La biografía de Katalin Karikó cuenta la historia de una científica que dedicó décadas a estudiar una molécula muy prometedora, pero también difícil de controlar: el ARN mensajero, conocido como ARNm. Sus investigaciones ayudaron a resolver problemas que impedían utilizarlo con seguridad en medicina y fueron fundamentales para desarrollar varias vacunas contra la COVID-19. Su trayectoria demuestra que los grandes avances científicos suelen ser el resultado de la constancia, la colaboración y el trabajo paciente, incluso cuando los resultados tardan en llegar.

 
Infografia sobre Biografía de Katalin Karikó

¿Quién es Katalin Karikó y dónde nació?

Katalin Karikó nació el 17 de enero de 1955 en Szolnok, una ciudad de Hungría. Creció en una familia con recursos modestos y desde pequeña mostró interés por la naturaleza y la ciencia. Estudió Biología en la Universidad de Szeged y más tarde obtuvo un doctorado en Bioquímica. Su formación se centró en comprender cómo funcionan las moléculas dentro de las células.

Durante sus primeros años como investigadora trabajó en el Centro de Investigación Biológica de Szeged. Allí comenzó a estudiar el ARN mensajero, una molécula que lleva instrucciones del ADN hasta los ribosomas, estructuras celulares encargadas de fabricar proteínas. La idea de utilizar el ARNm para enseñar a las células a producir sustancias útiles era innovadora, pero todavía presentaba muchos obstáculos.

  • El ARNm actúa como un mensaje temporal dentro de la célula.
  • No modifica directamente el ADN de una persona.
  • Puede proporcionar instrucciones para fabricar proteínas concretas, como las que ayudan a generar una respuesta inmunitaria.

El cambio de país y una carrera llena de dificultades

En 1985, Karikó se trasladó a Estados Unidos junto con su esposo y su hija. El cambio fue complicado: tuvo que abandonar parte de su entorno profesional y empezar de nuevo en un país diferente. Durante el viaje, la familia llevó sus ahorros convertidos en dinero extranjero y escondidos en el oso de peluche de su hija, una anécdota que refleja la incertidumbre de aquella etapa.

En Estados Unidos trabajó en distintas instituciones y continuó defendiendo el potencial médico del ARNm. Sin embargo, muchos investigadores consideraban que esa molécula provocaba reacciones inflamatorias demasiado fuertes. Karikó tuvo dificultades para conseguir financiación y durante un tiempo no recibió el reconocimiento que esperaba. Incluso fue relegada a puestos menos destacados, pero siguió investigando.

Su historia enseña que una carrera científica no siempre avanza de manera rápida o lineal. La perseverancia ante los rechazos fue una de las claves de su trayectoria.

  • Se adaptó a un nuevo idioma y a un sistema científico diferente.
  • Mantuvo su línea de investigación aunque no fuera una prioridad para muchos organismos.
  • Combinó su trabajo con la vida familiar y con frecuentes cambios profesionales.

La colaboración con Drew Weissman

A finales de la década de 1990, Katalin Karikó conoció al inmunólogo Drew Weissman en la Universidad de Pensilvania. Ambos compartían el interés por utilizar el ARNm con fines médicos. Karikó aportaba su experiencia en bioquímica y ARN, mientras que Weissman estudiaba las respuestas del sistema inmunitario.

Juntos descubrieron que podían modificar ciertos componentes del ARNm, llamados nucleósidos, para que las defensas del organismo no reaccionaran de una manera excesiva. Esta modificación permitía que el mensaje fuera mejor tolerado y que las células pudieran utilizarlo con mayor eficacia. En 2005 publicaron resultados decisivos, aunque al principio su importancia no fue reconocida de inmediato.

Este hallazgo no creó por sí solo una vacuna terminada, pero solucionó un problema esencial: hacer posible el uso práctico del ARNm. A partir de ese conocimiento, otros equipos y empresas desarrollaron sistemas para proteger y transportar la molécula dentro del organismo.

  • Reducir la inflamación causada por el ARNm.
  • Mejorar la producción de proteínas a partir de sus instrucciones.
  • Abrir nuevas posibilidades para vacunas y tratamientos basados en información genética temporal.

Su relación con las vacunas contra la COVID-19

Cuando apareció el coronavirus SARS-CoV-2, la tecnología del ARNm ya contaba con una base científica construida durante años. Las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna utilizaron instrucciones de ARNm para que algunas células fabricaran una versión inofensiva de la proteína S del virus. Después, el sistema inmunitario aprendía a reconocerla y podía responder con mayor rapidez ante el virus real.

La contribución de Karikó fue especialmente importante porque sus investigaciones ayudaron a que el ARNm pudiera administrarse sin desencadenar una reacción inflamatoria peligrosa. Estas vacunas no contienen el virus completo ni cambian el ADN. El ARNm se degrada después de cumplir su función, por lo que su efecto consiste en transmitir un mensaje temporal.

Por ello, es más exacto decir que Karikó fue una de las científicas fundamentales de la tecnología de ARNm, no que inventó sola las vacunas contra la COVID-19. La ciencia moderna suele avanzar gracias a equipos internacionales y descubrimientos acumulados durante muchos años.

  • La vacuna entrega instrucciones temporales a algunas células.
  • El organismo produce una proteína del virus y activa sus defensas.
  • El ARNm desaparece después de ser utilizado por las células.

Premios, legado y lecciones para los estudiantes

En 2021, Karikó y Drew Weissman recibieron el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica. En 2023 fueron galardonados con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por sus descubrimientos sobre las modificaciones de bases nucleósidas que hicieron posible el desarrollo de vacunas eficaces de ARNm contra la COVID-19.

El legado de Katalin Karikó va más allá de un premio. Sus investigaciones pueden impulsar nuevas vacunas frente a otros virus y tratamientos experimentales contra algunas enfermedades, aunque cada aplicación necesita estudios rigurosos para comprobar su seguridad y eficacia. La investigadora también representa a quienes trabajan durante años en preguntas que no producen resultados inmediatos.

Su biografía deja varias enseñanzas: la curiosidad guía las preguntas, la evidencia debe sustituir a las suposiciones y los avances importantes requieren paciencia. Para los estudiantes, su recorrido muestra que un fracaso o un rechazo no siempre significan que una idea carezca de valor. A veces indican que todavía hace falta tiempo para comprenderla y demostrar su utilidad.