El agua que forma un cubito de hielo, una gota de lluvia o el vapor que sale de una olla sigue siendo la misma sustancia, aunque se encuentre en estados diferentes. La fusión, la evaporación y la condensación son cambios de estado muy comunes que explican muchos fenómenos de la vida diaria y del ciclo del agua. Comprenderlos permite saber qué ocurre cuando una sustancia recibe o pierde calor y por qué sus partículas se comportan de manera distinta.

¿Qué son los cambios de estado?
La materia puede presentarse principalmente como sólido, líquido o gas. En un sólido, las partículas están muy juntas y ocupan posiciones casi fijas. En un líquido permanecen próximas, pero pueden desplazarse unas sobre otras. En un gas están más separadas y se mueven con mayor libertad.
Los cambios de estado ocurren cuando una sustancia gana o pierde energía térmica. Durante el proceso, la sustancia no se convierte en otra diferente: por ejemplo, el hielo y el agua líquida siguen siendo agua. Lo que cambia es la organización y el movimiento de sus partículas.
La temperatura influye mucho, pero también intervienen la presión, la cantidad de sustancia y el tipo de material. Por eso, no todos los líquidos hierven a la misma temperatura ni todos los sólidos se derriten en las mismas condiciones.
- Sólido: tiene forma y volumen definidos.
- Líquido: tiene volumen definido, pero adopta la forma del recipiente.
- Gas: no tiene forma ni volumen propios y se expande.
Fusión: cuando un sólido se convierte en líquido
La fusión es el cambio de estado en el que un sólido pasa a ser líquido al recibir calor. El ejemplo más conocido es el hielo que se derrite. A medida que absorbe energía, sus partículas vibran con más intensidad hasta que dejan de estar sujetas a posiciones fijas y pueden deslizarse.
Cada sustancia tiene una temperatura de fusión determinada cuando la presión se mantiene constante. El hielo, por ejemplo, se funde aproximadamente a 0 °C en condiciones normales. En cambio, otros materiales necesitan temperaturas mucho más elevadas, como los metales.
La fusión no debe confundirse con disolver. Cuando el azúcar desaparece en el agua, no se funde: se disuelve y se reparte entre las partículas del líquido. En la fusión, el material cambia de estado sin mezclarse necesariamente con otra sustancia.
Podemos observar la fusión en situaciones cotidianas como estas:
- Un helado que se ablanda al estar fuera del congelador.
- La cera de una vela que se derrite cerca de la llama.
- La nieve que se transforma en agua cuando aumenta la temperatura.
Evaporación: el líquido que pasa lentamente a gas
La evaporación es el paso de un líquido a gas que ocurre desde su superficie. Puede producirse a temperaturas inferiores al punto de ebullición y suele ser un proceso gradual. Algunas partículas de la superficie reciben suficiente energía para escapar y mezclarse con el aire.
Por ejemplo, una camiseta mojada se seca aunque el agua no llegue a hervir. El calor del ambiente, el movimiento del aire y la superficie expuesta ayudan a que la evaporación sea más rápida. Por eso, la ropa se seca antes extendida que amontonada.
No hay que confundir evaporación con ebullición. La primera sucede principalmente en la superficie y puede darse a distintas temperaturas; la segunda ocurre en todo el líquido cuando alcanza su punto de ebullición y aparecen burbujas en su interior.
Factores que aceleran la evaporación:
- Una temperatura más alta.
- El viento o la circulación del aire.
- Una mayor superficie expuesta.
- Un ambiente seco, con poca humedad.
Condensación: del vapor a las gotas de líquido
La condensación es el cambio de estado contrario a la evaporación: un gas pierde energía y se transforma en líquido. Cuando el vapor de agua entra en contacto con una superficie fría, sus partículas se mueven más lentamente y se agrupan formando gotas.
Un ejemplo sencillo aparece en un vaso con agua muy fría. Después de unos minutos, se cubre de gotas por fuera. Estas gotas no atraviesan el vaso: proceden del vapor de agua presente en el aire, que se condensa al tocar la superficie fría.
La condensación también explica la formación de nubes. El agua de mares, ríos y suelos se evapora; el vapor asciende, se enfría y se convierte en pequeñas gotas o cristales de hielo alrededor de partículas diminutas del aire. Cuando se acumulan, pueden formar nubes y contribuir a la lluvia.
Otros ejemplos son el espejo empañado después de una ducha, el rocío de la mañana y las gotas que aparecen en la tapa de una olla con agua caliente.
Cómo se relacionan los tres procesos
Estos cambios forman parte de un ciclo continuo. El hielo puede sufrir fusión y convertirse en agua; el agua puede evaporarse y pasar al aire; después, el vapor puede condensarse y formar gotas. Si esas gotas se enfrían aún más, pueden congelarse, aunque ese cambio se denomina solidificación.
La siguiente comparación ayuda a distinguirlos:
- Fusión: sólido a líquido; gana calor. Ejemplo: hielo que se derrite.
- Evaporación: líquido a gas; gana energía desde la superficie. Ejemplo: un charco que desaparece.
- Condensación: gas a líquido; pierde calor. Ejemplo: gotas en un cristal frío.

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