La biografía de Rita Levi-Montalcini cuenta la historia de una científica que convirtió la curiosidad, la perseverancia y el trabajo riguroso en herramientas para comprender el cerebro. Nacida en Italia a comienzos del siglo XX, tuvo que enfrentarse a prejuicios, leyes discriminatorias y grandes dificultades durante la Segunda Guerra Mundial. Aun así, llegó a descubrir una sustancia fundamental para el desarrollo del sistema nervioso y recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1986. Su vida demuestra que la ciencia también puede avanzar en circunstancias muy difíciles.

 
Infografia sobre Biografía de Rita Levi-Montalcini

¿Quién fue Rita Levi-Montalcini?

Rita Levi-Montalcini nació el 22 de abril de 1909 en Turín, Italia, en una familia judía de clase media. Desde joven mostró interés por aprender, aunque en aquella época no era habitual que las mujeres siguieran carreras científicas. Al principio, su padre prefería que eligiera una profesión más tradicional, pero Rita decidió estudiar Medicina en la Universidad de Turín.

Se graduó en 1936 y comenzó a investigar junto al profesor Giuseppe Levi. Sus primeros trabajos se centraron en el desarrollo del sistema nervioso de los embriones. Para ella, observar cómo crecían las células nerviosas era una manera de formular preguntas sobre la vida y el funcionamiento del cuerpo humano.

Su trayectoria puede resumirse en varias etapas importantes:

  • Formación médica y primeros experimentos en la Universidad de Turín.
  • Investigación clandestina durante el periodo de persecución antisemita en Italia.
  • Trabajo científico en Estados Unidos y descubrimiento del factor de crecimiento nervioso.
  • Reconocimiento internacional, actividad académica y defensa de la educación científica.

¿Cómo continuó investigando durante la guerra?

En 1938, el gobierno fascista italiano aprobó leyes raciales que prohibían a muchas personas judías trabajar en universidades y centros de investigación. Rita Levi-Montalcini tuvo que abandonar su puesto académico. Sin embargo, no renunció a la ciencia: instaló un pequeño laboratorio en el dormitorio de su casa y continuó estudiando embriones de pollo con instrumentos sencillos.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la situación se volvió todavía más peligrosa. La familia se trasladó varias veces y Rita tuvo que ocultarse para evitar la persecución nazi. En esos años, su laboratorio doméstico representó una importante lección de creatividad científica: incluso con pocos recursos, era posible observar, comparar resultados y elaborar hipótesis.

Después de la guerra, aceptó una invitación del investigador Viktor Hamburger para trabajar en la Universidad Washington de San Luis, en Estados Unidos. Allí encontró mejores condiciones para desarrollar sus experimentos. Esta etapa internacional fue decisiva para que sus investigaciones alcanzaran una gran importancia en la neurobiología.

El descubrimiento del factor de crecimiento nervioso

El logro más famoso de Rita Levi-Montalcini fue el descubrimiento del factor de crecimiento nervioso, conocido por sus siglas en inglés, NGF. Se trata de una proteína que ayuda a ciertas neuronas a crecer, desarrollarse y mantenerse vivas. Las neuronas son células especializadas que transmiten información mediante señales eléctricas y químicas, por lo que su desarrollo correcto es esencial para el organismo.

En sus experimentos, Levi-Montalcini observó que algunos tejidos podían estimular el crecimiento de fibras nerviosas. Más tarde, junto con el bioquímico Stanley Cohen, identificó y estudió las sustancias responsables de ese efecto. El trabajo de ambos permitió comprender mejor cómo las células se comunican y cómo se organiza el sistema nervioso.

La importancia del NGF se relaciona con varios procesos:

  • El crecimiento y la supervivencia de determinadas neuronas.
  • La formación de conexiones durante el desarrollo del sistema nervioso.
  • La respuesta de los nervios ante lesiones o cambios en los tejidos.
  • La investigación de enfermedades neurológicas y alteraciones celulares.

El Premio Nobel y su impacto en la ciencia

En 1986, Rita Levi-Montalcini y Stanley Cohen recibieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por sus descubrimientos sobre los factores de crecimiento. Este reconocimiento confirmó que sus investigaciones habían cambiado la forma de estudiar las células nerviosas y otros tejidos del cuerpo.

El descubrimiento no fue una solución inmediata para todas las enfermedades del cerebro, pero abrió nuevas líneas de investigación. Los factores de crecimiento ayudaron a los científicos a estudiar procesos relacionados con el desarrollo, la regeneración, la inflamación y algunos tipos de cáncer. También mostraron que las células no actúan de manera aislada, sino que se envían señales para coordinar sus funciones.

Un aspecto especialmente valioso de su carrera es que siguió trabajando después de recibir el Nobel. No consideraba el premio como el final de su camino, sino como una oportunidad para impulsar nuevas preguntas y apoyar a las generaciones jóvenes.

Una científica comprometida con la educación

Rita Levi-Montalcini regresó con frecuencia a Italia y participó en la creación y el impulso de centros de investigación. En Roma apoyó el Instituto Europeo de Investigación del Cerebro, dedicado al estudio de las enfermedades neurológicas. En 2001 fue nombrada senadora vitalicia de la República Italiana, una distinción que reconoció tanto su carrera científica como su compromiso con la sociedad.

Murió el 30 de diciembre de 2012, en Roma, a los 103 años. Su legado no se limita a un descubrimiento concreto. También representa la importancia de la igualdad de oportunidades, la defensa del pensamiento crítico y la perseverancia ante la discriminación.

Para los estudiantes, su vida deja varias enseñanzas:

  • La curiosidad puede convertirse en una investigación rigurosa.
  • Las dificultades históricas no deben confundirse con límites personales.
  • La ciencia avanza mediante observaciones, preguntas y colaboración.
  • Compartir el conocimiento ayuda a construir una sociedad más justa.
  • La edad o los obstáculos no impiden seguir aprendiendo y aportando ideas.