El gas natural es una fuente de energía que se encuentra en el subsuelo y que utilizamos para cocinar, calentar edificios o producir electricidad. Pero no aparece de repente entre las rocas: se forma durante millones de años a partir de restos de seres vivos. Para entender cómo se forma el gas natural, hay que seguir un proceso lento en el que intervienen la materia orgánica, los sedimentos, el calor y la presión del interior de la Tierra.

 
Infografia sobre ¿Cómo se forma el gas natural?

¿De qué está hecho el gas natural?

El gas natural es una mezcla de gases. Su componente principal es el metano, una molécula formada por un átomo de carbono y cuatro de hidrógeno. También puede contener pequeñas cantidades de etano, propano, butano, dióxido de carbono, nitrógeno y vapor de agua.

Aunque hoy lo asociamos con tuberías y cocinas, su origen está relacionado con organismos microscópicos que vivieron hace muchísimo tiempo. Al morir, sus restos se depositaron en el fondo de mares, lagos o pantanos, donde quedaron mezclados con barro y protegidos del contacto directo con el oxígeno. Esta condición fue importante para que la materia orgánica no se descompusiera por completo.

  • El metano es el componente más abundante.
  • El gas natural no tiene olor por naturaleza; se le añade una sustancia olorosa para detectar fugas.
  • Se considera un combustible fósil porque tarda millones de años en formarse.

El proceso de formación paso a paso

La formación del gas natural comienza cuando restos de algas, plancton y otros seres vivos se acumulan en zonas acuáticas. Con el tiempo, nuevas capas de arena, arcilla y otros sedimentos cubren esos restos. Así quedan enterrados cada vez más profundamente.

A medida que aumenta el enterramiento, también lo hacen la presión y la temperatura. Primero, la materia orgánica se transforma en una sustancia llamada querógeno, que permanece atrapada dentro de rocas sedimentarias. Después, cuando alcanza determinadas condiciones de calor, sus moléculas se rompen y originan hidrocarburos, entre ellos el gas natural.

Este proceso puede durar entre millones y cientos de millones de años. Por eso, el gas natural que extraemos hoy no puede reponerse rápidamente: la naturaleza necesita un tiempo enorme para volver a producirlo.

  • Acumulación de restos orgánicos en el fondo de un ambiente acuático.
  • Enterramiento progresivo bajo capas de sedimentos.
  • Transformación en querógeno por presión y calor.
  • Generación de hidrocarburos, incluido el gas natural.
  • Migración y acumulación en rocas del subsuelo.

¿Dónde queda almacenado bajo tierra?

Una vez formado, el gas natural puede desplazarse lentamente por los pequeños espacios y grietas de las rocas. Este movimiento se llama migración. Como el gas es menos denso que el agua y el petróleo, tiende a subir hasta encontrar una roca que le impida continuar.

Los yacimientos suelen encontrarse en una roca porosa y permeable, conocida como roca almacén o reservorio. Encima de ella debe existir una roca impermeable, llamada roca sello, que funciona como una tapa. Además, la disposición de las capas puede formar una trampa geológica, por ejemplo una estructura curvada, donde el gas queda concentrado.

En algunos lugares, el gas se encuentra junto al petróleo; en otros, ocupa yacimientos donde es el hidrocarburo predominante. Para localizarlo, los especialistas estudian las capas subterráneas mediante mapas geológicos y técnicas sísmicas antes de perforar un pozo.

  • Roca almacén: guarda el gas en sus poros.
  • Roca sello: evita que el gas siga escapando.
  • Trampa geológica: concentra el gas en una zona concreta.

Gas termogénico y gas biogénico: no se forman igual

La mayor parte del gas natural que se extrae de grandes yacimientos es gas termogénico. Se produce cuando el querógeno y otros restos orgánicos reciben mucho calor y presión durante largos periodos. Este gas suele encontrarse a gran profundidad y puede estar asociado a petróleo.

También existe el gas biogénico, generado por microorganismos que descomponen materia orgánica en ambientes sin oxígeno y con temperaturas relativamente bajas. Puede aparecer en sedimentos poco profundos, vertederos, pantanos o zonas húmedas. El biogás producido en un vertedero, por ejemplo, contiene metano, aunque no siempre se clasifica como gas natural fósil.

Estas diferencias muestran que no todos los gases con metano tienen exactamente el mismo origen. Lo que cambia principalmente son la profundidad, la temperatura, el tiempo y los organismos que intervienen.

¿Por qué es importante conocer su origen?

Comprender cómo se forma el gas natural ayuda a saber por qué es un recurso limitado. Como su creación requiere millones de años, consumirlo ocurre muchísimo más rápido que producirlo. Además, su extracción puede alterar el suelo, utilizar agua y afectar ecosistemas si no se realiza con controles adecuados.

Cuando se quema, el gas natural libera dióxido de carbono, aunque normalmente produce menos partículas y menos dióxido de carbono que el carbón por cada unidad de energía obtenida. Sin embargo, las fugas de metano son especialmente preocupantes porque este gas contribuye al calentamiento global cuando llega a la atmósfera sin quemarse.

Por eso, estudiar el gas natural no consiste solo en aprender de dónde sale. También permite reflexionar sobre el uso responsable de la energía, la reducción del consumo y el desarrollo de fuentes renovables como la solar y la eólica. La próxima vez que encendamos una cocina de gas, podemos recordar que esa llama comenzó a formarse en antiguos mares y quedó guardada bajo tierra durante una parte enorme de la historia de la Tierra.