La Constelación de Tauro es una de las figuras más reconocibles del cielo nocturno. Su forma recuerda a un toro y contiene algunos de los objetos astronómicos más interesantes para observar, como las Pléyades, las Híades y la nebulosa del Cangrejo. Además, forma parte de la franja del zodiaco, por donde parecen desplazarse el Sol, la Luna y algunos planetas vistos desde la Tierra. Conocer Tauro permite relacionar la mitología, la orientación celeste y el nacimiento de las estrellas.

 
Infografia sobre La Constelación de Tauro

¿Dónde se encuentra Tauro en el cielo?

Tauro se localiza entre las constelaciones de Aries y Géminis, cerca de Orión. Desde el hemisferio norte se observa especialmente bien durante los meses de otoño e invierno, mientras que en el hemisferio sur también puede contemplarse en buena parte del verano. La constelación se encuentra en una zona muy rica de la Vía Láctea, por lo que alrededor de sus estrellas aparecen numerosas nubes de gas y agrupaciones estelares.

Para encontrarla, una referencia útil es localizar primero a Orión. Las tres estrellas alineadas del cinturón de Orión apuntan aproximadamente hacia Aldebarán, una estrella anaranjada que representa el ojo del toro. Desde allí se pueden identificar otras partes de la figura y las Pléyades, que parecen un pequeño grupo de estrellas muy juntas.

  • Tauro pertenece al grupo de las constelaciones zodiacales.
  • Su mejor época de observación suele ser el invierno del hemisferio norte.
  • Está situada en una región visible de la Vía Láctea.
  • Su estrella más llamativa es Aldebarán, aunque no es la más luminosa de todo el cielo.

Las estrellas y figuras más importantes de Tauro

La estrella Aldebarán es una gigante naranja situada a unos 65 años luz de la Tierra. Su nombre procede del árabe y significa el que sigue, porque parece seguir a las Pléyades en su recorrido por el cielo. Aunque visualmente parece formar parte del cúmulo de las Híades, en realidad está mucho más cerca de nosotros y solo se encuentra en la misma dirección aparente.

Las Híades forman un cúmulo abierto con una disposición que recuerda a una V. Sus estrellas nacieron aproximadamente en la misma región de gas y comparten movimiento por el espacio. También destaca El Nath, situada en uno de los cuernos del toro. Esta estrella se encuentra en el límite con la constelación de Auriga.

  • Aldebarán: gigante naranja que representa el ojo del toro.
  • Las Híades: cúmulo abierto con forma de V.
  • El Nath: estrella brillante ubicada cerca de uno de los cuernos.
  • Las Pléyades: grupo compacto conocido popularmente como las Siete Hermanas.

Las Pléyades y las Híades: dos cúmulos diferentes

Las Pléyades, también llamadas M45, son un cúmulo abierto formado por cientos de estrellas, aunque a simple vista normalmente se distinguen entre seis y ocho, dependiendo de la oscuridad del cielo y de la vista de cada persona. Sus estrellas son jóvenes y están rodeadas por restos de polvo que reflejan la luz azulada. Con unos prismáticos se observan mucho mejor que con un telescopio de gran aumento.

Las Híades son otro cúmulo abierto, pero se encuentran más cerca y sus estrellas aparecen más separadas. Comparar ambos grupos ayuda a comprender que una constelación es una figura aparente: sus estrellas pueden estar a distancias muy diferentes y no formar necesariamente un sistema unido. En cambio, las estrellas de un cúmulo sí suelen compartir un origen común.

¿Qué fenómenos astronómicos se observan en Tauro?

Tauro contiene la nebulosa del Cangrejo, catalogada como M1. Es el resto de una supernova, una explosión estelar observada por astrónomos chinos en el año 1054. En el centro de esta nube se encuentra un púlsar, una estrella de neutrones que gira rápidamente y emite pulsos de radiación. Este objeto muestra cómo una estrella masiva puede terminar su vida de una manera extremadamente energética.

La región de Tauro también incluye nubes moleculares, grandes acumulaciones de gas y polvo donde nacen nuevas estrellas. Allí se estudian objetos muy jóvenes, como las estrellas T Tauri. Por eso la constelación no solo es importante por su forma mitológica: es también un auténtico laboratorio para investigar el nacimiento, la evolución y la muerte de las estrellas.

  • Una supernova es la explosión final de algunas estrellas masivas.
  • Un púlsar es una estrella de neutrones que gira y emite señales periódicas.
  • Las nubes moleculares contienen el material necesario para formar nuevas estrellas.
  • La nebulosa del Cangrejo es visible sobre todo con telescopios.

Tauro en la historia y cómo observarlo

En la mitología griega, Tauro suele relacionarse con Zeus transformado en toro para acercarse a Europa. Sin embargo, diferentes culturas observaron esta región del cielo y le dieron otros significados. En la antigua Mesopotamia, por ejemplo, ya se reconocía una figura bovina. Su presencia en el zodiaco también se debe a que la eclíptica atraviesa la constelación.

Para observarla no hace falta comenzar con un telescopio. Conviene elegir una noche despejada, alejarse de las luces urbanas y dejar que los ojos se acostumbren a la oscuridad durante unos minutos. Primero se localiza Orión, después Aldebarán y finalmente las Pléyades. Un planisferio o una aplicación astronómica puede ayudar, pero mirar el cielo directamente permite reconocer mejor sus formas y movimientos aparentes.

  • Busca un lugar oscuro y consulta la fase de la Luna.
  • Localiza Orión como punto de referencia.
  • Identifica Aldebarán y la forma de V de las Híades.
  • Usa prismáticos para disfrutar de las Pléyades con mayor detalle.