Las dunas son acumulaciones de arena modeladas por el viento. Aunque a primera vista parezcan montículos parecidos, existen distintos tipos de dunas que se forman según la cantidad de arena disponible, la dirección del viento, la humedad y la presencia de vegetación. Conocer sus formas ayuda a entender cómo cambia un paisaje desértico, costero o fluvial y por qué algunas dunas avanzan rápidamente mientras otras permanecen casi fijas.

¿Qué es una duna y cómo se forma?
Una duna se origina cuando el viento transporta granos de arena y encuentra un obstáculo, como una roca, una planta o una pequeña irregularidad del terreno. La arena se acumula poco a poco hasta formar una elevación. Cuando el viento sopla con suficiente fuerza, los granos ascienden por la ladera suave y caen por la ladera opuesta, que suele ser más inclinada.
En una duna pueden distinguirse varias partes. La ladera de barlovento recibe el viento y tiene una pendiente suave; la cresta es la zona superior; y la ladera de sotavento queda protegida del viento y forma una pendiente más pronunciada. Allí se producen pequeños deslizamientos cuando la arena supera su ángulo de estabilidad.
- La arena se mueve por saltos, arrastre y pequeños desplazamientos sobre el suelo.
- La cresta puede avanzar en la dirección dominante del viento.
- La humedad y las raíces de las plantas pueden frenar el movimiento de la arena.
Dunas transversales y barjanes: formas creadas por un viento dominante
Las dunas transversales son alargadas y se colocan de manera casi perpendicular a la dirección del viento. Aparecen donde existe mucha arena y el viento sopla principalmente desde un mismo rumbo. Al observarlas desde arriba, pueden parecer ondas grandes y repetidas que cubren extensas superficies.
Los barjanes, también llamados dunas semilunares, tienen los extremos curvados en la dirección del viento. Se desarrollan cuando hay poca arena y un viento dominante constante. Sus extremos, conocidos como cuernos, suelen avanzar más deprisa que la parte central. Por eso su forma recuerda a una media luna.
- Transversales: mucha arena, viento dominante y crestas largas.
- Barjanes: poca arena, suelo relativamente firme y forma de media luna.
- Ambas pueden desplazarse y cubrir caminos, carreteras o instalaciones si no se controlan.
Dunas longitudinales, parabólicas y en estrella
Las dunas longitudinales, o dunas seif, son crestas largas y estrechas que se orientan aproximadamente en la dirección resultante de dos vientos dominantes. Pueden extenderse durante kilómetros y suelen encontrarse en grandes desiertos. Suelen tener una forma más alargada que las dunas transversales.
Las dunas parabólicas presentan una curva parecida a una U. Sus extremos apuntan contra el viento, al contrario de lo que ocurre en muchos barjanes. Son frecuentes en zonas costeras o húmedas donde la vegetación fija parcialmente los brazos de la duna, mientras el centro queda más expuesto y puede avanzar.
Las dunas en estrella tienen varias crestas que parten de una elevación central. Se forman cuando los vientos cambian de dirección durante el año. En vez de avanzar siempre hacia un solo lado, crecen verticalmente y pueden alcanzar una gran altura.
- Longitudinales: crestas extensas alineadas con la acción combinada de varios vientos.
- Parabólicas: forma de U y presencia frecuente de vegetación en los bordes.
- En estrella: varios brazos y vientos que soplan desde direcciones diferentes.
¿Qué factores deciden el tipo de duna?
No existe una única causa para la forma de una duna. El primer factor es la dirección y la intensidad del viento. Un viento constante favorece formas simples, mientras que los cambios de rumbo producen estructuras más complejas. También importa la cantidad de arena: si es abundante, puede formar mantos y dunas transversales; si es escasa, suelen aparecer barjanes aislados.
La vegetación desempeña un papel esencial. Las raíces sujetan los granos y las hojas reducen la velocidad del viento cerca del suelo. En las costas, la humedad puede mantener estable una duna durante mucho tiempo. Sin embargo, una sequía, una tormenta o el pisoteo excesivo pueden dejar la arena suelta y acelerar su desplazamiento.
- Viento: determina la orientación y el movimiento.
- Arena disponible: influye en el tamaño y la separación entre dunas.
- Vegetación y humedad: estabilizan la superficie.
- Relieve: canaliza el viento y modifica la forma de las crestas.
¿Dónde se encuentran y por qué son importantes?
Las dunas no pertenecen únicamente a los desiertos. También aparecen en playas, orillas de ríos, lagos y algunas regiones frías donde el viento transporta sedimentos. El desierto del Sahara contiene barjanes, dunas longitudinales y grandes dunas en estrella. En muchas costas, las dunas litorales actúan como una barrera natural frente al viento, las olas y las tormentas.
Además, estos ambientes albergan plantas y animales adaptados a la falta de agua y a los suelos inestables. Algunas especies solo viven en dunas, por lo que destruir la vegetación o caminar fuera de los senderos puede causar daños importantes. Las dunas también permiten a los científicos estudiar la acción del viento y los cambios del clima a lo largo del tiempo.
- Protegen zonas interiores frente a temporales y erosión costera.
- Conservan hábitats especializados para plantas, insectos, reptiles y aves.
- Registran información sobre los vientos, los sedimentos y la evolución del paisaje.
- Su conservación requiere limitar el tráfico de vehículos y el pisoteo de la vegetación.

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