Pangea fue un supercontinente que reunió casi todas las tierras emergidas del planeta mucho antes de que existieran los continentes actuales. Su formación no ocurrió de repente, sino durante millones de años, debido al lento movimiento de las placas tectónicas. Comprender cómo se formó Pangea ayuda a explicar por qué algunas costas encajan, por qué se encuentran fósiles iguales en lugares hoy separados y cómo ha cambiado la superficie terrestre a lo largo de la historia.

 
Infografia sobre ¿Cómo se formó Pangea?

¿Qué era Pangea y cuándo apareció?

El nombre Pangea significa “toda la Tierra” y fue propuesto por el científico alemán Alfred Wegener a comienzos del siglo XX. Se trataba de un enorme bloque continental rodeado por un océano llamado Panthalassa. En su interior también existía un gran mar, el océano Tethys, que más tarde desempeñaría un papel importante en la separación de los continentes.

Pangea comenzó a formarse aproximadamente hace 335 millones de años, durante la era Paleozoica. Su unión principal terminó hace unos 250 millones de años, al comienzo del periodo Triásico. Sin embargo, no permaneció unida para siempre: empezó a fragmentarse hace unos 200 millones de años y sus partes continuaron desplazándose hasta ocupar posiciones parecidas a las actuales.

El movimiento de las placas tectónicas

La explicación de cómo se formó Pangea está en la tectónica de placas. La capa exterior rígida de la Tierra, llamada litosfera, está dividida en grandes placas que se mueven lentamente sobre una zona más caliente y deformable del interior terrestre. Aunque avanzan solo unos centímetros al año, ese movimiento acumulado durante millones de años puede juntar o separar continentes completos.

Las placas se desplazan por varias causas relacionadas con el calor interno de la Tierra. El material caliente asciende desde zonas profundas, se enfría cerca de la superficie y vuelve a hundirse. Además, las placas oceánicas que se introducen bajo otras placas pueden tirar de grandes fragmentos de la litosfera. Cuando dos placas continentales chocan, ninguna se hunde fácilmente: ambas se comprimen, forman cordilleras y terminan uniendo sus masas de tierra.

Durante cientos de millones de años, antiguos continentes y fragmentos continentales chocaron en distintas etapas. Primero se reunieron varios bloques del hemisferio norte y después se produjo la colisión con Gondwana, un enorme continente que incluía territorios que hoy forman Sudamérica, África, la Antártida, Australia, India y otras regiones. Estas colisiones fueron cerrando océanos antiguos hasta construir Pangea.

  • El movimiento de las placas es muy lento, pero constante.
  • Las colisiones continentales pueden formar grandes cadenas montañosas.
  • El cierre de océanos antiguos permitió que masas de tierra muy alejadas acabaran unidas.

¿Qué pruebas demuestran que Pangea existió?

La idea de Pangea no se basa únicamente en que los mapas actuales parezcan encajar. Existen varias evidencias geológicas y biológicas que muestran que continentes hoy separados estuvieron conectados. Una de las más conocidas es la forma complementaria de las costas de Sudamérica y África, aunque el encaje más preciso se observa al comparar los bordes de las plataformas continentales, que están bajo el mar.

También se han encontrado los mismos fósiles en lugares separados por océanos. Por ejemplo, restos del reptil de agua dulce Mesosaurus aparecen en Brasil y en África austral. Como este animal no podía atravesar un océano, su presencia en ambos lugares indica que esas regiones estuvieron unidas o muy próximas. Lo mismo ocurre con fósiles de plantas y otros animales terrestres.

Las rocas proporcionan otra pista. Algunas montañas de América del Norte, Europa y África presentan edades, estructuras y tipos de roca semejantes, como si hubieran formado parte de una misma cordillera antes de que los continentes se separaran. Además, las marcas dejadas por antiguos glaciares coinciden en varios continentes cuando se reconstruye la posición que tenían dentro de Pangea.

¿Cómo se separó Pangea?

Pangea comenzó a romperse cuando se abrieron grandes grietas en su interior. El calor procedente del manto debilitó la corteza y favoreció la formación de nuevas zonas de expansión oceánica. En esas zonas ascendió magma, se enfrió y creó corteza nueva, empujando lentamente los bloques continentales en direcciones opuestas.

La primera gran separación dividió Pangea en dos conjuntos: Laurasia, al norte, y Gondwana, al sur. Más tarde, Laurasia originó principalmente América del Norte, Europa y gran parte de Asia, mientras que Gondwana se fragmentó en Sudamérica, África, la Antártida, Australia e India. La apertura del océano Atlántico fue una de las consecuencias más importantes de este proceso.

La ruptura modificó los climas, las corrientes oceánicas y los caminos de migración de muchas especies. Al quedar aisladas, algunas poblaciones evolucionaron de manera diferente. Por eso, la historia de Pangea también ayuda a entender la distribución de animales y plantas en el mundo actual.

  • La separación empezó con grietas y actividad volcánica dentro del supercontinente.
  • Laurasia quedó al norte y Gondwana al sur.
  • La apertura de nuevos océanos separó progresivamente los continentes.

Pangea y el cambio constante de la Tierra

La formación de Pangea demuestra que los continentes no son piezas inmóviles. Antes de ella existieron otros supercontinentes y, en el futuro, las placas podrían volver a reunir grandes masas terrestres. Este ciclo de unión y ruptura ocurre a una escala de tiempo tan lenta que no podemos observarlo directamente durante una vida humana, pero sí reconstruirlo mediante mapas geológicos, fósiles y mediciones por satélite.

Una idea clave es que Pangea no apareció por una única causa ni en un solo momento. Fue el resultado de muchas colisiones, del cierre de océanos y del movimiento continuo de las placas tectónicas. Así, un mapa del pasado se convierte en una explicación del presente: las formas de las costas, las montañas, los fósiles y la distribución de los seres vivos conservan pistas de aquel antiguo mundo unido.