Una entrevista es una conversación planificada entre dos o más personas que tiene un propósito concreto: obtener información, conocer una opinión, seleccionar a alguien para un puesto o profundizar en la experiencia de una persona. Aunque muchas entrevistas aparecen en la televisión o en internet, también forman parte de la vida escolar. Por ejemplo, un estudiante puede entrevistar a un familiar para investigar la historia de su comunidad. Entender qué es una entrevista ayuda a formular mejores preguntas, escuchar con atención y comunicar la información de manera ordenada.

¿Qué es exactamente una entrevista?
Una entrevista es un diálogo en el que una persona, llamada entrevistador, hace preguntas a otra, llamada entrevistado. Las respuestas permiten reunir datos, ideas, testimonios o conocimientos sobre un tema. A diferencia de una conversación improvisada, la entrevista suele prepararse con anticipación y sigue una intención definida.
La finalidad puede ser informativa, como cuando un periodista conversa con una científica; laboral, como en una selección de empleo; escolar, como al investigar una profesión; o personal, como en una consulta médica. En todos los casos, la calidad de la entrevista depende de la relación entre preguntas claras, escucha atenta y respuestas relacionadas con el objetivo.
- El entrevistador dirige el diálogo y organiza las preguntas.
- El entrevistado aporta información, experiencias o puntos de vista.
- El tema y el propósito deben estar definidos antes de comenzar.
- La comunicación respetuosa favorece respuestas más completas.
¿Cuáles son las partes de una entrevista?
Una entrevista suele dividirse en tres momentos. En la introducción, el entrevistador saluda, se presenta, explica el motivo de la conversación y solicita permiso para tomar notas o grabar, si es necesario. También puede indicar cuánto tiempo durará.
Durante el desarrollo, se formulan las preguntas y se escuchan las respuestas. Conviene empezar con cuestiones sencillas y avanzar hacia otras más específicas. Finalmente, el cierre incluye una pregunta final, un agradecimiento y, en algunos casos, una breve conclusión sobre lo aprendido.
Las preguntas son el elemento central. Las abiertas, como «¿Cómo comenzó su trabajo?», permiten responder con libertad. Las cerradas, como «¿Trabaja en una escuela?», suelen contestarse con un sí o un no y sirven para confirmar datos concretos.
- Presentación: saludo, tema y propósito.
- Preguntas: ordenadas de forma lógica y comprensible.
- Respuestas: información que debe escucharse y registrarse con cuidado.
- Despedida: agradecimiento y cierre de la conversación.
Tipos de entrevista y cuándo se utilizan
No todas las entrevistas tienen la misma forma. Su estructura cambia según el objetivo, el número de participantes y el grado de preparación. Conocer estas diferencias permite elegir el formato más adecuado para cada situación.
Una entrevista escolar suele ser semiestructurada: cuenta con preguntas preparadas, pero permite hacer otras según lo que responda la persona. Este modelo combina organización y naturalidad. En cambio, una entrevista laboral puede ser más formal y centrarse en habilidades, experiencia y actitudes.
- Informativa: busca explicar un hecho o conocer la opinión de una persona experta.
- Periodística: recoge testimonios para elaborar una noticia, reportaje o crónica.
- Laboral: valora si una persona encaja en un puesto de trabajo.
- De investigación: reúne datos para un proyecto académico o científico.
- Clínica: ayuda a conocer síntomas, antecedentes y necesidades de un paciente.
¿Cómo se prepara una buena entrevista?
La preparación evita preguntas repetidas y ayuda a aprovechar el tiempo. Primero hay que definir el tema y elegir a una persona que pueda aportar información útil. Después conviene investigar sus datos básicos para no preguntarle cosas que ya se conocen y para formular cuestiones más interesantes.
Las preguntas deben ser breves, respetuosas y adecuadas a la edad o situación del entrevistado. No es recomendable incluir varias ideas en una sola pregunta ni utilizar palabras demasiado técnicas. También es importante preparar un cuaderno, una grabadora o un dispositivo, siempre con autorización.
Durante la conversación, el entrevistador debe mirar a la persona, no interrumpirla y pedir aclaraciones cuando algo no quede claro. Tomar notas de palabras clave ayuda a recordar las respuestas sin perder el contacto visual.
- Define un objetivo concreto, por ejemplo, conocer una profesión.
- Prepara entre cinco y diez preguntas relacionadas con ese objetivo.
- Ordena las preguntas desde las más generales hasta las más específicas.
- Comprueba el nombre, cargo o datos importantes del entrevistado.
- Pide permiso antes de grabar o publicar sus palabras.
Un ejemplo sencillo en el contexto escolar
Imaginemos que una estudiante debe investigar cómo ha cambiado su barrio. Puede entrevistar a una persona que viva allí desde hace muchos años. Después de presentarse, podría preguntar: «¿Cómo era este lugar cuando llegó?», «¿Qué cambios recuerda?», «¿Qué tradiciones se han conservado?» y «¿Qué mejoraría en el futuro?».
Al terminar, la estudiante debe revisar sus notas, distinguir los hechos de las opiniones y organizar la información. Si utiliza una frase exacta del entrevistado, debe indicar quién la dijo y respetar su significado. Así, la entrevista se convierte en una fuente de aprendizaje y no solo en una lista de preguntas y respuestas.
En resumen, entrevistar es investigar mediante el diálogo. Requiere preparación, curiosidad, respeto y capacidad para escuchar. Cuando se realiza bien, permite conocer experiencias que no aparecen en los libros y comprender mejor diferentes realidades.

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