento.
Ejemplos de ciempiés: escolopendras y ciempiés domésticos
Los ciempiés pertenecen a los quilópodos. Tienen un par de patas por cada segmento portador de patas y son depredadores. Capturan pequeños animales mediante unas estructuras llamadas forcípulas: el primer par de apéndices del tronco está transformado para sujetar presas e inyectar veneno.
Estos ejemplos muestran que no todos los ciempiés tienen el mismo aspecto ni viven en los mismos lugares:
- Escolopendra mediterránea (Scolopendra cingulata): es robusta y habita en zonas mediterráneas, a menudo bajo piedras. Se alimenta de insectos y otros invertebrados. No debe manipularse, pues su mordedura puede ser dolorosa.
- Ciempiés doméstico (Scutigera coleoptrata): posee 15 pares de patas muy largas en estado adulto. Corre rápidamente y puede aparecer en rincones de viviendas, donde caza insectos y arañas.
- Ciempiés de piedra (Lithobius forficatus): es pardo y tiene 15 pares de patas cuando es adulto. Se refugia bajo piedras y madera, y sale a buscar pequeños invertebrados.
Ejemplos de milpiés: cilíndricos, planos y de bola
Los milpiés forman el grupo de los diplópodos. En la mayor parte del tronco presentan dos pares de patas por cada anillo aparente, resultado de la unión de segmentos durante su evolución. Generalmente avanzan más despacio que los ciempiés y consumen materia vegetal en descomposición.
Muchos se enrollan cuando se sienten amenazados. Algunas especies liberan sustancias defensivas que pueden irritar la piel o los ojos, por lo que conviene observarlas sin tocarlas.
- Milpiés gigante africano (Archispirostreptus gigas): tiene cuerpo cilíndrico y puede superar los 25 centímetros. Vive en regiones africanas y come principalmente restos vegetales.
- Milpiés de lomo plano (Polydesmus angustus): presenta expansiones laterales que le dan un aspecto aplanado. Habita en lugares húmedos con hojarasca y madera en descomposición.
- Milpiés de bola (Glomeris marginata): puede enrollarse hasta formar una bola protectora. Aunque recuerda a una cochinilla de la humedad, esta última es un crustáceo, no un miriápodo.
Sínfilos y paurópodos: los ejemplos menos conocidos
Los sínfilos son pequeños, blanquecinos y carecen de ojos. Un ejemplo es Scutigerella immaculata, que alcanza pocos milímetros y tiene 12 pares de patas en estado adulto. Vive en el suelo y puede alimentarse de raíces tiernas; cuando es abundante, llega a ocasionar daños en algunos cultivos.
Los paurópodos son todavía más diminutos: muchos miden menos de dos milímetros. Las especies del género Pauropus tienen antenas ramificadas y habitan entre partículas del suelo y restos orgánicos. Su alimentación incluye hongos y materiales en descomposición. Por su tamaño y vida oculta, suelen pasar inadvertidos sin instrumentos de aumento.
¿Tienen cien o mil patas y qué función cumplen?
Los nombres comunes no indican una cantidad exacta. Un ciempiés doméstico adulto tiene 30 patas, mientras que muchos milpiés poseen cientos, no mil. Sin embargo, en la especie australiana Eumillipes persephone se ha registrado una hembra con 1.306 patas: un caso extraordinario.
En la naturaleza, los ciempiés ayudan a regular poblaciones de pequeños invertebrados. Muchos milpiés fragmentan restos vegetales y favorecen la descomposición y el reciclaje de nutrientes. Para observarlos, levanta con cuidado una piedra pequeña, evita manipular al animal y devuelve el refugio a su posición: así puedes aprender sin alterar innecesariamente su hábitat.

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