La biografía de Josefa Ortiz de Domínguez permite conocer la vida de una mujer que participó activamente en el inicio de la Independencia de México. Aunque durante mucho tiempo se le presentó solo como “La Corregidora”, fue una persona con ideas propias, capacidad de organización y gran valentía. Su intervención ayudó a que el movimiento insurgente no terminara antes de comenzar y la convirtió en una de las figuras más recordadas de la historia mexicana.

¿Quién fue Josefa Ortiz de Domínguez?
Josefa Ortiz de Domínguez nació el 19 de abril de 1768 en Valladolid, ciudad que actualmente se llama Morelia, Michoacán. Sus padres fueron Juan José Ortiz y Manuela Girón. Quedó huérfana cuando era niña y quedó bajo el cuidado de su hermana mayor, María Sotero Ortiz.
En aquella época, las mujeres tenían pocas oportunidades de recibir una educación amplia o de participar en asuntos políticos. Sin embargo, Josefa estudió en el Colegio de las Vizcaínas, en la Ciudad de México, una institución reconocida por ofrecer formación a jóvenes. Allí desarrolló conocimientos y una personalidad firme, elementos que más tarde serían importantes en su vida pública.
- Nació en 1768 en Valladolid, hoy Morelia.
- Recibió educación en el Colegio de las Vizcaínas.
- Se distinguió por su carácter decidido y su interés por los problemas de la sociedad.
Su vida en Querétaro y su pensamiento
En 1791 contrajo matrimonio con Miguel Domínguez, quien años después fue nombrado corregidor de Querétaro. Por este cargo, Josefa fue conocida popularmente como La Corregidora. La pareja tuvo varios hijos y vivió en una casa relacionada con reuniones sociales y conversaciones sobre la situación de la Nueva España.
Josefa observaba las desigualdades existentes entre los grupos sociales y criticaba los privilegios de los peninsulares, es decir, de quienes habían nacido en España y ocupaban muchos puestos importantes. También defendía la capacidad de los criollos, descendientes de españoles nacidos en América, para participar en el gobierno. Sus ideas coincidieron con las de otros inconformes que buscaban cambiar el sistema colonial.
En Querétaro, algunas reuniones aparentemente literarias o sociales sirvieron para hablar de la posibilidad de iniciar un levantamiento. Entre los participantes estuvieron Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y otros simpatizantes de la causa independentista.
¿Qué hizo durante la conspiración de Querétaro?
En 1810, Josefa y Miguel Domínguez estuvieron relacionados con la conspiración de Querétaro. El objetivo era organizar un movimiento contra el gobierno virreinal, pero el plan fue descubierto antes de la fecha prevista. El corregidor recibió la orden de investigar a los conspiradores y, para proteger su puesto y evitar sospechas, encerró a Josefa en una habitación de la casa.
A pesar de estar vigilada, Josefa logró avisar que la conspiración había sido descubierta. Golpeó el suelo con el tacón de su zapato para llamar la atención del alcalde Ignacio Pérez, quien se encontraba cerca. Después, Pérez llevó el mensaje a San Miguel el Grande y luego a Dolores, donde informó a Ignacio Allende y a Miguel Hidalgo.
Esta advertencia fue decisiva porque permitió que los líderes actuaran rápidamente. En la madrugada del 16 de septiembre de 1810, Miguel Hidalgo llamó a la población a levantarse contra el dominio español. Ese acontecimiento es conocido como el Grito de Dolores y marca el inicio tradicional de la Independencia de México.
Prisión, dificultades y últimos años
Después del levantamiento, las autoridades virreinales investigaron a los participantes de la conspiración. Josefa fue detenida y trasladada a distintos lugares, entre ellos el convento de Santa Clara y el convento de Santa Teresa la Antigua. También enfrentó un proceso judicial y permaneció varios años privada de su libertad.
Aunque recibió presiones para revelar información o mostrar arrepentimiento, mantuvo sus convicciones. Miguel Domínguez intentó protegerla en ciertos momentos, pero también tuvo dificultades por su relación con los conspiradores. Josefa fue liberada en 1817, cuando el movimiento independentista todavía no había concluido.
Tras la consumación de la Independencia en 1821, rechazó recompensas y homenajes que consideraba innecesarios. Continuó defendiendo sus ideas políticas y mantuvo una postura crítica ante algunos gobiernos. No se conformó con que la independencia cambiara las autoridades; también deseaba una sociedad con mayor justicia y participación.
- Fue encarcelada por apoyar la conspiración.
- No delató a sus compañeros pese a las presiones.
- Rechazó reconocimientos y recompensas oficiales.
- Siguió interesada en la vida política después de 1821.
Muerte y legado histórico
Josefa Ortiz de Domínguez murió el 2 de marzo de 1829 en la Ciudad de México, a los 60 años. Sus restos fueron sepultados inicialmente en el convento de Santa Catarina de Siena y posteriormente trasladados a Querétaro, donde se encuentran junto a los de Miguel Domínguez en el Panteón de los Queretanos Ilustres.
Su legado no se limita a la anécdota del tacón. Josefa participó en la organización de una causa política, asumió riesgos personales y defendió sus ideas en un tiempo en el que las mujeres eran excluidas de muchas decisiones públicas. Por eso, la biografía de Josefa Ortiz de Domínguez es importante para comprender que la Independencia de México fue resultado del esfuerzo de numerosos grupos y personas, incluidas mujeres que actuaron como mensajeras, organizadoras, combatientes y líderes.
Recordarla también ayuda a valorar la participación femenina en la historia. Su ejemplo muestra que una acción valiente, realizada en el momento adecuado, puede influir en acontecimientos que transforman a todo un país.

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