La electrólisis es un proceso químico en el que la energía eléctrica provoca una reacción que no ocurriría de manera espontánea. Gracias a ella es posible separar sustancias, obtener metales y producir compuestos importantes para la industria. Aunque puede parecer un experimento complicado, sus ejemplos se entienden mejor al observar qué ocurre en los electrodos y cómo se mueven los iones. En este artículo veremos varios ejemplos de electrólisis, desde la descomposición del agua hasta el recubrimiento de objetos con una fina capa metálica.

 
Infografia sobre Ejemplos de electrólisis

¿Qué ocurre durante una electrólisis?

Para realizar una electrólisis se necesita una fuente de corriente continua, un recipiente con una sustancia conductora y dos electrodos. La sustancia conductora puede ser un líquido con iones, llamado electrolito, o una sal fundida. Al cerrar el circuito, los iones se desplazan hacia los electrodos y allí ganan o pierden electrones.

El electrodo conectado al polo negativo se llama cátodo y atrae a los iones positivos, conocidos como cationes. El electrodo conectado al polo positivo es el ánodo y atrae a los iones negativos o aniones. En el cátodo ocurre una reducción, mientras que en el ánodo ocurre una oxidación. Esta relación ayuda a predecir qué sustancias aparecerán en cada parte del montaje.

  • Fuente de corriente continua: aporta la energía necesaria.
  • Electrolito: permite el movimiento de los iones.
  • Cátodo y ánodo: superficies donde suceden las reacciones químicas.
  • Circuito cerrado: hace posible el paso constante de la corriente.

Electrólisis del agua: separar hidrógeno y oxígeno

Uno de los ejemplos de electrólisis más conocidos es la descomposición del agua. El agua pura conduce muy poca electricidad, por lo que normalmente se añade una pequeña cantidad de una sustancia que aumente su conductividad, como un electrolito adecuado. Al pasar la corriente, las moléculas de agua se transforman en gases.

En el cátodo se forma hidrógeno, mientras que en el ánodo se produce oxígeno. El volumen de hidrógeno obtenido suele ser aproximadamente el doble que el de oxígeno, porque la fórmula del agua es H₂O. La reacción global puede representarse así: 2H₂O → 2H₂ + O₂.

Este proceso es interesante porque permite obtener hidrógeno utilizando electricidad. Si esa electricidad procede de fuentes renovables, como el sol o el viento, se habla de hidrógeno verde, una alternativa que se estudia para reducir algunas emisiones contaminantes.

Obtención de metales a partir de sales fundidas

La electrólisis también permite extraer metales muy reactivos, que no se pueden obtener fácilmente calentando sus minerales con carbón. Para hacerlo, se funde una sal metálica y se hace pasar corriente por ella. Al estar fundida, la sal contiene iones libres capaces de desplazarse.

Un ejemplo clásico es la obtención de aluminio a partir de óxido de aluminio fundido. Los iones de aluminio se dirigen al cátodo, donde reciben electrones y se convierten en aluminio metálico. Los iones de oxígeno van al ánodo y participan en reacciones que pueden producir dióxido de carbono si los ánodos son de carbono.

Otro caso es la producción de sodio mediante la electrólisis del cloruro de sodio fundido. En el cátodo se obtiene sodio metálico y en el ánodo se libera cloro gaseoso. Es importante aclarar que este ejemplo utiliza sal fundida: si se empleara una disolución acuosa, las reacciones serían diferentes porque también intervendría el agua.

  • Aluminio: se obtiene mediante procesos industriales que requieren mucha energía.
  • Sodio: se produce a partir de cloruro de sodio fundido.
  • Cloro: puede liberarse en el ánodo durante la electrólisis de ciertas sales.
  • La temperatura debe ser suficientemente alta para mantener la sal en estado líquido.

Electrodeposición: cubrir objetos con otro metal

En la electrodeposición, la electrólisis se utiliza para colocar una capa delgada de metal sobre un objeto. El objeto que se quiere recubrir funciona como cátodo, mientras que el ánodo puede estar hecho del metal que se desea depositar o ser un material inerte. El electrolito contiene iones de ese metal.

Por ejemplo, para recubrir una pieza con cobre, la pieza se conecta al polo negativo y se introduce en una disolución con iones de cobre. Estos iones reciben electrones en el cátodo y forman una capa de cobre sobre la superficie. El mismo principio se aplica al cromado, niquelado y plateado de distintos objetos.

Este procedimiento puede mejorar la apariencia, aumentar la resistencia al desgaste o proteger un material frente a la corrosión. También se usa en componentes electrónicos y en la fabricación de piezas con características especiales.

Electrólisis de una disolución de sal y cuidados del experimento

Cuando se hace pasar corriente por una disolución de cloruro de sodio, conocida como sal común, pueden formarse sustancias diferentes según la concentración, los electrodos y las condiciones del montaje. En procesos industriales se producen cloro, hidrógeno y una disolución de hidróxido de sodio. El cloro se utiliza para fabricar productos químicos y desinfectantes, mientras que el hidróxido de sodio tiene aplicaciones en jabones, papel y limpieza industrial.

La electrólisis demuestra que la electricidad y la química están estrechamente relacionadas, pero no debe realizarse sin supervisión. Algunos productos son tóxicos, inflamables o corrosivos, y nunca se deben mezclar gases desconocidos. En el laboratorio escolar se recomienda utilizar pequeñas cantidades, una fuente de bajo voltaje, gafas de protección y la orientación del docente.

En resumen, los ejemplos de electrólisis muestran tres grandes usos: separar compuestos, obtener sustancias nuevas y recubrir objetos con metales. Comprender el movimiento de los iones permite explicar por qué cada proceso produce resultados distintos y por qué esta técnica sigue siendo tan importante en la ciencia y la industria.