Las montañas son grandes elevaciones naturales del terreno, pero no aparecen de un día para otro. Su formación es el resultado de procesos geológicos que actúan durante miles o millones de años. En la mayoría de los casos, las montañas se originan por el movimiento de las placas tectónicas, las enormes piezas de roca que forman la parte exterior de la Tierra. También pueden surgir por la actividad de los volcanes o por el desplazamiento de bloques de la corteza. Comprender cómo se forman las montañas permite conocer mejor la historia de nuestro planeta y la variedad de paisajes que existen en él.

 
Infografia sobre ¿Cómo se forman las montañas?

¿Qué papel tienen las placas tectónicas?

La superficie sólida de la Tierra no es una capa continua. Está dividida en grandes fragmentos llamados placas tectónicas, que se desplazan lentamente sobre una zona más caliente y flexible del interior terrestre. Aunque avanzan solo unos pocos centímetros al año, su movimiento acumulado puede cambiar por completo el relieve.

Cuando dos placas chocan, la presión comprime las rocas. Estas pueden doblarse, romperse y elevarse, formando cadenas montañosas. El proceso es muy lento, pero sus efectos son enormes. De hecho, muchas montañas actuales siguen creciendo, aunque su elevación apenas pueda notarse durante una vida humana.

  • En un choque entre placas continentales, ninguna se hunde con facilidad y el terreno se pliega y se eleva.
  • Cuando una placa oceánica choca con una continental, la primera suele hundirse bajo la segunda en un proceso llamado subducción.
  • Los terremotos y la actividad volcánica son frecuentes en zonas donde las placas interactúan.

Montañas formadas por el choque de continentes

Las cordilleras más extensas suelen formarse cuando dos placas continentales se encuentran. Como ambas están compuestas por rocas relativamente ligeras, ninguna se hunde completamente. En su lugar, la corteza se comprime, se arruga y aumenta de grosor. Este fenómeno recibe el nombre de plegamiento.

Un ejemplo extraordinario es el Himalaya, donde la placa India continúa empujando a la placa Euroasiática. Allí se encuentra el Everest, la montaña más alta sobre el nivel del mar. Los Alpes, en Europa, y los Andes, en Sudamérica, también están relacionados con movimientos tectónicos, aunque sus procesos de formación son diferentes en algunos sectores.

Las rocas de estas montañas pueden mostrar pliegues, fracturas y capas inclinadas. Observarlas ayuda a los geólogos a reconstruir los movimientos que ocurrieron en el pasado y a comprender que el paisaje actual sigue cambiando.

  • El Himalaya se formó por la colisión de la placa India con la Euroasiática.
  • Los pliegues aparecen cuando las rocas se deforman por la presión sin romperse por completo.
  • Una cordillera puede tardar millones de años en alcanzar su forma actual.

¿Cómo nacen las montañas volcánicas?

No todas las montañas se forman por el choque directo de dos continentes. Algunas nacen cuando el magma asciende desde el interior de la Tierra y llega a la superficie como lava. Al enfriarse, la lava se convierte en roca y se acumula alrededor del conducto volcánico. Después de muchas erupciones, puede construirse un cono de gran altura.

El Teide, en España, el monte Fuji, en Japón, y el Kilimanjaro, en África, son ejemplos de montañas volcánicas. Su forma depende del tipo de lava, de la cantidad de ceniza expulsada y de la frecuencia de las erupciones. Algunas tienen pendientes suaves, mientras que otras presentan laderas muy inclinadas.

La actividad volcánica puede crear nuevas islas y enriquecer los suelos con minerales, pero también puede causar riesgos como coladas de lava, gases, cenizas y deslizamientos. Por eso es importante vigilar los volcanes activos y conocer las zonas de peligro.

  • La montaña crece por la acumulación de lava, ceniza y fragmentos de roca.
  • Un volcán puede estar activo, dormido o extinto, según su actividad y su historia geológica.
  • Las erupciones no siempre son explosivas: algunas expulsan lava de manera más tranquila.

Otras formas de construir y transformar el relieve

También existen montañas llamadas montañas de bloques. Se forman cuando grandes fracturas dividen la corteza y algunos bloques de terreno ascienden mientras otros descienden. Las montañas de la Sierra Nevada, en Estados Unidos, incluyen relieves relacionados con este tipo de movimiento.

Además, algunas elevaciones se originan por la acumulación de sedimentos que después se compactan y se deforman. Sin embargo, ninguna montaña permanece igual. La lluvia, el hielo, el viento y los cambios de temperatura desgastan las rocas mediante la erosión. Los ríos excavan valles y los glaciares pueden pulir las laderas o abrir valles con forma de U.

La formación y el desgaste ocurren al mismo tiempo. Una cordillera puede elevarse por la presión tectónica mientras pierde material por la erosión. Por eso, la altura y la forma de una montaña dependen del equilibrio entre las fuerzas que la levantan y las que la desgastan.

  • La erosión puede crear valles, barrancos, acantilados y picos más afilados.
  • Los glaciares transportan rocas y sedimentos mientras avanzan lentamente.
  • Las fallas son fracturas de la corteza en las que los bloques pueden desplazarse.

¿Por qué son importantes las montañas?

Las montañas cumplen funciones esenciales para la vida. Sus cumbres reciben nieve y hielo, que al derretirse alimentan ríos y reservorios de agua dulce. También influyen en el clima: obligan al aire húmedo a ascender, producen lluvias en algunas laderas y crean zonas más secas al otro lado de la cordillera.

En sus distintos pisos de altura viven plantas y animales adaptados al frío, al viento y a la falta de oxígeno. Por eso, las montañas albergan una gran diversidad biológica y muchas especies que no se encuentran en otros lugares. Además, son importantes para la agricultura, la energía hidroeléctrica, la investigación y el turismo.

En resumen, las montañas se forman principalmente por el movimiento de las placas tectónicas, aunque también pueden surgir por volcanes y fallas. Su historia continúa escribiéndose: mientras unas fuerzas elevan el terreno, otras lo erosionan. Cada cordillera es, en realidad, una huella visible de la dinámica interna de la Tierra.