El núcleo terrestre es la región más profunda de nuestro planeta y una de las más fascinantes, aunque no podamos observarla directamente. Se encuentra bajo el manto, a miles de kilómetros de la superficie, y está formado principalmente por hierro y níquel. Sus características explican fenómenos tan importantes como el campo magnético, los terremotos y parte de la evolución de la Tierra. Para comprenderlo, es necesario conocer sus capas, su composición, su temperatura y los movimientos que ocurren en su interior.

 
Infografia sobre Características del núcleo terrestre

¿Dónde está el núcleo y qué tamaño tiene?

El núcleo comienza aproximadamente a 2.900 kilómetros de profundidad y se extiende hasta el centro del planeta, situado a unos 6.371 kilómetros bajo nuestros pies. Aunque ocupa una zona relativamente pequeña comparada con el volumen total de la Tierra, concentra cerca de un tercio de su masa debido a la gran densidad de sus materiales.

Está rodeado por el manto terrestre, una capa de rocas muy calientes que se comportan lentamente como un material plástico. La presión aumenta de manera extraordinaria hacia el centro: allí puede ser millones de veces mayor que la presión atmosférica de la superficie. Estas condiciones modifican el estado y el comportamiento de los metales que forman el núcleo.

  • Su radio total es de aproximadamente 3.480 kilómetros.
  • Está compuesto principalmente por hierro, junto con níquel y pequeñas cantidades de elementos ligeros.
  • Es la zona más caliente y densa de la Tierra.

Las dos partes del núcleo terrestre

El núcleo se divide en núcleo externo y núcleo interno. La diferencia más importante entre ambos es su estado físico. El núcleo externo es líquido, mientras que el interno es sólido, aunque los dos alcanzan temperaturas enormes.

El núcleo externo se encuentra aproximadamente entre los 2.900 y los 5.150 kilómetros de profundidad. Está formado por metal fundido que se mueve continuamente. En cambio, el núcleo interno ocupa la parte central del planeta y tiene un radio cercano a 1.220 kilómetros. Su temperatura es tan elevada que podría superar la de la superficie del Sol, pero la presión es tan intensa que mantiene el hierro en estado sólido.

  • Núcleo externo: capa líquida y en movimiento.
  • Núcleo interno: esfera sólida sometida a una presión extrema.
  • Entre ambos existe un límite de transición que separa sus propiedades físicas.

¿Cómo se originó y de qué está hecho?

Cuando la Tierra se formó, hace unos 4.540 millones de años, estaba mucho más caliente que en la actualidad. La gravedad provocó que los materiales más densos, sobre todo el hierro y el níquel, descendieran hacia el centro. Los materiales más ligeros quedaron por encima y formaron principalmente el manto y la corteza. Este proceso se conoce como diferenciación planetaria.

Aunque el hierro es su componente principal, los científicos creen que el núcleo también contiene elementos más ligeros, como azufre, oxígeno, silicio, carbono e hidrógeno. La cantidad exacta de cada uno todavía se investiga porque las muestras directas del núcleo son imposibles de obtener. Para estudiarlo se combinan experimentos de laboratorio, modelos informáticos y datos sísmicos.

  • Hierro: metal dominante y responsable de gran parte de su densidad.
  • Níquel: elemento metálico presente en menor proporción.
  • Elementos ligeros: pueden influir en la temperatura de fusión y en los movimientos del núcleo externo.

El movimiento que produce el campo magnético

Una de las funciones más importantes del núcleo terrestre es generar el campo magnético. En el núcleo externo, el metal líquido se mueve por las diferencias de temperatura y por la rotación de la Tierra. El material caliente asciende, el material más frío desciende y se forman corrientes eléctricas. Este mecanismo recibe el nombre de geodinamo.

El campo magnético se extiende alrededor del planeta y actúa como un escudo frente a parte de las partículas cargadas procedentes del Sol. Sin él, la atmósfera y los seres vivos estarían más expuestos a la radiación solar. Además, permite orientarse mediante brújulas y provoca fenómenos naturales como las auroras polares.

  • Desvía una parte del viento solar.
  • Ayuda a proteger la atmósfera terrestre.
  • Hace posibles las brújulas y contribuye a la orientación de algunos animales.

¿Cómo sabemos qué ocurre en el interior?

Los científicos no han perforado hasta el núcleo: el pozo más profundo construido por el ser humano apenas supera los 12 kilómetros. Por eso, gran parte de la información procede de las ondas sísmicas producidas por los terremotos. Estas ondas viajan a distintas velocidades y cambian de dirección cuando atraviesan materiales diferentes.

Las ondas P pueden atravesar sólidos y líquidos, pero las ondas S no se propagan por líquidos. El hecho de que las ondas S no atraviesen el núcleo externo demuestra que esa región es líquida. También se estudian pequeñas variaciones en la rotación terrestre, el campo magnético y la composición de meteoritos, considerados restos de la formación del sistema solar.

El núcleo se enfría muy lentamente y libera energía hacia el manto. Ese enfriamiento favorece la solidificación gradual del núcleo interno y mantiene parte de los movimientos del núcleo externo. Por tanto, sus características no son estáticas: cambian a lo largo de millones de años y siguen influyendo en la evolución de nuestro planeta.