Aunque ambas forman parte del relieve del fondo oceánico, una dorsal y una fosa oceánica son estructuras muy diferentes. La dorsal oceánica es una larga cordillera submarina donde se crea corteza nueva, mientras que la fosa oceánica es una depresión estrecha y muy profunda donde una placa tectónica se hunde bajo otra. Entender esta diferencia ayuda a relacionar el relieve marino con el movimiento de las placas, los terremotos, los volcanes y la formación de los océanos.

 
Infografia sobre Diferencias entre dorsal y fosa oceánica

¿Qué es una dorsal oceánica?

Una dorsal oceánica es una cadena de montañas situada en el fondo del mar. Puede extenderse miles de kilómetros y, en muchos casos, recorre el centro de una cuenca oceánica. No siempre tiene una forma completamente continua: presenta valles, fracturas y zonas desplazadas por fallas transformantes.

Se forma en un límite divergente, es decir, en una zona donde dos placas tectónicas se separan. Al abrirse un espacio entre ellas, el material caliente del manto asciende, se enfría y se convierte en nueva corteza oceánica. Este proceso recibe el nombre de expansión del fondo oceánico.

La dorsal más conocida es la dorsal mesoatlántica, que atraviesa el océano Atlántico de norte a sur. En algunos lugares emerge sobre el nivel del mar, como ocurre en Islandia, donde puede observarse con mayor facilidad la separación de las placas.

  • Su relieve suele ser elevado respecto al fondo oceánico que la rodea.
  • Está asociada con volcanismo submarino y frecuentes terremotos de magnitud generalmente moderada.
  • En sus grietas pueden existir fuentes hidrotermales, que expulsan agua muy caliente y rica en minerales.

¿Qué es una fosa oceánica?

Una fosa oceánica es una depresión larga, estrecha y muy profunda del fondo marino. Se forma en un límite convergente, donde dos placas se acercan. Habitualmente, una placa oceánica, más densa, se introduce por debajo de otra en un proceso llamado subducción.

A medida que la placa se hunde, arrastra parte de la corteza y de los sedimentos hacia el interior de la Tierra. La presión y el rozamiento entre las placas pueden producir terremotos muy intensos. Si el movimiento desplaza de manera brusca el fondo marino, también puede originar un tsunami.

La fosa de las Marianas, en el océano Pacífico, es el ejemplo más profundo conocido. Su punto más bajo supera los 10 900 metros de profundidad, mucho más que la altura del monte Everest sobre el nivel del mar.

  • Es una de las zonas más profundas del planeta y recibe poca luz solar.
  • Suele situarse cerca de arcos de islas volcánicas o de cordilleras volcánicas continentales.
  • Está relacionada con terremotos profundos, actividad volcánica y reciclaje de la corteza oceánica.

Dorsal y fosa: diferencias que conviene recordar

La diferencia fundamental está en el movimiento de las placas y en lo que ocurre con la corteza. En una dorsal, las placas se separan y se fabrica fondo oceánico. En una fosa, las placas convergen y una parte de la corteza se hunde y se recicla en el manto.

También cambia el relieve: la dorsal es una elevación alargada, mientras que la fosa es una hendidura muy profunda. Por eso, aunque las dos son estructuras submarinas vinculadas a la tectónica de placas, representan procesos opuestos.

Una forma sencilla de memorizarlo es pensar en dos acciones: la dorsal abre y crea; la fosa cierra y destruye o recicla. Esta comparación no significa que la corteza desaparezca por completo, sino que vuelve al interior terrestre y puede participar en nuevos procesos geológicos.

  • Dorsal: placas se separan, asciende magma y se forma corteza nueva.
  • Fosa: placas chocan, una se introduce bajo otra y la corteza se recicla.
  • Dorsal: relieve elevado; fosa: depresión estrecha y profunda.
  • Dorsal: terremotos y volcanismo por ascenso del magma; fosa: terremotos, subducción y volcanes asociados.

¿Cómo se relacionan con el ciclo de las placas?

Las dorsales y las fosas forman parte de un mismo sistema global. En las dorsales se genera corteza oceánica, que se desplaza lentamente hacia los lados debido a la expansión del fondo marino. Con el paso de millones de años, esa corteza se aleja de la dorsal, se enfría y aumenta su densidad.

Cuando llega a una zona de subducción, puede hundirse en una fosa. Así, la corteza oceánica no se acumula indefinidamente: se crea en unas regiones y se recicla en otras. Este equilibrio contribuye al movimiento de las placas y a la transformación constante de los océanos.

La velocidad de estos movimientos suele ser de unos pocos centímetros al año, parecida al ritmo al que crecen las uñas. Aunque parece muy lenta, durante millones de años puede abrir océanos, cerrar mares y desplazar continentes.

Un paisaje submarino con gran importancia científica

Las dorsales y las fosas no son simples formas del relieve. Las fuentes hidrotermales de las dorsales sostienen comunidades de organismos que viven sin luz solar y obtienen energía de reacciones químicas. Estos ecosistemas han ayudado a estudiar formas de vida muy resistentes y posibles ambientes donde surgió la vida.

Las fosas, por su parte, permiten investigar cómo se comportan los materiales sometidos a enormes presiones y cómo se originan algunos de los terremotos más poderosos. Aunque se encuentran en lugares oscuros y difíciles de explorar, son esenciales para comprender la dinámica de la Tierra.

En resumen, una dorsal es una zona de creación de corteza y una fosa es una zona de subducción y reciclaje. Observarlas juntas permite entender que el fondo oceánico está en movimiento continuo, aunque desde la superficie parezca inmóvil.