Pangea fue un supercontinente que reunió casi todas las tierras emergidas del planeta hace aproximadamente 335 millones de años. Sin embargo, no permaneció unido para siempre. La separación de Pangea ocurrió muy lentamente, debido al movimiento de las placas tectónicas, enormes fragmentos de la corteza terrestre que se desplazan sobre una capa más caliente y flexible del interior de la Tierra. Este proceso transformó la distribución de los continentes, abrió nuevos océanos y dio forma al mapa del mundo que conocemos hoy.

¿Qué era Pangea y cuándo comenzó a romperse?
El nombre Pangea significa “toda la Tierra”. Este supercontinente se formó cuando varias masas continentales chocaron y se unieron durante millones de años. En su centro se encontraban regiones que hoy forman Europa y Norteamérica, mientras que Sudamérica, África, India, la Antártida y Australia estaban conectadas a su alrededor.
La fragmentación comenzó hace unos 200 millones de años, durante el período Triásico tardío y el Jurásico temprano. No fue una ruptura repentina, como si el continente se partiera de golpe, sino una serie de grietas que se extendieron poco a poco. Durante decenas de millones de años, los bloques continentales se alejaron hasta ocupar posiciones muy diferentes.
- Pangea estaba rodeada por un enorme océano llamado Panthalassa.
- En su parte oriental existía un gran mar interior conocido como Tetis.
- La separación completa necesitó millones de años y todavía continúa en algunas regiones.
El papel de las placas tectónicas
La explicación principal está en la tectónica de placas. La litosfera, formada por la corteza y la parte superior del manto, está dividida en placas que se mueven lentamente. Algunas se separan, otras chocan y otras se deslizan lateralmente. Aunque avanzan solo unos centímetros al año, ese movimiento acumulado durante millones de años puede desplazar continentes enteros.
Bajo las placas se producen corrientes de convección: el material caliente del manto asciende, se enfría y vuelve a hundirse. Estas corrientes, junto con la presión ejercida por las dorsales oceánicas y el peso de las placas que se hunden, contribuyen al movimiento. Cuando dos placas comienzan a separarse bajo un continente, la corteza se estira, se adelgaza y termina fracturándose.
- El magma asciende por las grietas y forma nueva corteza oceánica.
- Las placas pueden separarse, chocar o deslizarse unas junto a otras.
- La velocidad del movimiento tectónico suele compararse con el crecimiento de una uña.
¿Cómo se abrió el océano Atlántico?
Uno de los cambios más importantes fue la apertura del océano Atlántico. Primero apareció una gran zona de fractura entre lo que hoy son América y África. El magma salió por esas grietas, se enfrió y creó nueva corteza oceánica. Al producirse continuamente este proceso en la dorsal mesoatlántica, las placas de ambos lados fueron alejándose.
La separación no ocurrió de la misma forma en todos los lugares. Norteamérica y Europa se distanciaron, mientras que Sudamérica y África también comenzaron a separarse. La existencia de costas que parecen encajar, como las de África y Sudamérica, fue una de las primeras pistas que apoyaron la idea de que los continentes habían estado unidos.
- La dorsal mesoatlántica sigue formando suelo oceánico nuevo.
- El Atlántico se ensancha unos centímetros cada año.
- Los fósiles iguales en continentes separados también indican una antigua conexión.
La separación de Gondwana y el mapa actual
Pangea se dividió primero en dos grandes regiones: Laurasia, al norte, y Gondwana, al sur. Laurasia incluía principalmente Norteamérica, Europa y Asia. Gondwana reunía Sudamérica, África, India, la Antártida y Australia. Después, cada una de estas regiones volvió a fragmentarse.
India viajó hacia el norte y chocó con Asia, levantando la cordillera del Himalaya. Australia se separó de la Antártida y Sudamérica se apartó de África. Europa y Asia también experimentaron colisiones y desplazamientos que formaron montañas, mares y cuencas. Por eso, la posición actual de los continentes es el resultado de una larga historia de movimientos.
- La India sigue desplazándose hacia el norte, aunque muy lentamente.
- África continúa separándose de la península arábiga en la zona del mar Rojo.
- La Antártida no siempre estuvo cubierta de hielo ni situada cerca del polo sur.
¿Qué consecuencias tuvo la ruptura de Pangea?
La separación modificó los océanos, las corrientes marinas y el clima. Al quedar los continentes más dispersos, cambiaron las rutas por las que circulaba el agua y se alteró la distribución del calor del planeta. También aparecieron nuevos mares y barreras geográficas que aislaron a muchas poblaciones de seres vivos.
Ese aislamiento favoreció la evolución de especies diferentes en cada continente. Por ejemplo, la historia separada de Australia ayudó a conservar una gran diversidad de marsupiales. Además, los movimientos tectónicos provocaron terremotos, volcanes y la formación de cordilleras. Pangea no se separó por una sola causa instantánea, sino por la acción constante de la dinámica interna de la Tierra.
Comprender este proceso permite recordar que los continentes no son piezas inmóviles. El mapa mundial sigue cambiando, aunque sus transformaciones sean demasiado lentas para observarlas durante una vida humana. Dentro de millones de años, las placas volverán a reorganizar los continentes y podrían formar otro supercontinente.

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