El Sol no es una esfera uniforme, aunque desde la Tierra parezca una superficie brillante. En su interior y en su atmósfera se distinguen varias regiones, cada una con una función y unas condiciones diferentes. Conocer las capas del Sol y sus nombres ayuda a entender cómo se produce la energía, cómo llega hasta nosotros y por qué aparecen fenómenos como las manchas solares, las llamaradas o las auroras. De dentro hacia fuera, las capas principales son el núcleo, la zona radiativa, la zona convectiva, la fotosfera, la cromosfera y la corona.

¿Cuál es la primera capa del Sol? El núcleo
El núcleo es la región central del Sol y también la más caliente y densa. Allí la temperatura alcanza aproximadamente los 15 millones de grados Celsius. La presión es enorme porque todas las capas exteriores ejercen su peso sobre esta zona.
En el núcleo ocurre la fusión nuclear. Los núcleos de hidrógeno se unen y forman helio. Durante este proceso se libera una cantidad inmensa de energía en forma de radiación. Esa energía es la fuente de la luz y del calor que recibe la Tierra, aunque tarda mucho tiempo en atravesar el interior solar antes de llegar a la superficie.
- Combustible principal: hidrógeno.
- Producto de la fusión: helio.
- Función esencial: producir la energía del Sol.
La zona radiativa: un viaje lento hacia el exterior
Rodeando el núcleo se encuentra la zona radiativa. En ella, la energía se desplaza principalmente mediante fotones, partículas de luz que son absorbidas y emitidas una y otra vez por la materia. Por eso, el recorrido no es directo: un fotón puede tardar miles o incluso cientos de miles de años en avanzar hacia las regiones externas.
En esta zona el material solar está tan comprimido que la energía no se transporta mediante movimientos grandes de la materia, sino por radiación. Aunque la temperatura es menor que en el núcleo, sigue siendo de varios millones de grados Celsius.
- La energía avanza por radiación.
- Los fotones cambian continuamente de dirección.
- Es una región muy densa y estable.
La zona convectiva: grandes movimientos de plasma
Después aparece la zona convectiva, donde el transporte de energía cambia. El plasma caliente asciende hacia las regiones superiores, se enfría y vuelve a descender. Este movimiento circular recibe el nombre de convección y se parece, a gran escala, al movimiento del agua cuando hierve en una olla.
Las corrientes de plasma de esta capa influyen en la actividad magnética del Sol. También originan parte de los movimientos que observamos en la superficie, como la granulación de la fotosfera. En el Sol no hay suelo sólido: todas estas capas están formadas por gas ionizado, llamado plasma.
- El material caliente sube y el más frío baja.
- La convección transporta energía hacia el exterior.
- Los movimientos del plasma ayudan a crear campos magnéticos.
La fotosfera: la superficie que vemos desde la Tierra
La fotosfera es la capa que observamos como la superficie visible del Sol. Tiene unos 5.500 grados Celsius y es mucho menos profunda que las regiones interiores. Aunque parece una superficie sólida, en realidad es una capa de plasma relativamente fina.
En ella se ven las manchas solares, que son zonas algo más frías y oscuras causadas por campos magnéticos intensos. También se aprecia la granulación: pequeñas células brillantes que aparecen cuando el plasma caliente asciende y el plasma más frío desciende. La mayor parte de la luz solar que llega a nuestros ojos procede de esta capa.
- Es la capa visible del Sol.
- Emite gran parte de la luz que recibimos.
- Presenta manchas solares y gránulos brillantes.
Cromosfera y corona: la atmósfera solar
Por encima de la fotosfera se extiende la cromosfera, una capa de la atmósfera solar que puede observarse con un filtro especial o durante algunos momentos de un eclipse total. Su nombre significa esfera de color porque puede mostrar un tono rojizo debido a la emisión del hidrógeno. En ella se producen chorros de gas llamados espículas y se observan protuberancias relacionadas con los campos magnéticos.
La capa más externa es la corona. Su temperatura puede superar el millón de grados Celsius, un hecho sorprendente porque está más lejos del núcleo que la fotosfera. La corona forma una especie de halo alrededor del Sol y se extiende millones de kilómetros por el espacio. De ella procede el viento solar, un flujo de partículas que puede interactuar con el campo magnético terrestre y producir auroras.
Las seis capas se entienden mejor siguiendo este orden: núcleo, zona radiativa, zona convectiva, fotosfera, cromosfera y corona. Las tres primeras pertenecen principalmente al interior solar y las tres últimas forman su superficie visible y su atmósfera. Estudiarlas permite comprender que el Sol es una estrella activa, dinámica y en constante transformación.

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