¿Te has encontrado con frases como “me alegro que hayas venido” o “estoy seguro que funcionará”? Aunque se oyen con frecuencia, en la norma culta del español lo adecuado es decir “me alegro de que hayas venido” y “estoy seguro de que funcionará”. El queísmo es un error gramatical que consiste en eliminar la preposición de delante de la conjunción que cuando esa preposición es necesaria. Comprenderlo ayuda a expresarse con mayor precisión tanto al hablar como al escribir.

 
Infografia sobre ¿Qué es el queísmo?

¿Qué es exactamente el queísmo?

El queísmo aparece cuando una oración exige la estructura de que, pero se utiliza solamente que. La palabra que introduce una oración subordinada, pero no siempre puede colocarse directamente después del verbo, el adjetivo o el sustantivo que la rige. En algunos casos, hace falta una preposición para conectar correctamente las partes de la frase.

Por ejemplo, el verbo alegrarse se construye con la preposición de: una persona se alegra de algo o se alegra de que ocurra algo. Por eso, la forma recomendada es “Me alegro de que estés aquí”, no “Me alegro que estés aquí”. El problema no está en la conjunción que, sino en haber eliminado una preposición necesaria.

  • Incorrecto: “Nos dimos cuenta que faltaba una página”.
  • Correcto: “Nos dimos cuenta de que faltaba una página”.
  • Incorrecto: “Existe la posibilidad que llueva”.
  • Correcto: “Existe la posibilidad de que llueva”.

¿En qué expresiones suele aparecer?

El queísmo se produce sobre todo con verbos, adjetivos y nombres que normalmente se construyen con la preposición de. Como muchas personas consideran que de que siempre suena mal, la eliminan incluso cuando es gramaticalmente necesaria. Esta inseguridad provoca frases incorrectas en conversaciones, trabajos escolares y medios de comunicación.

Algunas construcciones frecuentes que requieren de son las relacionadas con la alegría, la preocupación, la certeza, el recuerdo o la posibilidad. Aprenderlas como expresiones completas resulta más útil que memorizar reglas aisladas.

  • Verbos: acordarse de que, darse cuenta de que, alegrarse de que, olvidarse de que y asegurarse de que.
  • Adjetivos: estar seguro de que, estar convencido de que y ser consciente de que.
  • Sustantivos: tener la impresión de que, existir la posibilidad de que y estar en la certeza de que.

Ejemplos para distinguir el error

La mejor manera de reconocer el queísmo es comparar la frase con una pregunta o con una oración más breve. Si decimos “¿De qué me alegro?”, la respuesta será “de que hayas venido”. Esa preposición también debe mantenerse cuando la respuesta se convierte en una oración completa.

Observa estos casos: “Me acuerdo de tu cumpleaños” se transforma en “Me acuerdo de que es mañana”. Del mismo modo, “Estoy seguro de la respuesta” se convierte en “Estoy seguro de que la respuesta es correcta”. En ambos ejemplos, la preposición aparece tanto delante de un sustantivo como delante de una oración subordinada.

También conviene distinguir entre una frase que necesita de y otra que no. Se dice “Creo que tienes razón”, no “Creo de que tienes razón”, porque el verbo creer no rige esa preposición. La forma incorrecta en este último caso se llama dequeísmo, un fenómeno diferente del queísmo.

  • Queísmo: “Me enteré que cambiaron la fecha” → “Me enteré de que cambiaron la fecha”.
  • Construcción correcta sin preposición: “Pienso que el examen será sencillo”.
  • Dequeísmo: “Pienso de que el examen será sencillo” → “Pienso que el examen será sencillo”.

¿Por qué se comete el queísmo?

Una causa habitual es la hipercorrección: algunas personas han oído que “de que” es incorrecto y evitan esas dos palabras juntas en cualquier situación. Sin embargo, la secuencia de que no es un error por sí misma. Es correcta cuando la preposición pertenece a la construcción, como en “Me alegro de que hayas aprobado”.

También influye el lenguaje coloquial y la tendencia a simplificar las frases. Si una persona escucha repetidamente “me alegro que” o “estoy seguro que”, puede incorporarlo a su manera de hablar sin advertir que falta un elemento. La lectura atenta y la revisión de textos ayudan a identificar estas formas.

Cometer queísmo no impide comprender el mensaje, pero puede considerarse una incorrección en contextos formales. En una exposición, un informe o un examen, utilizar la construcción adecuada transmite cuidado lingüístico y evita dudas sobre la escritura.

Trucos sencillos para evitarlo

No existe una prueba perfecta para todas las frases, pero hay varios procedimientos prácticos. El más conocido es sustituir la oración introducida por que por el pronombre eso. Si decimos “Me alegro de eso”, la preposición aparece claramente; por tanto, también diremos “Me alegro de que hayas venido”.

Otra estrategia consiste en formular la pregunta correspondiente: “¿De qué se dio cuenta?” lleva a “Se dio cuenta de que faltaba dinero”. También es útil consultar un diccionario cuando no se está seguro de la preposición que acompaña a un verbo o a un adjetivo.

La idea fundamental es no eliminar de forma automática la preposición ni añadirla por miedo. Hay que observar qué palabra dirige la oración y aprender su régimen: alegrarse de, acordarse de y creer que no funcionan igual. Con práctica, estas construcciones empiezan a reconocerse de manera natural.