Un terremoto es un movimiento repentino de la corteza terrestre causado por la liberación de energía acumulada en el interior de la Tierra. Esa energía se propaga en forma de ondas sísmicas y puede hacer que el suelo tiemble durante unos segundos o minutos. Aunque algunos terremotos son tan débiles que solo los detectan los instrumentos, otros pueden provocar daños importantes en edificios, carreteras y paisajes. Comprender la definición de terremoto ayuda a saber por qué ocurre, cómo se mide y qué efectos puede producir.

 
Infografia sobre Definición de terremoto

¿Qué es exactamente un terremoto?

Un terremoto, también llamado sismo o movimiento sísmico, es una vibración del terreno producida cuando las rocas del subsuelo se rompen o se desplazan de manera brusca. La mayor parte de estos movimientos sucede en los límites de las placas tectónicas, enormes fragmentos de la litosfera que se mueven lentamente sobre el manto terrestre.

La energía acumulada durante mucho tiempo se libera en pocos segundos. Al salir desde una zona del interior de la Tierra, esa energía viaja en todas direcciones mediante ondas sísmicas. Cuando las ondas llegan a la superficie, las personas pueden percibir sacudidas, balanceos o movimientos ondulatorios. La intensidad del fenómeno depende de la energía liberada, la profundidad, la distancia y el tipo de terreno.

¿Cómo se produce un terremoto?

Las placas tectónicas están en movimiento constante, aunque avanzan muy despacio. A veces, sus bordes quedan trabados por la fricción. Mientras las placas siguen intentando desplazarse, las rocas acumulan tensión, como si fueran una goma elástica estirada. Cuando la tensión supera la resistencia de las rocas, estas se quiebran o se deslizan y ocurre un terremoto.

El lugar del interior de la Tierra donde comienza la ruptura se llama hipocentro o foco sísmico. El punto situado directamente encima, en la superficie, recibe el nombre de epicentro. Generalmente, las zonas cercanas al epicentro sienten con mayor fuerza el movimiento, aunque la profundidad y las características del suelo también influyen mucho.

Los terremotos no siempre se deben a las placas tectónicas. También pueden relacionarse con actividad volcánica, hundimientos de terrenos, desprendimientos o algunas actividades humanas, como la extracción de minerales, la construcción de grandes embalses o la inyección de fluidos en el subsuelo.

Partes y conceptos que conviene conocer

Para describir un terremoto, los especialistas utilizan varios términos. No son partes visibles como las de una máquina, sino conceptos que permiten localizarlo y estudiar su comportamiento.

Entre los más importantes se encuentran:

  • Hipocentro: punto subterráneo donde se inicia la ruptura de las rocas.
  • Epicentro: lugar de la superficie situado sobre el hipocentro.
  • Falla geológica: fractura de la corteza terrestre a lo largo de la cual pueden desplazarse bloques de roca.
  • Ondas sísmicas: vibraciones que transportan la energía del terremoto.
  • Réplicas: movimientos posteriores, normalmente menores, que ocurren después del sismo principal.
  • Tsunami: serie de olas de gran tamaño que puede originarse cuando un terremoto submarino desplaza el fondo del océano.

¿Qué tipos de terremotos existen?

Los terremotos pueden clasificarse según su origen o según la profundidad de su hipocentro. Los terremotos tectónicos son los más comunes y se producen por el movimiento de las placas. Los terremotos volcánicos están relacionados con el desplazamiento del magma y la presión dentro de un volcán.

También existen sismos asociados a derrumbes o hundimientos, generalmente de menor tamaño, y movimientos inducidos por ciertas actividades humanas. Según su profundidad, un terremoto puede ser superficial, intermedio o profundo. Los superficiales suelen causar daños mayores cerca de la superficie porque la energía tiene menos distancia que recorrer antes de llegar a las construcciones.

Es importante recordar que no todos los terremotos peligrosos son los de mayor magnitud. Un sismo moderado, pero muy cercano a una ciudad con edificios frágiles, puede causar más daños que otro más fuerte ocurrido en una zona deshabitada.

¿Cómo se mide y qué consecuencias puede tener?

La magnitud indica la energía liberada por el terremoto. Actualmente se utiliza sobre todo la escala de magnitud de momento, aunque muchas personas todavía conocen la escala de Richter. La magnitud se expresa con un valor único para el sismo, mientras que sus efectos pueden variar de un lugar a otro.

La intensidad, en cambio, describe cómo se sintió el terremoto y qué daños produjo en una zona concreta. Para estudiarla se observan aspectos como el movimiento de los objetos, las grietas en las construcciones y las alteraciones del terreno.

Las consecuencias dependen de numerosos factores:

  • Destrucción o debilitamiento de edificios, puentes, carreteras y redes de agua o electricidad.
  • Deslizamientos de tierra, grietas, incendios y cambios en el terreno.
  • Tsunamis cuando el movimiento sucede bajo el mar y desplaza una gran cantidad de agua.
  • Interrupción de las comunicaciones y necesidad de evacuar algunas zonas.
  • Pérdidas humanas y económicas, especialmente donde no se aplican normas de construcción sismorresistente.