La corteza oceánica es la capa sólida que forma el fondo de los océanos. Aunque está cubierta por agua y sedimentos, no es una superficie plana ni inmóvil: se crea, se transforma y acaba desapareciendo en distintas zonas del planeta. Comprenderla ayuda a explicar la formación de los océanos, los terremotos, los volcanes submarinos y el movimiento de las placas tectónicas.

 
Infografia sobre ¿Qué es la corteza oceánica?

¿Qué es exactamente la corteza oceánica?

La corteza oceánica es la parte más externa de la Tierra bajo los océanos. Está formada principalmente por rocas volcánicas y magmáticas, sobre todo basalto en su parte superior y gabro en zonas más profundas. Estas rocas proceden del enfriamiento del magma que asciende desde el interior terrestre.

No debe confundirse con toda la placa oceánica. La corteza es solo la capa rocosa superior; debajo se encuentra una parte del manto que, al estar fría y rígida, también forma la litosfera oceánica. Por eso, cuando hablamos de placas tectónicas, normalmente nos referimos a la corteza y a la parte rígida del manto que se desplazan juntas.

La corteza oceánica suele tener entre 5 y 10 kilómetros de espesor, mucho menos que la corteza continental, que puede superar los 30 kilómetros. Sin embargo, la corteza oceánica es más densa porque contiene más minerales ricos en hierro y magnesio. Esta diferencia de densidad influye en que una placa oceánica pueda hundirse bajo otra placa en una zona de subducción.

  • Es más delgada que la corteza continental.
  • Está cubierta por sedimentos de grosor variable.
  • Tiene una densidad aproximada de 3 gramos por centímetro cúbico.
  • Su composición es principalmente basáltica y rica en minerales oscuros.

¿Cómo se forma en las dorsales oceánicas?

La mayor parte de la corteza oceánica se forma en las dorsales mediooceánicas, largas cordilleras submarinas que recorren miles de kilómetros. En estas zonas, dos placas tectónicas se separan lentamente. Al abrirse una fractura, el material caliente del manto asciende, se funde parcialmente y produce magma.

Cuando el magma llega al fondo marino, se enfría con rapidez al entrar en contacto con el agua. Así se forman coladas de basalto, a menudo con una apariencia redondeada llamada lavas almohadilladas. Al mismo tiempo, otra parte del magma se enfría más despacio bajo la superficie y origina gabro.

Este proceso recibe el nombre de expansión del fondo oceánico. La corteza recién creada empuja a la más antigua hacia los lados, de manera parecida a una cinta transportadora muy lenta. Aunque el movimiento suele ser de pocos centímetros al año, durante millones de años puede abrir océanos enteros.

  • El magma asciende por la separación de las placas.
  • El enfriamiento rápido forma basalto en la superficie.
  • El enfriamiento lento produce gabro en profundidad.
  • La nueva corteza desplaza a la corteza más antigua.

¿Qué ocurre con la corteza oceánica cuando envejece?

La corteza oceánica no permanece para siempre en el mismo lugar. Al alejarse de una dorsal, se enfría, se vuelve más pesada y aumenta su espesor debido al enfriamiento de la parte superior del manto. Sobre ella se acumulan sedimentos procedentes de los continentes, de restos de organismos marinos y de partículas volcánicas.

El agua del mar también circula por grietas de la roca y provoca cambios químicos. En algunos lugares, el agua calentada por el magma vuelve a salir formando fuentes hidrotermales. Estas chimeneas expulsan minerales y sostienen comunidades de organismos que no dependen directamente de la luz solar.

Finalmente, la corteza oceánica fría y densa puede hundirse bajo otra placa en una fosa oceánica. Este proceso se llama subducción y devuelve materiales al interior de la Tierra. Por eso, casi toda la corteza oceánica es relativamente joven: normalmente tiene menos de 200 millones de años, mientras que algunas rocas continentales superan los 4.000 millones de años.

  • Se enfría y aumenta su densidad con el tiempo.
  • Acumula sedimentos en el fondo del océano.
  • Puede alterarse por la circulación de agua caliente.
  • Se destruye principalmente en las zonas de subducción.

¿En qué se diferencia de la corteza continental?

La comparación con la corteza continental permite entender mejor sus características. La corteza oceánica es más delgada, densa y joven, mientras que la continental suele ser más gruesa, ligera y antigua. Además, la corteza continental presenta una composición más variada, con abundancia de rocas como el granito, mientras que la oceánica está dominada por rocas basálticas.

Estas diferencias explican un fenómeno importante: cuando una placa oceánica choca con una placa continental, la parte oceánica suele hundirse debajo de la continental. La subducción puede provocar terremotos intensos, volcanes y la formación de cordilleras. Cuando chocan dos placas oceánicas, también puede hundirse una de ellas y aparecer un arco de islas volcánicas.

  • Oceánica: delgada, densa, basáltica y generalmente joven.
  • Continental: más gruesa, menos densa, variada y muy antigua en algunas regiones.
  • El contraste de densidades influye en la subducción.
  • Ambas forman parte de la dinámica de las placas tectónicas.

¿Dónde podemos observar sus huellas?

Aunque la corteza oceánica se encuentra bajo el agua, sus estructuras pueden estudiarse mediante submarinos, sondas, mapas del relieve marino y perforaciones científicas. La dorsal Mesoatlántica, por ejemplo, atraviesa el océano Atlántico y continúa separando lentamente América de Europa y África.

También existen fragmentos de antigua corteza oceánica en tierra firme. Se llaman <strong ofiolitasstrong> ofiolitas</strong> y aparecen cuando movimientos tectónicos elevan rocas del fondo marino sobre los continentes. Analizarlas permite conocer cómo son las capas profundas de la corteza oceánica sin tener que llegar hasta el fondo de un océano.

Una de las pruebas más claras de su formación continua son las bandas magnéticas del fondo marino. Al enfriarse el basalto, algunos minerales quedan orientados según el campo magnético terrestre. Como este campo cambia de dirección a lo largo del tiempo, se forman franjas simétricas a ambos lados de las dorsales. Estas bandas demostraron que el fondo oceánico se expande y que la corteza terrestre está en constante renovación.

  • Las dorsales crean corteza nueva.
  • Las fosas marcan zonas donde la corteza se hunde.
  • Las fuentes hidrotermales muestran la interacción entre agua, magma y rocas.
  • Las bandas magnéticas conservan información sobre el movimiento de las placas.