La tectónica de placas es la teoría científica que explica cómo funciona la parte sólida y externa de la Tierra. Aunque el suelo parece inmóvil, las grandes piezas de roca que forman la superficie terrestre se desplazan lentamente sobre una capa más caliente y flexible. Estos movimientos, que suelen ser de apenas unos centímetros al año, pueden provocar terremotos, formar montañas, abrir océanos y alimentar volcanes. Comprender qué es la tectónica de placas permite relacionar muchos fenómenos naturales que, a primera vista, parecen independientes.

 
Infografia sobre ¿Qué es la tectónica de placas?

¿Qué son las placas tectónicas?

Las placas tectónicas son enormes fragmentos rígidos de la litosfera, la capa exterior de la Tierra. Cada placa incluye parte de la corteza terrestre y una zona superior del manto. Algunas sostienen continentes, otras forman fondos oceánicos y varias contienen ambos tipos de superficie.

Estas placas encajan entre sí como piezas de un rompecabezas, aunque sus bordes no son perfectamente regulares. Debajo de la litosfera se encuentra la astenosfera, una región del manto que es más caliente y puede deformarse lentamente. Sobre ella, las placas se desplazan debido a la combinación de distintos movimientos y fuerzas internas del planeta.

No todas las placas tienen el mismo tamaño. La placa del Pacífico es una de las mayores, mientras que otras, como la de Nazca, la de Cocos o la del Caribe, ocupan áreas más pequeñas. Lo importante es que ninguna placa está completamente quieta: todas forman parte de un sistema dinámico.

  • La litosfera es rígida y está dividida en placas.
  • La astenosfera permite que las placas se muevan lentamente.
  • Las placas pueden ser oceánicas, continentales o mixtas.
  • Sus movimientos ocurren durante millones de años.

¿Por qué se mueven las placas?

El interior de la Tierra conserva una gran cantidad de calor, procedente de su formación y de la desintegración de elementos radiactivos. Ese calor provoca movimientos muy lentos en el manto, donde el material caliente tiende a ascender y el material más frío desciende. Aunque este proceso no funciona como una cinta transportadora perfecta, contribuye a movilizar las placas.

También actúan fuerzas específicas. En las zonas donde una placa oceánica se hunde bajo otra, la parte que desciende puede tirar del resto de la placa. En las dorsales oceánicas, el material caliente que asciende forma nueva corteza y puede empujar las placas hacia los lados. Por eso, el movimiento tectónico es resultado de varias fuerzas combinadas, no de una sola causa.

La velocidad suele ser parecida a la del crecimiento de una uña, pero sus efectos acumulados son enormes. En millones de años, una placa puede recorrer cientos o miles de kilómetros y cambiar por completo la posición de los continentes.

  • El calor interno genera movimientos en el manto.
  • La subducción puede arrastrar una placa hacia el interior terrestre.
  • Las dorsales oceánicas crean corteza nueva.
  • El desplazamiento es lento, pero continuo.

Los tres tipos de límites entre placas

Los efectos más importantes se concentran en los límites, es decir, en las zonas donde dos placas se encuentran. Allí pueden crearse nuevas rocas, destruirse fragmentos de litosfera o producirse desplazamientos laterales.

En los límites divergentes, las placas se separan. El magma asciende, se enfría y forma nueva corteza. Este proceso ocurre en las dorsales oceánicas y también puede abrir grandes valles en zonas continentales.

En los límites convergentes, las placas se acercan. Una placa oceánica puede hundirse bajo otra en un proceso llamado subducción, o dos placas continentales pueden chocar y levantar cordilleras, como ocurrió con la formación del Himalaya.

En los límites transformantes, las placas se deslizan horizontalmente una junto a otra. La fricción impide a veces el movimiento suave, acumula tensión y puede liberarla de forma repentina mediante un terremoto. La falla de San Andrés, en California, es un ejemplo conocido.

  • Divergentes: las placas se separan y se forma corteza nueva.
  • Convergentes: las placas chocan, se hunden o levantan montañas.
  • Transformantes: las placas se deslizan lateralmente y pueden originar terremotos.

¿Qué fenómenos provoca la tectónica de placas?

La tectónica de placas explica la distribución de muchos volcanes y terremotos. La mayoría de estos fenómenos se concentra cerca de los bordes de las placas, aunque también pueden producirse en zonas interiores por la reactivación de fallas antiguas.

Los terremotos ocurren cuando la energía acumulada en las rocas se libera de repente. Los volcanes aparecen cuando el magma encuentra una vía hacia la superficie, algo frecuente en las zonas de subducción y en las dorsales. Además, el choque entre placas puede formar cordilleras, mesetas y fosas oceánicas.

Cuando un terremoto submarino desplaza una gran cantidad de agua, puede generar un tsunami. Por eso, estudiar los límites de las placas ayuda a identificar regiones de riesgo y a mejorar los sistemas de prevención, aunque todavía no sea posible predecir exactamente cuándo ocurrirá un terremoto.

  • Terremotos por liberación repentina de energía.
  • Volcanes por el ascenso del magma.
  • Montañas por la colisión de placas continentales.
  • Tsunamis asociados a ciertos terremotos submarinos.

¿Cómo se descubrió esta teoría?

A comienzos del siglo XX, el científico alemán Alfred Wegener propuso la idea de la deriva continental. Observó que las costas de África y Sudamérica parecían encajar y encontró fósiles y rocas semejantes en continentes hoy separados. Sin embargo, su propuesta no explicaba con claridad qué fuerza movía los continentes.

Décadas después, el estudio del fondo oceánico aportó pruebas decisivas. Los científicos descubrieron dorsales, bandas magnéticas simétricas y una corteza oceánica relativamente joven. Estos datos demostraron que el fondo marino se crea y se desplaza, y ayudaron a desarrollar la teoría moderna de la tectónica de placas.

Una curiosidad importante es que los continentes no viajan solos sobre una capa líquida: forman parte de placas completas, que también incluyen fondos oceánicos. Así se entiende por qué la posición de los continentes ha cambiado y seguirá cambiando en el futuro.