¿Qué es una décima? Es una estrofa formada por diez versos, normalmente de ocho sílabas métricas cada uno. En la tradición hispánica, la forma más conocida es la décima espinela, que sigue un esquema de rima muy concreto y se utiliza tanto en poemas escritos como en canciones, desafíos e improvisaciones orales. Aprender a reconocerla permite comprender mejor cómo se organiza un poema y cómo el ritmo puede convertir una idea sencilla en una expresión memorable.

 
Infografia sobre ¿Qué es una décima?

¿Cómo se reconoce una décima?

Para identificar una décima hay que observar tres elementos: el número de versos, la medida de cada verso y la rima. La estrofa debe tener diez versos, generalmente octosílabos, es decir, de ocho sílabas métricas. Además, sus versos se agrupan en dos bloques de cuatro y seis líneas, aunque se leen como una unidad.

La décima espinela presenta el esquema de rima abbaaccddc. Las letras iguales indican que esos versos riman entre sí. La rima suele ser consonante: coinciden las vocales y las consonantes desde la última sílaba tónica. Por ejemplo, camino, vecino y destino comparten una terminación semejante.

  • Diez versos en total.
  • Ocho sílabas métricas por verso, como medida habitual.
  • Rima consonante organizada según el esquema abbaaccddc.
  • Una pausa o cambio de idea frecuente después del cuarto verso.

¿Por qué se llama décima espinela?

El nombre está relacionado con Vicente Espinel, escritor, músico y sacerdote español de los siglos XVI y XVII. A Espinel se le atribuye la difusión y fijación de esta estructura, que alcanzó una enorme popularidad en la poesía en lengua española. Por eso, aunque existen otras estrofas de diez versos, la décima más reconocida recibe el apellido espinela.

Su éxito se debe en parte a que combina reglas claras con bastante libertad para desarrollar una idea. Los primeros cuatro versos pueden presentar un asunto, una imagen o un problema; los seis restantes permiten explicarlo, responderlo o cerrarlo con una conclusión. Esta organización facilita que el poema avance de manera ordenada.

  • La décima espinela pertenece a la poesía tradicional de origen hispánico.
  • Su ritmo facilita la memorización y la recitación.
  • Puede expresar humor, crítica, sentimientos, relatos cotidianos o reflexiones.

¿Qué función cumple en la poesía popular?

La décima no vive únicamente en los libros. Durante siglos se ha transmitido de forma oral en distintas regiones de España y América Latina. En lugares como Cuba, Puerto Rico, Canarias, Chile, Argentina y Uruguay forma parte de tradiciones musicales y campesinas. Los cantores pueden aprender estrofas, responder a otros intérpretes o improvisar versos en el momento.

En esas prácticas, la décima sirve para contar historias, comentar acontecimientos, defender una opinión o demostrar ingenio. La música puede acompañarla con guitarra u otros instrumentos. Así, una estructura poética aparentemente rigurosa se convierte también en una forma viva de comunicación y convivencia.

  • En la payada, dos intérpretes pueden enfrentarse mediante versos improvisados.
  • En el punto cubano, la décima se une a melodías y temas de la vida rural.
  • En la poesía escrita, ayuda a condensar una reflexión en una estrofa breve.

Un ejemplo sencillo de décima

Observa esta décima creada para comprender su organización: <br><br>Sube la luz del camino<br>por la ventana cantora,<br>y despierta, soñadora,<br>la voz clara del vecino;<br>que acompaña mi destino<br>con su sencilla canción<br>y enciende mi corazón,<br>como una fugaz estrella<br>que sobre la noche bella<br>deja un hilo de ilusión.

El primer, cuarto y quinto verso riman en -ino; el segundo y el tercero, en -ora; el sexto, séptimo y décimo, en -ón; y el octavo y noveno, en -ella. De este modo se cumple el patrón abbaaccddc. Al contar las sílabas también hay que tener en cuenta recursos como la sinalefa, que une la vocal final de una palabra con la vocal inicial de la siguiente.

¿Cómo escribir una décima paso a paso?

Componer una décima puede parecer difícil al principio, pero trabajar por etapas lo hace más sencillo. Lo importante es no intentar resolver a la vez el tema, la métrica y todas las rimas. Primero conviene decidir qué se quiere comunicar y después ajustar cada verso.

También es útil leer el resultado en voz alta. El oído permite descubrir versos demasiado largos, rimas forzadas o pausas poco naturales. La métrica puede admitir pequeñas licencias poéticas, pero el ritmo debe conservar cierta fluidez.

  • Elige un tema concreto, como la amistad, la naturaleza o una experiencia escolar.
  • Anota palabras que puedan rimar y sepáralas en cuatro grupos: A, B, C y D.
  • Escribe una idea inicial en los cuatro primeros versos.
  • Completa los seis versos restantes buscando una conclusión clara.
  • Cuenta las sílabas métricas y lee la estrofa en voz alta para revisar su ritmo.