Los ácidos nucleicos son moléculas esenciales para todos los seres vivos. Aunque su nombre puede parecer complicado, forman parte de cada célula y cumplen una tarea fundamental: guardar, transmitir y utilizar la información genética. Gracias a ellos, un organismo puede crecer, reparar sus tejidos y transmitir algunas de sus características a la descendencia. Los dos tipos principales son el ADN y el ARN, moléculas relacionadas, pero con funciones diferentes.

 
Infografia sobre ¿Qué son los ácidos nucleicos?

¿Qué son exactamente los ácidos nucleicos?

Los ácidos nucleicos son grandes moléculas formadas por unidades más pequeñas llamadas nucleótidos. Se encuentran en las células de animales, plantas, hongos, bacterias y otros seres vivos. También aparecen en muchos virus, aunque estos no siempre se consideran seres vivos.

Cada ácido nucleico contiene información relacionada con el funcionamiento y la organización del organismo. Esa información está escrita mediante una secuencia ordenada de componentes químicos, de manera parecida a un mensaje formado por letras. El orden de esas unidades permite almacenar instrucciones biológicas muy precisas.

Su nombre se debe a que fueron descubiertos en el núcleo de las células y a que presentan propiedades ácidas. Sin embargo, no todos se encuentran únicamente en el núcleo: algunos también están en el citoplasma y dentro de orgánulos como las mitocondrias o los cloroplastos.

  • Participan en la herencia biológica.
  • Permiten fabricar proteínas.
  • Están formados por cadenas de nucleótidos.
  • Se encuentran en prácticamente todos los seres vivos.

¿De qué partes está formado un nucleótido?

Un nucleótido es la unidad básica de los ácidos nucleicos. Cada uno está compuesto por tres elementos: un azúcar, un grupo fosfato y una base nitrogenada. Estos componentes se unen de forma repetida para construir largas cadenas.

El azúcar puede ser desoxirribosa, presente en el ADN, o ribosa, característica del ARN. La diferencia entre ambos azúcares parece pequeña, pero influye en la estabilidad y en las funciones de cada molécula.

Las bases nitrogenadas funcionan como las letras del mensaje genético. En el ADN son adenina, timina, citosina y guanina. En el ARN, la timina es sustituida por uracilo. Las bases se unen siguiendo reglas concretas: en el ADN, la adenina se empareja con la timina y la citosina con la guanina.

  • Azúcar: aporta parte de la estructura del nucleótido.
  • Grupo fosfato: conecta unos nucleótidos con otros.
  • Base nitrogenada: contiene la información que diferencia una secuencia de otra.

ADN y ARN: dos moléculas relacionadas, pero distintas

El ADN actúa como una biblioteca donde se conserva la información genética. En la mayoría de las células tiene forma de doble hélice, es decir, está formado por dos cadenas enrolladas. Los fragmentos de ADN que contienen instrucciones concretas reciben el nombre de genes.

El ARN suele estar formado por una sola cadena y participa en la lectura y el uso de la información del ADN. Existen varios tipos. El ARN mensajero lleva instrucciones hasta los ribosomas; el ARN de transferencia transporta aminoácidos, y el ARN ribosómico forma parte de los ribosomas, donde se fabrican proteínas.

Por tanto, el ADN funciona principalmente como almacén de información, mientras que el ARN ayuda a poner esas instrucciones en práctica. Esta comparación es una simplificación, porque algunos tipos de ARN también regulan genes y realizan otras tareas importantes.

  • ADN: almacena la información genética a largo plazo.
  • ARN mensajero: transporta instrucciones para fabricar proteínas.
  • ARN de transferencia y ribosómico: colaboran en la producción de proteínas.

¿Cómo se utiliza la información genética?

La información de los ácidos nucleicos se utiliza mediante varios procesos. Primero ocurre la replicación, mediante la cual el ADN hace una copia de sí mismo antes de que una célula se divida. Así, las células nuevas reciben información genética.

Después puede producirse la transcripción: una región del ADN sirve de molde para fabricar una molécula de ARN. A continuación, durante la traducción, los ribosomas leen el ARN mensajero y unen aminoácidos en el orden correcto para formar una proteína.

Las proteínas realizan gran parte del trabajo celular: pueden formar estructuras, transportar sustancias, acelerar reacciones químicas o participar en las defensas del organismo. Por eso, los ácidos nucleicos no solo guardan datos, sino que dirigen muchas actividades necesarias para la vida.

  • Replicación: copia del ADN.
  • Transcripción: formación de ARN a partir del ADN.
  • Traducción: fabricación de proteínas siguiendo la información del ARN.

¿Por qué son importantes en la vida cotidiana?

Los ácidos nucleicos explican por qué los hijos se parecen a sus padres, aunque no sean idénticos. También ayudan a comprender cómo aparecen ciertas enfermedades hereditarias, cómo evolucionan las especies y por qué algunos microorganismos desarrollan resistencia a los medicamentos.

Su estudio tiene aplicaciones en la medicina, la agricultura y la investigación. Las pruebas de ADN pueden ayudar a identificar personas, investigar parentescos o detectar algunas alteraciones genéticas. Además, el análisis de material genético permite estudiar virus y desarrollar vacunas y tratamientos.

Una curiosidad interesante es que la información genética de una célula humana, si se escribiera completa, ocuparía una cantidad enorme de datos. Aun así, cabe dentro de un núcleo microscópico gracias a que el ADN se enrolla y se organiza cuidadosamente alrededor de proteínas. Comprender qué son los ácidos nucleicos permite acercarse a una idea esencial de la biología: la vida depende de información que debe conservarse, copiarse y utilizarse.

  • La genética estudia cómo se transmite la información del ADN.
  • Las pruebas genéticas tienen usos médicos y forenses.
  • Los ácidos nucleicos también permiten investigar la evolución y los microorganismos.