Las rocas están presentes en las montañas, las playas, los caminos y hasta en algunos edificios, pero no todas se forman de la misma manera. Una roca es un material natural y sólido compuesto por uno o varios minerales. Su origen depende de procesos que pueden ocurrir en el interior de la Tierra o en su superficie durante miles o millones de años. Para entender cómo se forman las rocas, es necesario conocer sus tres grandes tipos y el ciclo que los relaciona.

 
Infografia sobre ¿Cómo se forman las rocas?

¿Qué procesos intervienen en la formación de las rocas?

La formación de una roca comienza cuando ciertos materiales de la Tierra cambian y se unen. El calor, la presión, el agua, el viento, el hielo y la actividad volcánica participan en estos cambios. Algunos procesos son muy lentos, como la acumulación de sedimentos, mientras que otros pueden ser rápidos, como el enfriamiento de la lava después de una erupción.

La erosión desgasta las rocas y transporta pequeños fragmentos. La sedimentación ocurre cuando esos fragmentos se depositan en un lugar, por ejemplo, en el fondo de un río o de un lago. También puede haber fusión, cuando una roca se derrite por temperaturas muy elevadas, y solidificación, cuando el material fundido se enfría y vuelve a ser sólido.

  • El calor puede derretir rocas o transformar sus minerales.
  • La presión modifica las rocas enterradas a gran profundidad.
  • El agua y el viento erosionan y transportan fragmentos.
  • El enfriamiento convierte el magma o la lava en roca sólida.

Rocas ígneas: nacen del magma y la lava

Las rocas ígneas, también llamadas magmáticas, se forman cuando el magma, una mezcla de materiales fundidos del interior terrestre, se enfría y se solidifica. Si el enfriamiento ocurre bajo la superficie, el proceso suele ser lento y los minerales tienen tiempo para formar cristales grandes. Estas rocas reciben el nombre de ígneas intrusivas o plutónicas.

Cuando el magma sale al exterior durante una erupción volcánica, se llama lava. La lava se enfría rápidamente al entrar en contacto con el aire o el agua, y produce rocas ígneas extrusivas o volcánicas. En ellas, los cristales suelen ser muy pequeños y, a veces, ni siquiera pueden observarse a simple vista.

El granito es un ejemplo de roca ígnea intrusiva, mientras que el basalto es una roca volcánica frecuente en el fondo de los océanos y en algunas islas. La piedra pómez también se forma a partir de lava y puede flotar durante un tiempo porque contiene muchas burbujas de gas.

  • Granito: se enfría lentamente bajo tierra y tiene cristales visibles.
  • Basalto: procede de lava enfriada en la superficie.
  • Piedra pómez: es ligera y porosa debido a los gases atrapados.

Rocas sedimentarias: una historia escrita en capas

Las rocas sedimentarias se forman a partir de sedimentos: fragmentos de otras rocas, restos de seres vivos o sustancias disueltas en el agua. Primero, la erosión produce los materiales y los transporta. Después, estos se acumulan en capas. Con el paso del tiempo, el peso de las capas superiores comprime las inferiores y ciertos minerales actúan como un cemento que une los fragmentos. Este proceso se llama compactación y cementación.

Algunas rocas sedimentarias se originan por la acumulación de restos de organismos. Por ejemplo, la caliza puede formarse con conchas y esqueletos marinos ricos en carbonato de calcio. Otras aparecen cuando se evaporan aguas con minerales disueltos, como ocurre con la sal gema.

Estas rocas son especialmente importantes para conocer el pasado de nuestro planeta. Sus capas pueden conservar fósiles, huellas y señales de antiguos ambientes, como mares, ríos, desiertos o bosques.

  • Arenisca: se forma con granos de arena unidos.
  • Conglomerado: contiene fragmentos redondeados de diferentes rocas.
  • Caliza: puede originarse a partir de restos de organismos marinos.
  • Carbón: procede de restos vegetales enterrados y transformados durante mucho tiempo.

Rocas metamórficas: cambios sin llegar a derretirse

Las rocas metamórficas se originan cuando una roca ya existente cambia debido al calor, la presión o los fluidos del interior de la Tierra. La roca permanece sólida, pero sus minerales pueden reorganizarse, crecer o formar nuevas estructuras. Por eso, una roca metamórfica puede tener un aspecto muy diferente del material del que procedía.

Por ejemplo, la caliza puede transformarse en mármol, una roca utilizada en esculturas y construcciones. La pizarra se forma a partir de materiales arcillosos sometidos a presión y calor, mientras que el gneis puede proceder de rocas como el granito. El metamorfismo suele producirse cuando las rocas quedan enterradas, chocan las placas tectónicas o se encuentran cerca de una masa de magma caliente.

  • Caliza sometida a cambios: mármol.
  • Arcilla y sedimentos transformados: pizarra.
  • Granito modificado por presión y temperatura: gneis.

El ciclo de las rocas: un proceso que nunca se detiene

Los tres tipos de rocas no están separados para siempre. Forman parte del ciclo de las rocas, una serie de transformaciones continuas. Una roca ígnea puede erosionarse y convertirse en sedimento; ese sedimento puede formar una roca sedimentaria. Si una roca queda enterrada y soporta mucho calor y presión, puede transformarse en metamórfica. Si alcanza temperaturas extremas y se derrite, dará lugar a magma, que después puede enfriarse y formar una nueva roca ígnea.

Este ciclo explica por qué la superficie terrestre cambia lentamente. Las montañas se desgastan, los volcanes crean materiales nuevos y los movimientos de las placas tectónicas entierran o elevan rocas. Aunque una roca parezca inmóvil, en realidad forma parte de una historia geológica en constante transformación.