Un terremoto es un movimiento repentino de la corteza terrestre causado por la liberación de energía acumulada en el interior del planeta. Aunque solemos imaginarlo como un único golpe, en realidad intervienen varias partes y procesos que permiten explicar dónde comienza, cómo se desplaza la energía y por qué el suelo tiembla. Conocer las partes de un terremoto ayuda a entender mejor este fenómeno natural y a diferenciar conceptos que a veces se confunden, como epicentro, hipocentro, magnitud e intensidad.

 
Infografia sobre Partes de un terremoto

¿Dónde comienza un terremoto? El hipocentro y la falla

La mayoría de los terremotos se producen cuando dos bloques de roca se mueven a lo largo de una falla geológica. Durante mucho tiempo, las fuerzas del interior de la Tierra deforman las rocas y acumulan tensión. Cuando la presión supera la resistencia de esas rocas, la falla se rompe o se desliza de forma brusca.

El punto del interior de la Tierra donde empieza la ruptura recibe el nombre de hipocentro, también llamado foco sísmico. Desde allí se libera la energía que provoca el terremoto. La profundidad del hipocentro es importante: un movimiento superficial suele causar daños mayores cerca de la superficie, mientras que uno profundo puede sentirse en una zona más amplia, aunque sus efectos locales sean diferentes.

  • Falla: grieta o zona de fractura por la que se desplazan bloques de roca.
  • Hipocentro: lugar subterráneo donde comienza la ruptura.
  • Ruptura: desplazamiento repentino de las rocas que libera energía acumulada.

El epicentro: el punto situado sobre el foco

El epicentro es el punto de la superficie terrestre que se encuentra justo encima del hipocentro. No es el lugar donde se origina el terremoto, sino la referencia que permite ubicarlo en un mapa. En muchos casos, la zona cercana al epicentro experimenta una sacudida intensa, pero esto no significa que siempre sea el único sitio afectado ni necesariamente el de mayores daños.

Los efectos dependen de varios factores: la profundidad del foco, la distancia a la falla, el tipo de suelo, la calidad de los edificios y la duración del movimiento. Por ejemplo, los terrenos blandos pueden amplificar las vibraciones y hacer que el temblor se sienta con más fuerza que sobre una superficie rocosa.

  • Hipocentro: está en el interior de la Tierra.
  • Epicentro: está en la superficie, directamente encima del hipocentro.
  • La distancia al epicentro no es el único factor que determina los daños.

Las ondas sísmicas transportan la energía

La energía liberada en el hipocentro viaja por el interior y la superficie en forma de ondas sísmicas. Estas ondas hacen vibrar las rocas y el suelo, pero no todas se mueven de la misma manera ni llegan al mismo tiempo. Los sismógrafos las registran y permiten calcular la ubicación y las características del terremoto.

Las ondas P son las más rápidas y pueden atravesar sólidos y líquidos. Después llegan las ondas S, que solo se propagan por materiales sólidos y producen movimientos de lado a lado o de arriba abajo. Finalmente, las ondas superficiales avanzan por la parte externa de la Tierra; suelen ser más lentas, pero pueden causar muchos daños porque generan movimientos amplios en el terreno.

  • Ondas P: llegan primero y comprimen y estiran el material.
  • Ondas S: llegan después y solo atraviesan sólidos.
  • Ondas superficiales: se desplazan por la superficie y suelen ser muy destructivas.

¿Por qué tiembla el suelo y qué ocurre después?

Cuando las ondas alcanzan la superficie, las personas perciben una sacudida que puede durar desde unos segundos hasta más tiempo. La fuerza no suele ser constante: puede aumentar, disminuir y cambiar de dirección. En zonas submarinas, un terremoto que desplace el fondo del mar puede originar un tsunami, aunque no todos los terremotos producen este fenómeno.

Después del movimiento principal pueden ocurrir réplicas, que son terremotos de menor magnitud en la misma zona de ruptura. Algunas se sienten claramente y otras solo son detectadas por instrumentos. También pueden aparecer deslizamientos, grietas, incendios, daños en carreteras o interrupciones de servicios. Por eso es importante permanecer atento tras el primer temblor y seguir las indicaciones de los servicios de emergencia.

  • Movimiento principal: es el terremoto de mayor energía dentro de una secuencia.
  • Réplicas: movimientos posteriores que pueden causar nuevos daños.
  • Consecuencias posibles: derrumbes, deslizamientos, tsunamis y cortes de servicios.

Magnitud, intensidad y observación científica

La magnitud mide la energía que libera un terremoto en su origen. Es un valor relacionado con el terremoto completo, por lo que no cambia según la ciudad donde se mida. La intensidad, en cambio, describe cómo se sintió el movimiento y qué daños produjo en un lugar concreto. Por eso un mismo terremoto puede tener una sola magnitud, pero distintas intensidades en diferentes poblaciones.

Los científicos estudian las ondas registradas por los sismógrafos para localizar el hipocentro y el epicentro, calcular la magnitud y analizar la falla responsable. Comprender estas partes no permite predecir con exactitud el día y la hora de un terremoto, pero sí ayuda a construir mejor, preparar planes de emergencia y actuar con calma: durante el movimiento conviene protegerse bajo una mesa resistente, alejarse de ventanas y no usar ascensores.