Los terremotos son movimientos bruscos de la corteza terrestre que pueden sentirse como una vibración leve o convertirse en un fenómeno destructivo. Aunque suelen asociarse con edificios dañados, también forman parte de la dinámica natural del planeta. Conocer las características de los terremotos permite entender por qué ocurren, cómo se estudian y qué medidas ayudan a reducir sus riesgos.

 
Infografia sobre Características de los terremotos

¿Qué es exactamente un terremoto?

Un terremoto es una sacudida repentina del terreno causada por la liberación de energía acumulada en el interior de la Tierra. Esa energía se propaga mediante ondas sísmicas, que hacen vibrar el suelo durante unos segundos o, en algunos casos, varios minutos.

La mayoría se produce cuando dos bloques de roca se mueven a lo largo de una falla geológica. Las rocas pueden permanecer trabadas por la fricción, pero la presión continúa aumentando hasta que se rompen o se deslizan. En ese momento, la energía acumulada se libera en forma de vibraciones.

  • El punto interior donde comienza la ruptura se llama hipocentro o foco sísmico.
  • El lugar de la superficie situado directamente sobre el hipocentro es el epicentro.
  • El movimiento puede ser vertical, horizontal o una combinación de ambos.

¿Por qué ocurren y qué tipos existen?

La causa más frecuente son los movimientos de las placas tectónicas, grandes fragmentos de la litosfera que se desplazan lentamente. Cuando chocan, se separan o se deslizan, acumulan tensiones que pueden desencadenar un terremoto. Por eso, las zonas cercanas a los límites de placas presentan una actividad sísmica elevada.

No todos los terremotos tienen el mismo origen. Algunos están relacionados con volcanes, mientras que otros se deben a derrumbes subterráneos o a actividades humanas, como la extracción de minerales y la inyección de fluidos a gran profundidad.

  • Tectónicos: ocurren por el movimiento y la ruptura de fallas; son los más comunes y, a menudo, los más intensos.
  • Volcánicos: se producen por el movimiento del magma y los gases dentro de un volcán.
  • De colapso: aparecen cuando se derrumban cavidades naturales o excavaciones subterráneas.
  • Inducidos: están relacionados con determinadas actividades humanas y suelen ser pequeños, aunque no siempre.

¿Cómo se miden la magnitud y la intensidad?

Una característica importante de los terremotos es que su tamaño puede describirse de dos maneras diferentes. La magnitud indica cuánta energía se liberó en el foco. Actualmente se utiliza sobre todo la magnitud de momento, aunque muchas personas todavía conocen la escala de Richter. Es una medida instrumental y un mismo terremoto tiene una sola magnitud.

La intensidad, en cambio, describe cómo se percibió el movimiento y qué daños causó en un lugar concreto. Puede variar de una localidad a otra según la distancia al epicentro, el tipo de suelo, la calidad de las construcciones y la profundidad del hipocentro. Por eso, un terremoto de la misma magnitud puede causar efectos muy distintos en dos ciudades.

  • Los sismógrafos registran las vibraciones del suelo y producen gráficos llamados sismogramas.
  • Las ondas P son las más rápidas y pueden atravesar sólidos, líquidos y gases.
  • Las ondas S son más lentas y no atraviesan líquidos.
  • Las ondas superficiales suelen desplazarse por la parte externa de la Tierra y pueden provocar daños importantes.

¿Qué consecuencias puede tener un terremoto?

Los efectos dependen de la energía liberada y de las condiciones del lugar. La duración perceptible suele ser breve, pero las réplicas pueden continuar durante horas, días o incluso meses. Estas réplicas son movimientos posteriores que se producen mientras la corteza se reajusta.

Además de las vibraciones, un terremoto puede generar grietas, deslizamientos de tierra, incendios y cambios en el terreno. Si ocurre bajo el mar y desplaza una gran cantidad de agua, puede originar un tsunami. En suelos blandos también puede darse la licuefacción: el terreno pierde resistencia y se comporta temporalmente como un líquido.

Los daños no dependen solo de la fuerza del sismo. La preparación, el cumplimiento de las normas de construcción y la educación de la población son factores decisivos para proteger vidas.

¿Se pueden predecir los terremotos?

Hoy no es posible saber con exactitud el día, la hora y el lugar de un terremoto. Los científicos sí pueden identificar zonas de mayor riesgo, estudiar las fallas y calcular probabilidades a largo plazo. También existen sistemas de alerta temprana que detectan las primeras ondas y envían avisos antes de que lleguen las vibraciones más intensas a ciertos lugares.

Durante un sismo, lo más recomendable es mantener la calma y protegerse bajo una mesa resistente o junto a un mueble firme, alejándose de ventanas y objetos que puedan caer. En el exterior conviene apartarse de edificios, postes y cables. Después, hay que seguir las indicaciones oficiales y estar atento a posibles réplicas. Comprender las características de los terremotos convierte el miedo en conocimiento y ayuda a actuar de manera más segura.