Las partes de un pez trabajan juntas para que pueda desplazarse, respirar, alimentarse y percibir lo que ocurre en el agua. Aunque una sardina, un tiburón y un caballito de mar parecen muy diferentes, comparten una organización corporal básica. Conocer su anatomía ayuda a entender cómo viven estos animales y por qué tienen formas tan variadas. Para observarlos con atención, conviene distinguir sus partes externas, visibles a simple vista, de los órganos internos.

 
Infografia sobre Partes de un Pez

¿Cómo se divide el cuerpo de un pez?

El cuerpo de un pez se divide en cabeza, tronco y cola. A diferencia de nosotros, los peces no tienen un cuello visible que separe la cabeza del resto del cuerpo. En muchos, esta continuidad favorece una forma alargada que ofrece poca resistencia al avanzar por el agua.

La cabeza contiene la boca, los ojos y los orificios nasales. Detrás comienza el tronco, donde se encuentran gran parte de los órganos internos. La región de la cola se extiende desde la zona posterior al ano hasta el extremo del cuerpo y participa especialmente en la propulsión.

No todos presentan la típica silueta de un pez dibujado en clase. Las anguilas tienen un cuerpo muy alargado, mientras que las rayas son aplanadas. Estas diferencias son adaptaciones relacionadas con su manera de nadar, alimentarse y vivir.

Las aletas: para avanzar, girar y mantener el equilibrio

Las aletas permiten controlar el movimiento. Algunas aparecen por parejas, una a cada lado del cuerpo, y otras se sitúan sobre la línea central. Su tamaño y posición cambian según la especie, pero en muchos peces cumplen las siguientes funciones:

  • Aleta caudal: está al final de la cola y proporciona gran parte del impulso en muchos peces.
  • Aleta dorsal: se encuentra sobre el lomo y ayuda a mantener la estabilidad, evitando que el cuerpo se incline de lado.
  • Aleta anal: está en la parte inferior, detrás del ano, y contribuye a estabilizar la natación.
  • Aletas pectorales: se sitúan cerca de las branquias; ayudan a girar, frenar y, en algunas especies, avanzar.
  • Aletas pélvicas o ventrales: colaboran en el equilibrio y las maniobras. Su ubicación varía entre especies.

Branquias, boca y sentidos de la cabeza

Los peces respiran principalmente mediante branquias, estructuras con láminas muy finas y abundantes vasos sanguíneos. Al pasar el agua por ellas, el oxígeno disuelto entra en la sangre y parte del dióxido de carbono sale al agua. No extraen oxígeno separando los componentes de la molécula de agua.

En muchos peces óseos, las branquias están protegidas por una cubierta llamada opérculo. Los tiburones y las rayas, en cambio, presentan varias hendiduras branquiales visibles. Por eso, no todos muestran la misma abertura detrás de la cabeza.

La boca captura el alimento y, en muchos peces, también permite la entrada de agua hacia las branquias. Su posición ofrece pistas sobre la alimentación: una boca orientada hacia arriba facilita recoger comida en la superficie. Los ojos detectan luz y movimiento, mientras que los orificios nasales sirven principalmente para oler, no para respirar.

Piel, escamas y línea lateral

La piel recubre y protege el cuerpo. En muchas especies está cubierta por escamas, aunque existen peces sin escamas visibles. Sobre la piel suele haber una capa de mucosidad que reduce el rozamiento y ayuda a defender al animal frente a microorganismos.

Las escamas tampoco son iguales en todos los grupos. Muchos peces óseos tienen escamas finas y superpuestas; los tiburones poseen pequeños dentículos dérmicos, estructuras parecidas a dientes que dan a su piel una textura áspera.

Otra parte importante es la línea lateral, un sistema sensorial que suele recorrer los costados. Detecta movimientos y vibraciones del agua cercana. Gracias a ella, un pez puede percibir obstáculos o la presencia de otros animales incluso cuando hay poca luz.

¿Qué órganos tiene un pez por dentro?

El esqueleto sostiene el cuerpo y protege órganos. En peces como la trucha está formado principalmente por hueso; en tiburones y rayas, por cartílago. Los músculos, dispuestos a ambos lados del cuerpo, producen las ondulaciones que permiten nadar.

El corazón impulsa la sangre hacia las branquias y después al resto del organismo. El aparato digestivo transforma el alimento y absorbe nutrientes; incluye el intestino y, en muchas especies, un estómago. Los riñones eliminan desechos y ayudan a regular el equilibrio de agua y sales.

Muchos peces óseos poseen una vejiga natatoria, un saco con gas que permite ajustar la flotabilidad sin nadar constantemente. Los tiburones carecen de ella. Esta diferencia recuerda que las partes de un pez siguen un plan común, pero no son idénticas en todas las especies.